
- Pigalle 031 - Dom García
Detrás de esa puerta acristalada, quizá con vidrios tornasolados, descansan hileras de juguetes sexuales para adultos. Artículos para el disfrute sexual, literatura, películas, hasta, a veces, cabinas con peep show en vivo.
Entrar y descubrir es tentador pero los tabúes al respecto son bastante importantes. Es un lugar en el que nadie quisiera ser reconocido, nadie visita y nunca es el momento apropiado para visitar. Si acaso buscando un regalo para una despedida de soltero, y con ese pretexto, ojeando para el propio beneficio.
Un sex-shop no es más que un local comercial con artículos para un consumo determinado, la vida sexual, que es, en definitiva, el aspecto lúdico del adulto.
El vendedor tratará de no incomodar y dejará que los clientes paseen y miren a su antojo. Recomendará productos si se le solicita, con la neutralidad de un agente de cambio, no habrá un chiste, ni una mueca, nada que provoque vergüenza en el cliente. Pero si aún no está convencido, le invito a recorrer un sex-shop imaginario y, juntos, descubrir qué hay para jugar.
Para los hombres
Estimulación visual, principalmente, es lo que a ellos parece motivarles. Publicaciones pornográficas y películas se llevan el segmento más grande del público masculino. En algunos establecimientos hay cabinas de peep-show donde pueden deleitarse con la actuación erótica de una señorita en vivo. Para ellos también artículos como muñecas hinchables, succionadores peneanos, dildos anales, elongadores, prótesis peneanas, arneses, perfumes con feromonas, lencería masculina, preservativos originales, entre otros.
Para las mujeres
Ir a un sex-shop puede ser una experiencia interesante, simplemente por la curiosidad de conocer cosas nuevas, para enriquecer la vida sexual sola o en pareja, o incluso para encontrar artículos que ayuden con determinados problemas femeninos, como mejorar la musculatura pélvica que se debilita después de un parto, o una cirugía. Mantener esta parte de la anatomía tensa y en forma previene incontinencias urinarias, y poder controlar los movimientos, dará mucha satisfacción al hombre en el acto sexual, e incluso puede llegar a provocar un orgasmo propio.
Para las chicas hay un sinfín de artículos a la venta:
- Vibradores de todo tipo y tamaño, con formas de miembro masculino, o no, de látex, de goma, de metal.... una extensa variedad de vibrantes juguetes para disfrutar.
- Dildos, que serían los penes o similares, sin vibración, y que pueden servir para el sexo vaginal o anal, dependiendo de gustos y tamaños.
- Mariposas, bolas chinas, lubricantes, libros eróticos, películas. Todo un universo de juguetes para curiosear, elegir y probar.
Para la pareja
Visitar un sex-shop en pareja puede ser la manera de comenzar una noche romántica. Elegir, entre los dos, juguetes que van a disfrutar juntos es imaginar de antemano la fantasía que se desarrollará más tarde. Los dos pueden elegir por separado y sorprender al otro, o combinar gustos y placeres.
Estimulación visual, disfraces, lencería erótica, arneses para consoladores, lubricantes, geles, aceites para masajes, hasta juegos de mesa eróticos y provocativos, afrodisíacos, anillos peneanos con estimuladores para el clítoris. En fin, una amplia gama de posibilidades para, en consenso, llevarse al lecho, y tener un sexo diferente.
Por Internet
Es entendible, sin embargo, que a pesar de todo, siga siendo imposible traspasar la puerta de un sex-shop, al menos físicamente. Existen recursos, entonces, para poder hacer la visita sin exponerse a la vista del público. Casi todos los establecimientos ofrecen la posibilidad de un catálogo y compra virtual, con envíos discretos y despersonalizados para que el cliente obtenga lo que desea manteniendo su anonimato.
Los sex-shops no son un estigma, son un negocio. Se puede entrar y conocer, después, la elección de volver o comprar es ya personal y particular de la idiosincrasia de cada persona.
