Sopesando la realidad con la difícil puesta en escena de un mundo de pensamiento y a la vez de acción, los personajes de Buero Vallejo han quedado en manos de eruditos y profesores que estimulan a sus alumnos a reencontrar el placer de leer y pensar; un teatro muy acendrado en firmes estructuras realistas, cualquiera sea el contexto utilizado, histórico, actual, futurista. En cualquier caso, un mundo personal con una voz propia, que puede ser muy disfrutado como mera lectura, siguiendo al autor desde la minuciosa descripción ambiental hasta el más mínimo matiz en los personajes. Hoy día se encuentran muchas y muy buenas ediciones de sus obras.

La esperanza en manos de los jóvenes

En la ardiente oscuridad, 1946

Alegría juvenil en un colegio para jóvenes ciegos, redescubrimiento de la vida a través de la ceguera, y conflictos singulares en quienes no sólo ni pueden ver con sus ojos sino que se niegan a ver el interior de las propias situaciones que les toca vivir. La paradoja de la ceguera plantea en esta obra situaciones en las que el amor y la amistad, el coraje y el miedo a vivir buscan senderos luminosos en los que expresarse.

Historia de una escalera, 1949

La convivencia de cuatro familias que viven en la 5ª planta de una "modesta casa de vecindad" durante casi 30 años. Vidas cruzadas y dramas de posguerra —sin hablar de la situación política por la censura franquista—; sin embargo, el público de entonces comprendía muy bien aquello que se silenciaba, pues la obra reflejaba conflictos y angustias cotidianas; el final, a cargo de una pareja de novios vislumbra una nueva lucha para no repetir las frustraciones de los padres.

Historia de una escalera es la última gran producción de una de sus obras en España: Centro Dramático Nacional, 2003.

Hoy es fiesta, 1955

Otros inquilinos de clase humilde en una casa de vecinos madrileña consiguen “conquistar” el disfrute de la azotea frente a la irracional autoridad de la portera, y una vez allí se entretejen el humor y la tragedia, la ternura y la violencia, el egoísmo y la solidaridad, los personajes nos van mostrando sus defectos y virtudes, sus penas y alegrías, sus desengaños y sueños… pero esta vez esperan con ilusión el sorteo de la lotería. De uno u otro modo, todos necesitan confirmar que "Hay que esperar siempre", que "La esperanza nunca termina", que alguna vez "dejaremos de estar toda la vida corriendo como perros tras las cosas sin conseguirlas nunca".

Conflictos de hoy a través de la historia

Escribió cuatro dramas históricos: Un soñador para un pueblo, Las Meninas, El concierto de San Ovidio y El sueño de la razón.

El concierto de San Ovidio, 1962

En1771, a través de los músicos ciegos de un hospicio de París y el afán explotador de un canalla afloran "taras" sociales estremecedoras en las que la injusticia adquiere una deformación grotesca. Para muchos es una de las obras más logradas del maestro por su fuerza y su creciente interés dramático.

El sueño de la razón, 1967.

Madrid, 1823, en medio de la ola de terror desencadenada por Fernando VII contra los liberales. Su protagonista es Francisco de Goya. El autor cuenta con la proyección de las "pinturas negras" como toda escenografía. Combina la sordera de Goya con los diálogos, pinturas y títulos de los "caprichos", "disparates" y "desastres de la guerra". Un apéndice incluye reproducciones de los grabados en la mayoría de las ediciones.

Creador de un teatro de denuncia en un ambiente dictatorial

El totalitarismo del régimen franquista censuraba hasta límites ridículos toda creación artística. Había que esgrimir mucha imaginación para "colar" a los censores denuncias, críticas y planteamientos rechazados por el sistema nacional-católico. Buero Vallejo perdió pocas veces esta batalla, la más importante fue por un alegato contra la tortura:

La doble historia del doctor Valmy, 1964

Daniel Barnes, un policía torturador acostumbrado a su oficio, se excede en sus funciones habituales y castra a un detenido, lo que le lleva a un autocastigo en forma de impotencia sexual, lo que a su vez facilita la destrucción de su mundo y permite su esposa enterarse del verdadero trabajo de su marido.

El tragaluz, 1967

Desde un siglo extraño (XXV o XXX) nos introducimos en la historia de una familia modesta que lucha por salir adelante. Está marcada por la guerra civil; viven en un semisótano y a través de un tragaluz el sonido de un tren ira demarcando las pautas del pasado que en realidad nunca les abandonó, tras la muerte de Elvira, la hija menor de la familia: la oscuridad, los temores y conflictos se van desgranando en busca de la verdad.

Otras obras de Buero Vallejo: La tejedora de sueños, 1952; Madrugada, 1953; Las cartas boca abajo, 1957; Un soñador para un pueblo, 1958, La fundación, 1974; La detonación, 1977... Sus últimos títulos: Música cercana, 1989; Las trampas del azar, 1994 y Misión al pueblo desierto, 1999.