La terapia basada en el análisis de conducta cuenta con una serie de procedimientos que, empleados de manera apropiada, pueden facilitar el aprendizaje de un comportamiento adecuado y hacer que desaparezca la conducta desobediente en los más pequeños.

La utilización directa de los principios del aprendizaje, como el reforzamiento, la extinción (retirada de atención) o el tiempo fuera, contribuyen a resolver conflictos entre padres e hijos. Asimismo, procedimientos combinados como la economía de fichas o los contratos de contingencias son de gran ayuda para lograr buenos hábitos en casa y facilitan el progreso de los alumnos en la escuela.

Cambio de conducta

Frente al deseo de unos padres o profesores de que su hijo o alumno mejore su comportamiento, deben comenzar tomando conciencia de que el cambio de conducta en un niño no depende sólo de él. Si una conducta se mantiene en el tiempo es gracias a las consecuencias que se obtienen al realizarla. Por tanto, para que el cambio de la conducta en los más pequeños tenga lugar, también será necesario el cambio de conducta en los adultos que les rodean.

Refuerzo positivo

La modificación de conductas siempre está orientada hacia controles positivos del comportamiento. Por tanto, el refuerzo positivo es una de las técnicas más empleadas para incrementar la frecuencia de conductas adecuadas. Se trata de una recompensa que debe darse tras la ejecución de dichas conductas. Además, contribuye a que los padres adviertan las cualidades de sus hijos y las valoren, aumentando de este modo su autoestima desde la infancia.

Numerosos estudios muestran como en la educación que reciben los niños influyen las expectativas que los adultos tienen de ellos. A este fenómeno se le denomina profecía autocumplida o efecto Pigmalión. Sus efectos pueden aplicarse tanto a las aulas como al hogar, pues todo educador transmite más mensajes de los que es consciente. Por tanto, si el niño percibe confianza y seguridad en las palabras de sus padres tendrá mayor probabilidad de actuar de acuerdo a las esperanzas puestas en él.

Economía de fichas

Los sistemas de fichas son programas basados en la adquisición de refuerzos a corto o medio plazo. En ellos se gana una serie de fichas por emitir conductas deseables, que después se canjearán por otros premios (reforzadores de apoyo). En este procedimiento también se pueden incluir técnicas operantes de eliminación de conductas mediante pérdida de fichas, esto es a lo que se denomina coste de respuestas.

Las fichas adquieren valor reforzante en sí mismas y pueden darse con gran facilidad inmediatamente después de la conducta adecuada. Además, su sencillo emparejamiento con distintos reforzadores permite su generalización, mantienen la conducta adecuada durante un periodo de tiempo mayor y el efecto de saciedad (pérdida del valor reforzante de un premio) disminuye.

Contratos de contingencias

Los contratos conductuales se usan con frecuencia en la infancia, pero también pueden emplearse para generar compromisos en la adolescencia y en la edad adulta. En ellos se establece una relación de contingencia entre la realización de un comportamiento determinado y aquello que se obtendrá si éste se lleva a cabo.

Un contrato de contingencias debe especificar con claridad la tarea a realizar y el premio que se obtendrá. Finalmente, se realiza un registro de la tarea y se comprueba que las dos partes del contrato se han cumplido.

Este tipo de procedimiento se puede emplear en las aulas, ya que resulta útil para motivar a los alumnos y brindarles la oportunidad de realizar aquellas conductas que se quieren reforzar. También pueden establecerse contratos entre padres e hijos. Normalmente, estos últimos se usan para acordar las tareas académicas que deben terminarse en casa o para aumentar la colaboración de los niños o adolescentes en las tareas domésticas.

Adaptación a la sociedad

La vida de cualquier ser humano se realiza en comunidad. De ahí la importancia de vivir adaptado a la sociedad actual, en la que las conductas se clasifican en función de lo adecuadas o inadecuadas que resultan en situaciones determinadas,

Las técnicas de modificación de conducta ayudan a que los niños vivan con plenitud en sociedad, pudiendo aprovechar las vantajas que pertenecer a una comunidad proporciona. Como señala el psicólogo Juan Martos "todo aprendizaje ocurre dentro de un contexto social y nunca fuera de él. Las conductas del niño, sin desestimar la contribución de los factores biológicos tanto pasados como actuales, son aprendidas, mantenidas y reguladas por los efectos del ambiente".