
- Ted Kennedy - Boston Globe
Ha muerto Edward Moore “Ted” Kennedy, menor de los cuatro hijos varones de Rose Kennedy, y el único de ellos en morir por causas naturales en madurar lo suficiente como para ver sus canas. Joe murió durante la Operación Afrodita, John fue asesinado mientras era presidente, y Robert fue también asesinado cuando luchaba por ganarse la nominación demócrata para enfrentarse, en 1968, a Richard Nixon.
Los tres hermanos políticos se forjaron el objetivo, medio en serio medio en broma, de que John ocuparía la presidencia de 1961 a 1969, Robert de 1969 a 1977 y, por último, Edward de 1977 a 1985. Serían 24 años bajo la égida de la familia católica. Sabido es que aquellos planes se truncaron trágicamente con los asesinatos de los dos primeros.
Expulsión de Harvard
Edward Kennedy fue expulsado de Harvard dos años por copiar en un examen de español, en la primavera de 1951. Se fue a servir en el Ejército durante 16 meses y volvió a la universidad en 1953. Tres años más tarde se graduaría.
Desde el comienzo de su carrera eligió la política. O casi cabe decir que fue la política la que le eligió a él. En 1962 se convirtió en senador por Massachussets. En 1964 renovó su cargo batiendo al candidato republicano por tres a uno, y sin hacer campaña. Estaba postrado en el hospital y fue su primera mujer, Jane, quien hizo la campaña.
Accidente trágico
Volvió a ganar su puesto en 1970, pero para entonces se había producido la tragedia que le alejaría definitivamente de la carrera a la presidencia: el accidente de Chappaquidick. Ted “Cadillac” Kennedy, como le llamaban algunos, salió de una fiesta que había organizado con Mary Jo Kopechne Edward huyó del coche, que se hundía en el río con su secretaria. No llamó a la policía. Por el contrario, volvió al chalet que había alquilado y donde seguía la fiesta de la que había salido horas antes. Se hizo acompañar de un primo suyo y los dos bucearon en el río, pero sin lograr encontrar nada. Tampoco llamaron entonces a la policía. Al día siguiente todavía departía con los invitados sobre las regatas del día. No acudió a declarar hasta que, de forma fortuita, alguien encontró el cadáver.
En 1980 hizo su gran apuesta política: luchar, como lo habían hecho sus dos hermanos, por la candidatura demócrata a presidir el país. Perdió ante Jimmy Carter. Estaba muy tocado por el asunto de Mary JoKopechne. Y le hizo mucho daño una pregunta que le hicieron durante una entrevista. “¿Por qué quiere ser presidente de los Estados Unidos?”. Quizá fuera que Edward se veía predestinado al cargo, pero no supo qué responder.
Logros políticos
Además del segundo senador más longevo en ejercicio, Ted Kennedy ha sido de los más importantes. Por ejemplo, su impulso fue muy importante para lograr la desregulación en los sectores del tráfico de camiones interestatal y de los precios de los ticket de avión. Estas dos liberalizaciones, iniciadas en los 70’, produjeron cambios muy importantes y muy beneficiosos para el consumidor. Otro de sus mayores logros, este sí reconocido, fue el de la Ley de Inmigración de 1965. Su gran proyecto fue la socialización completa del sistema de salud estadounidense. Es también la gran apuesta de Barak Obama, a quien apoyó en las primarias de 2008.
Puntos negros
También tiene puntos negros en su carrera. Ronald Reagan nominó al juez Bork como candidato para el Tribunal Supremo como sustituto de Lewis Powell. El Partido Demócrata inició una batalla contra Bork que resultó tan hiriente, que cuando se lanza un ataque sucio y desconsiderado contra un político, el verbo que se utiliza en inglés para describirlo es “to bork”. El líder de la oposición a Robert Bork fue Ted Kennedy, quien le atizó un ataque a todas luces injusto. Le acusaba de que, en un EE.UU de su gusto, la policía “echaría las puertas de los ciudadanos abajo en redadas nocturnas”, los negros “se sentarían en asientos separados de los demás”, se censuraría a escritores y artistas y se prohibiría a los niños aprender la teoría evolutiva. Todo ello en contra de las declaraciones públicas, e incluso de las sentencias, del juez Bork.
Aunque quizá la mayor crítica que se le haya hecho jamás es la de traidor. Esta grave acusación se basa en un documento de la KGB que recogía su ofrecimiento a los servicios secretos soviéticos para colaborar en el fracaso de la presidencia de Ronald Reagan.
Un cáncer maligno alojado en su cerebro le provocó la muerte, a los 77 años, el 25 de agosto de 2008. Descansará en el Cementerio Nacional de Arlington, junto a sus hermanos.
