En 1999, Pedro Almodóvar estrena Todo sobre mi madre, una compleja historia de amor y desamor en la que rinde varios homenajes: al teatro español (como es su costumbre) en la breve y admirable colaboración de un actorazo como Juan José Otegui, al gran teatro mundial de Tennessee Williams al darle la vuelta al trauma de Blanche Dubois en Un tranvía llamado deseo (a raiz de descubrir la homosexualidad de su marido), permitiendo que el amor continúe más allá de la opción sexual del esposo, y sobre todo, Almodóvar rinde tributo a una de las mayores obras maestras del teatro contado con lenguaje cinematográfico: Opening Night (Noche de estreno) bajo guión y dirección del también actor John Cassavetes con protagonismo extraordinario de su entonces esposa Gena Rowlands.

Dramático periplo de una mujer desesperada

Almodóvar empieza su película con el mismo comienzo de Opening Night, y lo demás corre por intereses y creatividad sumamente personales. Pero es muy interesante que aquel drama que en el director español es decididamente real, en el original de Cassavetes nunca se sabrá cuánto hay de realidad y cuánto de fantasía desbocada en una actriz de éxito que al ver la muerte de una admiradora su frágil mundo se trastoca.

El frágil mundo de los creadores, los fantasiosos, los que abominan de una cotidianidad convencional, adaptada a la sociedad que le toca vivir al ciento por ciento. Por eso la actriz de Noche de estreno entra en crisis. Como cualquier mujer al toparse con la madurez, con ciertos conflictos sentimentales y con la posible muerte de alguien que la ama incondicionalmente.

Y esto dentro del juego de la ficción teatral y de la realidad, bajo una cámara inquietante e inquieta, que la busca, la adora y la desprecia ... con el único fin de que ella dé todo de sí, lo más posible de su alma y de su cuerpo en nada menos que vertiginosos 143 minutos, muy largo metraje según el estilo de un director que siempre necesitó tomarse su tiempo para explorar el talento de sus actores.

Soledad, desesperación, miedo y mucho alcohol

John Cassavetes fue un hombre del cine y el teatro de personalidad implacable, trabajador tan apasionado como autodestructivo (fumador compulsivo que murió a los 59 años), que rodó muchas de sus películas independientes en su propia casa, y esta Opening Night, a caballo entre casa propia, apartamentos de amigos. hoteles y un teatro cedido gratuitamente para la espectacular escena final.

La historia se centra en una compañía teatral que prepara el estreno de una obra en Nueva York representándola en una pequeña sala de provincias. La obra trasunta el conflicto del paso del tiempo para una mujer madura, el envejecimiento como drama imparable, algo que a la propia actriz le llega al alma, especialmente intensificado por la muerte accidental de una admiradora. En el vaivén de la realidad y la ficción se expande una obra intensa, llena de recovecos en los que Gena Rowlands y su personaje Myrtle Gordon desafían muchas reglas personales y profesionales en los ensayos, a tal punto que sale huyendo en busca de sí misma, y tras tortuoso periplo va marginando la noche de estreno, abandonando a una Compañía que ignora si la diva se dignará aparecer en el momento final.

John Cassavetes-Gena Rowlands: una pareja singular en el mundo del teatro y del cine independiente (compartían ambos intereses, trabajando sin cobrar en una sala propia de teatro alternativo, y procuraban buenos contratos en el teatro y el cine comercial que les permitieran producir sus obras personales y mantener su familia con varios hijos).

En Opening Night se unen para exhibir en carne viva muchos conflictos de la gente de teatro, incluidos el abuso del alcohol y el tabaco que mataron a Cassavetes, pero no a Rowlands: "John fumaba y bebía muchísimo, yo para nada, era un contraste en nuestra maravillosa y a veces conflictiva relación, aunque siempre muy creativa".

Crisis y camaradería de la gente de teatro

Gena Rowlands realiza un trabajo superlativo al interpretar a una actriz en crisis con la edad, el amor y su exitosa profesión que, a pesar de tener una borrachera tremenda llega a última hora dispuesta a realizar la representación ante una sala llena. Apenas se sostiene en pie, pero al entrar a escena parece que no hubiera bebido ni una copa, brindando una interpretación divertidísima, asombrosa.

La actriz se explica: "En realidad todo es resultado de mucha experiencia, cuesión de técnica, dominio de las emociones, y aunque a algunos espectadores les parezca exagerado que una alcohólica pueda transformarse de esa manera en escena, puedo asegurar que yo he trabajado con primerísimas figuras del teatro que todas las noches se presentaban con un grado de alcoholismo increíblemente superior. Y sin embargo, allí estaban, resistiendo maravillosamente hasta la caída del telón final. Claro, como en la película... después caían derrotadas...".

Opening Night, Noche de estreno, una obra maestra en la que el cine y el teatro se enamoran y se rinden tributo absoluto. Sus creadores siempre aseguraron que esta era una obra sobre el teatro opuesta al clásico de Bette Davis, Eva al desnudo, pues aquí nadie compite con nadie: todos a una para resolver una crisis, una verdadera familia de creadores compulsivos con sus miserias y sus maravillas.