La inflamación de los tendones es bastante común en ciertas actividades laborales. En este tipo de tendinitis los tendones afectados suelen ser los extensores, que nacen en el codo, bajan por la parte superior del brazo hasta llegar a los dedos y que se utilizan siempre en actitud extensora. Suelen ser inflamaciones leves que provocan un dolor moderado, aunque si persiste la actividad que provoca la inflamación, el dolor puede llegar a ser muy molesto.

En los casos más severos de tendinitis se pueden producir desgarros, se intensifica el dolor y se dificulta el movimiento de la zona afectada. Se trata de una enfermedad que se da con frecuencia. De hecho es una de las causas que se presenta con más frecuencia en los centros de asistencia sanitaria.

Tendinitis y tendinosis

La tendinitis, como ya se ha apuntado, se debe a una inflamación de los tendones, pero cuando los síntomas se prolongan por espacio de varios meses sin que se advierta mejoría alguna, lo más probable es que se trate de tendinosis. En medicina, los sufijos "itis" y "osis" indican afectaciones patológicas distintas. Mientras que la primera hace referencia a una inflamación, la segunda se refiere a una degeneración. Así pues, la tendinitis es una afección de la que se puede recuperar, mientras que la tendinosis es una tendinitis crónica en la que pueden mitigarse los síntomas, más no curarse como sucede en el caso de la inflamación.

Causas o etiología de la tendinitis

Las causas más habituales para que se produzca una tendinitis tiene que ver con las posturas inadecuadas, movimientos repetitivos propios de ciertas actividades laborales, labores domésticas, un trabajo físico excesivo o la práctica sin mesura de algún deporte determinado. También pueden estar relacionados con una lesión traumática o la pérdida de elasticidad, en este último caso, asociada a la edad.

La tendinitis puede afectar cualquier tendón, pero son mucho más frecuentes las afectaciones en el hombro, el codo o la rodilla. En menor medida, pero también bastante habitual, se produce en los talones –tendinitis aquilea–, caderas y muñecas.

También ciertas enfermedades son susceptibles de provocar episodios de tendinitis. Las más relevantes son:

  • Artritis en las articulaciones.
  • Artritis reumatoide.
  • Hipertiroidismo.
  • Gota.
  • Psoriasis.
  • Obesidad.
  • Diabetes.
  • Problemas de flexibilidad y movilidad.

Síntomas de la tendinitis

Los síntomas de la tendinitis aparecen después de una lesión o de un ejercicio excesivo. Puede ir asociado a una pérdida de fuerza en la extremidad afectada, hinchazón, enrojecimiento, molestias o un dolor que aparece progresivamente y que aumenta con el paso de los días, con más motivo si se realizan actividades que involucren el tendón afectado.

Diagnóstico y tratamiento de la tendinitis

El diagnóstico se efectúa mediante un examen físico, localizando la zona afectada y guiándose por el dolor o la hinchazón. Las pruebas radiológicas suelen llevarse a cabo para descartar otras patologías asociadas.

El tratamiento se basa, en primera instancia, en la reducción del dolor y de la inflamación. Posteriormente se inicia la rehabilitación de la zona afectada, con frío y calor, corrientes, ejercicios controlados y minimizando lo máximo posible cualquier actividad en la que intervenga el tendón afectado. En algunos casos puede inmovilizarse con férulas o incluso con yeso. En el caso de que hubiera infección deberán suministrarse antibióticos.

La posibilidad de una operación quirúrgica solo se contempla en el caso de que todo lo demás sea inefectivo. En cualquier caso es una alternativa que no siempre resuelve el problema. Por lo general, con el descanso y la rehabilitación, en unos pocos meses desaparecen por completo los síntomas, aunque también es cierto que si la tendinitis, como ocurre con frecuencia, se debe a la actividad laboral, es bastante probable que al volver al trabajo se reproduzca nuevamente el problema.

Es habitual que el tratamiento contemple la administración de antiinflamatorios no esteroideos o inyecciones de esteroideos. Sin embargo, tal y como se publicó en el Clinical Journal of Sport Medicine, los AINE no son útiles en pacientes con tendinitis, pudiendo retrasar la curación. Los traumatólogos Merzesh Magra y Nicola Mafulli, de la Universidad de Keele, en el Reino Unido, advierten que “aunque la tendinopatía es un trastorno no inflamatorio, los AINE son ampliamente utilizados en intentos de tratamiento. Irónicamente, el efecto analgésico de los AINE permite a los pacientes ignorar los síntomas iniciales, posiblemente imponiendo daños adicionales al tendón afectado y retrasando la curación definitiva”.

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