El psicólogo norteamericano W. Dyer cuenta que un prisionero de los nazis tuvo la visión de que lo liberarían exactamente el día 30 de marzo de 1945 y esa visión fue, a partir de entonces, su único objetivo en la vida. Llegó esa fecha sin producirse su liberación y el prisionero murió al día siguiente. La causa oficial de su muerte fue el tifus.

Pero su compañero de cautiverio, precisamente el renombrado psiquiatra Viktor Frankl, puntualizó: “La causa profunda de la muerte de mi amigo fue que no llegó la liberación esperada y que eso le produjo una desilusión terrible. Eso redujo considerablemente la resistencia de su organismo a la infección tifoidea latente. Al paralizarse su fe en el futuro y su voluntad de vivir, su cuerpo cayó víctima de la enfermedad... y con ello se cumplió la profecía”.

Tener, pues, un objetivo en la vida, ha de ser algo prioritario para las personas. Las que carecen de él estarán confusas, insatisfechas e inseguras, lo que les lleva a la decepción, a la ansiedad, o a la depresión, muy posiblemente sin darse cuenta de ello.

No obstante, no es fácil reconocer los objetivos, porque lo único que suelen hacer los individuos es seguir el tipo de vida que, en general, les obligan a llevar los que les rodean.

Gente robotizada

Existen personas que viven regidas por rutinas diarias. Este tipo de vida lo llevan haciendo desde la infancia, donde absolutamente todo les es marcado de antemano y hacen la mayoría de las cosas porque les toca hacerlas en esos momentos, sin plantearse si son las que verdaderamente quieren hacer.

Simplemente, se dejan llevar por el entorno en el que viven y en el que están activas, aunque son personas insatisfechas, porque no están viviendo la vida como ellas desearían, sino como quieren los demás.

Por ello, es preciso encontrar un sentido claro a lo que se hace, para encontrar la sensación de plenitud y de bienestar.

Cumplir una misión y perseguir un objetivo

Si lo que se hace en la vida no se vive con pasión, con ilusión y con entusiasmo y no provoca sentimientos de plenitud, habrá que plantearse que esa opción de vida, quizás, pueda cubrir ciertas necesidades, pero no ofrece un objetivo claro por el que luchar.

Para lograr ese objetivo no es necesario cambiar de trabajo, ni de amigos, sino cambiar la actitud ante lo que se elige hacer, ser proactivo y comprometerse seriamente con lo que se quiere conseguir. Cuando las personas se comprometen con algo se sienten más vivas.

Capacidad para vivir plenamente

Cuando se reconoce la sensación de vacío en la que se vive, es el momento de comenzar a desarrollar la capacidad de vivir plenamente. Es importante tomar lo antes posible las riendas de la vida, ya que esta es demasiado corta para dejarse llevar por los deseos e intereses de los demás.

Cada uno es dueño de su propia vida y no importa cometer errores, porque siempre sirven para aprender y, además, el hecho de decidir lo que se quiere hacer procurará la satisfacción de tener un objetivo claro por el que luchar.

Los objetivos en la vida son personales

Para unos, el objetivo en la vida puede ser la agricultura, para otros, construir barcos o escribir libros. Hay gente para todo. La emoción de disfrutar de un objetivo en la vida no es la misma para todos, porque es algo que se siente en el interior de cada cual y solo cada persona sabrá si lo ha alcanzado.

Pero el objetivo o la meta de alguien no debe ser nunca una persona, porque si, por diferentes razones, esa persona desapareciera, el objetivo habría desaparecido también y entonces pensaría que ya nada valdría la pena.

Asimismo, los pensamientos y los sentimientos negativos se relacionan directamente con la falta de objetivos. Muchas personas se engañan a sí mismas y con el pretexto de no correr riesgos se esconden tras sus miedos, sus responsabilidades, su edad, etc., y se niegan a tener un objetivo en la vida.

En realidad, su inmovilidad no deja de ser una excusa para seguir la rutina en la que han decidido quedarse.

Los objetivos mantienen viva a la gente

Son conocidos los casos de personas que se involucran tanto en su objetivo personal que este les previene de las enfermedades. Asimismo, cuando el proyecto termina y su objetivo desaparece, termina también lo que realmente daba sentido a sus vidas, llegando incluso a morir. Esto es frecuente en muchos jubilados.

La estabilidad emocional, la satisfacción y la felicidad, están relacionados con la motivación y la satisfacción, que proporciona disponer de alguna meta alcanzable en la vida.