El diseño de edificios y ciudades ve como una tendencia que comenzó hace al menos dos décadas se va extendiendo poco a poco: la inclusión de la propia naturaleza en las fachadas y en los tejados de las construcciones humanas constituyendo verdaderas cubiertas ecológicas en las ciudades.

Cubiertas ecológicas en tejados se construían en Europa hace siglos

En zonas del norte de Europa, hace siglos, los pueblos que las habitaban construían sus tejados con cubiertas vegetales. En la actualidad y después de que prácticamente se olvidara ese tipo de construcción ecológica, en los tejados de muchos lugares empiezan a verse, cada vez con mayor frecuencia, jardines creados con la finalidad de atenuar el impacto que tienen las ciudades en su entorno y de reducir costes por calefacción o aire acondicionado. Se denominan azoteas o tejados verdes.

Los tejados verdes capturan dióxido de carbono

Los jardines de las azoteas de los edificios pueden limpiar el aire urbano capturando parte del dióxido de carbono que es liberado en las ciudades de todo el mundo. De esta forma, según un estudio canadiense se conseguirían reducir las emisiones que se producen cada año en las urbes si una parte de los edificios de éstas estuvieran cubiertos por plantas.

Pero la captura de dióxido de carbono no es la única ventaja de los tejados verdes. Estos, gracias a la vegetación y a los componentes que se colocan bajo la misma, ayudan también a retener el agua de lluvia, lo que provocaría que las alcantarillas no se saturaran cuando se producen precipitaciones muy fuertes. Además, se recuperan áreas verdes dentro de las ciudades, en las que es tan importante optimizar el espacio disponible, y reducen el efecto de “isla de calor” que tienen las urbes.

Los jardines en azoteas reducen los costes de calefacción y aire acondicionado

Mientras, los beneficios de los tejados verdes para los habitantes del propio edificio también son importantes. Los materiales que se instalan en la azotea o el tejado permiten que la construcción no intercambie tanta energía con el exterior, originando un aislamiento térmico, lo cual se traduce en un ahorro para los habitantes del edificio, que será en calefacción en áreas frías y de aire acondicionado en zonas cálidas. El jardín actúa, igualmente, como aislante de sonidos, constituyendo una forma ideal de reducir el ruido procedente del exterior.

Este tipo de ajardinamiento en las azoteas también permite que, si los inquilinos de la construcción quieren, se puedan colocar plantas que pueden ser aprovechadas para consumo humano (como son los árboles frutales) o se emplacen únicamente plantas decorativas. De cualquier forma, en una azotea verde se puede disfrutar de un pequeño paseo sin salir a la calle.

Un buen diseño de los tejados verdes aumenta el valor del edificio

Además de en las azoteas y tejados, también se puede construir un jardín vertical en las fachadas. Éste tendrá las mismas ventajas, en cuanto a aislamiento y captación de emisiones, que los tejados verdes y constituirá una mejora visual de los propios edificios.

Los tejados con jardines y los jardines verticales se van extendiendo poco a poco debido a la necesidad de incluir espacios verdes dentro de las ciudades, las cuales no siempre tienen una buena planificación para este tipo de lugares, para el ocio y como mejora de la calidad ambiental. También provocan que la estética del edificio sea más vistosa y aumentan el valor del mismo, especialmente con un buen diseño de los jardines.

¿Se puede poner un jardín en la azotea?

Sin embargo, antes de plantar un jardín en las alturas hay que tener en cuenta el tipo de edificio, ya que no todos pueden soportar las grandes cargas, de hasta 500 kilogramos por cada metro cuadrado, que requieren los tejados verdes más avanzados. Por esto hay que consultar con un especialista, para que éste pueda evaluar la construcción y aconsejar sobre el tipo de plantas para el jardín que puede soportar la azotea.