En restauración, el sutil arte del teñido se emplea hoy en día sobre todo para que el color de una madera nueva coincida con el de otra vieja (cuando se sustituyen molduras, se reparan incrustaciones, etc.). Un buen restaurador jamás intentará cambiar el color de la antigua madera original, ya que ello supondría borrar de un plumazo la pátina acumulada con los años en los muebles de madera, puertas de madera o ventanas de madera.

Sin embargo, el teñido se ha usado tradicionalmente para embellecer o transformar las maderas más blandas, como el cerezo, la haya o el ocume (una madera tropical), y conferirles un aspecto más interesante. En cualquier caso, para proteger el teñido es imprescindible aplicar un acabado a la cera o al barniz de muñeca.

Lograr el color deseado

En las tiendas de pintura podrá encontrar varios tipos de tintes prefabricados, pero no hay ninguno que esté exento de problemas. Por ejemplo, los tintes de anilina, tanto al agua como al alcohol, aunque ofrecen una buena gama de colores, palidecen enseguida. La coincidencia exacta de los colores que buscamos también suele ser difícil, el «roble medio», que encontrará seguramente, no se corresponde con el color del mueble de roble medio que solemos tener .

Es importante que recuerde que, cuando tenga que teñir piezas nuevas de incrustación, lo haga antes de encolarlas para evitar la pérdida de color por filtración.

Igualar el color de un teñido

Para que un trabajo de teñido salga bien, es indispensable que estudie con detenimiento la madera que se desea igualar o imitar y que experimente con mezclas cromáticas. Puede emplear recortes de madera del mismo tipo a modo de paleta de pruebas antes de aplicar el teñido final: una vez seco, el resultado puede ser sorprendente. Decántese siempre por tonos más pálidos que oscuros: obviamente, resulta más difícil aclarar que oscurecer. Cuando el teñido ya esté seco, humedézcalo con un paño, este sencillo truco le dará pistas sobre el aspecto que tendrá la superficie después del acabado a la cera o al barniz de muñeca.

Trabajar en la dirección del veteado

Para conseguir un efecto uniforme y evitar la aparición de estrías, siempre es preferible aplicar dos capas finas de tinte, trabajando en la dirección del veteado, que una gruesa. Deje secar la primera capa antes de aplicar la segunda. Es posible que el color haya cambiado radicalmente una vez seco, de modo que esté preparado para modificar la segunda capa potenciando o diluyendo el tono inicial. Como sucede con todos los tintes al agua, hay que dar relieve al ve­teado y posteriormente un lijado.

Preparar fórmula del tinte ocre tostado

Las proporciones que indicamos aquí se pueden diluir con más o menos agua, según sea el caso, este tinte puede variar de un color miel muy pálido, a un cálido castaño o un tono casi negro.

Cantidad para un tinte ocre tostado medio en un espacio de 12 m2 :

  • 60 g de ocre tostado sepia en 500 ml de agua tibia
  • Una cucharada sopera de amoníaco doméstico (excepto para el roble)
  • Papel de periódico
  • Paños de algodón sin pelusilla
  • Papel de lija (grado 120)
  • Tarro de cristal con tapa de rosca
  • Mascarilla y guantes de vinilo resistentes al alcohol
  • Brocha de pintar doméstica de 25 mm

Aplicar el tinte ocre

Proteja el lugar de trabajo con papel de periódico. Con un paño empapado de agua humedezca la madera para dar relieve al veteado. Déjelo secar y líjelo con suavidad, utilizando el papel de lija. Elimine el polvo con paños húmedos. Ponga el pigmento en el bote de cristal y vierta el agua tibia, removiendo constantemente hasta que todos los cristales se hayan disuelto. Espere hasta que se enfríe.

Para que el tinte penetre más, en todas las maderas menos para el roble, añada amoníaco (tenga cuidado de no inhalar los vapores) y vuelva a remover. Póngase la mascarilla y los guantes resistentes al alcohol y aplique el tinte con una brocha siguiendo la dirección del veteado. Para que no queden marcas, elimine el exceso de tinte con un paño húmedo y déjelo secar durante 12 horas. Lije suavemente la superficie «peluda» del veteado y repita el proceso. Cuando esté seca, estará a punto para darle el acabado adecuado.

El arte del teñido nos permite conseguir en el bricolaje de la madera unos efectos casi profesionales que seguro nos sorprenderán.