La conducta que presentan los niños difíciles, por su temperamento demandante, marcan el comienzo de una problemática que los padres deben confrontar, a la hora de enseñar hábitos de buenas costumbres y poner reglas, y, al mismo tiempo, lograr que todo se desarrolle de forma saludable. Estos chicos, de carácter bullicioso, caprichoso y en ocasiones hostil, pueden verse afectados por un entorno, que no los acepta tal cual como son, y sin embargo, con tácticas donde se refuercen las particularidades positivas, el futuro de éstos, se presentará, con logros de una mejor expectativa para su calidad de vida, con el desarrollo favorable de sus potenciales y de su personalidad.

Definamos personalidad

El término proviene del latín temperamentum, que significa medida. Se lo define como "la peculiaridad e intensidad individual de los afectos psíquicos y de la estructura dominante de humor y motivación". El temperamento puede ser genético. Por consiguiente, puede ser innato o adquirido, al estar estrechamente relacionado con el carácter, en el que sí, influye el medio ambiente en el que el ser nace y se desarrolla, puesto que este, modifica las vivencias del individuo y por lógica, la forma en como actúa frente a los demás.

Origen del término demandante

El pediatra William Sears, propulsor de la expresión Crianza con apego, fue el primero en utilizar el vocablo demandante para describir el comportamiento diferente de los bebés que no era igual que la mayoría de los niños.

Sears, concluyó, que en las situaciones en las que un infante sólo quiere estar en contacto de sus padres todo el tiempo, sólo hay dos modos de resolverlo. O se lo acepta y se lo entiende, o, se utiliza el conductismo. El pediatra optó por lo primero.

De este modo, el concepto anterior de cómo debía comportarse un recién nacido fue descartada por él.

Cómo se encuadra el temperamento de los niños demandantes

Al temperamento de los chicos de alta demanda se lo puede enmarcar en cuatro categorías:

  1. De gran energía.
  2. Impulsivos.
  3. Iracundos.
  4. Persistentes.

Características de cada categoría.

  1. El niño de gran energía físicamente es vigoroso, bullicioso, de ánimo agitado, siendo al mismo tiempo, afable y simpático. Aunque es inquieto no presenta problemas de aprendizaje.
  2. El niño impulsivo es de conducta atropellada, no mide las consecuencias de sus actos y es de naturaleza torpe. No medita lo que va a decir, incluso, interrumpe las conversaciones ajenas. Sin un porqué solloza y se desilusiona.
  3. El niño iracundo tiene problemas en adaptarse al medio. No se hace cargo de su mala conducta, y, en su razonamiento, para él, los demás desencadenan su hostilidad y agresión. Es de comportamiento voluble. Provocador de su indignación.
  4. El niño persistente es de difícil satisfacción. Problemático con los límites. De conducta detenida negativamente. Llora con facilidad. Todo lo que se le brinda es poco. En el juego se descontrola pasando a la violencia. Se inmiscuye en temas privados de otros. Es también de comportamiento voluble.

Otras opiniones.

Jerome Kagan, licenciado por la universidad de Routger en 1950, reconocido como pionero de la psicología de desarrollo, en los diversos estudios por él realizados, concluyó que "ciertas conductas de la infancia pueden ser patrones anticipados de las conductas en lo adolescentes".

En los Estudios Longitudinales que efectúo, descubrió la importancia de los factores biológicos en el desarrollo emocional destacando que "la edad clave es durante los dos primeros años de vida",afirmando "la adaptabilidad de los seres humanos a las diferentes circunstancias".

Los Doctores Stella Chess y Alexander Thomas, realizaron el Estudio Longitudinal de Nueva York en 1956, y la conclusión a la que llegaron fue que "la diversidad de temperamentos son observables desde que el niño nace y crece siendo necesario que los padres utilicen los medios para rectificar y encauzar la conducta de los chicos hacia el aspecto positivo de la personalidad".

Janet Poland y la Dra. Judi Graig (psicóloga clínica), ambas editoras de la revista Magical Years, y autoras de "Guías para padres", en su libro "Guías para padres con hijos muy demandantes", expresan "que los rasgos temperamentales de los niños demandantes pueden ser una virtud cuando se los reconoce y se los identifica en términos positivos y se los modera cuando se es necesario". Además, recomiendan "el mantenerse situados en el aquí y ahora, dejando las preocupaciones del futuro en perspectiva".

El psicólogo infantil Juan Pedro Valencia expresa "que todo el ambiente en el que vive el niño influye y determina su comportamiento. Pero, no podemos olvidar que los padres somos los modelos y nuestra forma de actuar será lo primero que adopten. Somos su ejemplo y su referente seguro para ellos". Otra afirmación que realiza es la influencia que el medio ambiente externo, ejerce sobre el chico, como ser por ejemplo los medios de comunicación y las pautas sociales.