En el s. II el orador Anneo Floro nos ofrecía su descripción particular de la ciudad y sus habitantes “Aquí hay un pueblo honrado, económico, tranquilo, que muestra cierto recelo al forastero, pero, una vez este ha sido puesto a prueba lo trata bien. El clima muy templado, no sufre cambios bruscos de temperatura, y el año parece una primavera eterna. La tierra es fértil en los campos y aun más en las montañas”

Fundación de Tarraco

Ya en el s.I d.C Plinio el viejo, en su “Historia natural” (III,4,21) bautiza a la ciudad como “Tarraco Scipionum Opus” refiriéndose a su origen.

Los romanos llegaron a Tarragona en el 217 a.C, al inicio de la segunda guerra púnica, tras desembarcar previamente en el puerto de Emporion. El ejército romano, comandado por Cneo Cornelio Escipión, tras el ataque a un campamento cartaginés asentado en las cercanías del poblado Ibero de Kese, se estableció en Tarraco, ciudad que nació como una pequeña guarnición militar donde pasaban invierno los ejércitos romanos que se preparaban para combatir con los cartagineses más allá de las tierras del Ebro.

Durante los dos primeros siglos después de su nacimiento Tarraco fue una ciudad federada, en el s. I a.C, Tarraco, gracias a Julio Cesar, obtendrá la condición colonia romana: Colonia Iulia Urbs Tarraco, a manos del emperador Augusto en el 27 a.C se convertirá en capital de la Hispania Citerior, capitalidad que mantendrá durante todo el periodo romano.

Su condición conllevará el aporte de importantes inversiones en edificios públicos.

Tarragona se rodeaba por muralla, poderoso elemento defensivo, asimismo poseía 3 acueductos para facilitar el abastecimiento de agua, para satisfacer las necesidades de ocio de sus ciudadanos se construyeron el anfiteatro, el circo y el teatro, y, finalmente, para cubrir las necesidades administrativas locales y provinciales, el Foro de la Colonia y el Foro Provincial.

La muralla

La muralla de Tarragona se levantó para proteger el antiguo campamento de los Escipiones y por este motivo es la construcción más antigua de la ciudad.

En el s.II a.C, aproximadamente entre el 217 y 197, se inicia la fortificación de Tarragona, en la primera fase de construcción se utilizan grandes bloques de piedra irregular. En sus inicios la muralla medía unos 6 m. de altura y 4 de anchura, de esta fase se conserva una pequeña parte del paramento y las torres de Minerva, del Arquebisbe (la parte alta forma parte de una reconstrucción medieval) y del Cabiscol o Seminario.

La mayor parte de restos conservados pertenecen a la segunda fase constructiva en la que se amplió tanto el perímetro como la altura de la muralla a 12 metros utilizando una base de opus ciclopeum sobre la que se asentaron sillares de opus quadratum; algunos de ellos conservan las marcas de los picapedreros.

El Foro Local o de la Colonia

Situado en el suroeste de la ciudad, el Foro Local constituía el centro de la vida pública ciudadana, cumpliendo funciones administrativas y religiosas.

La gran plaza porticada que constituía el eje central del foro no se ha conservado, sin embargo se mantiene y es visitable una parte de la que fue la basílica erigida en tiempos de Augusto.

La basilica se estructuraba en tres naves y la sustentaba una columnata de estilo corintio que rodeaba su perímetro. La basílica era un suntuoso edificio cuya principal función estaba relacionada con la justicia, sin embargo, en ocasiones podía utilizarse para otros menesteres como puede ser las reuniones de ciudadanos para tratar asuntos de la urbe.

En 2004 las excavaciones arqueológicas sacaron a la luz parte de un templo dedicado a la triada capitolina que también formaba parte de los edificios del foro.

El Foro Provincial

El Foro Provincial de la antigua Tarraco se erigió empleando una inmensa extensión, en la parte alta de la ciudad; el foro provincial fue construido en época del emperador Vespasiano, constituido por dos plazas porticadas, entorno a las que se articulaban diversos edificios, se considera como uno de los de mayores proporciones del imperio.

Desde este foro se gestionaban todos los asuntos administrativos relacionados con la provincia.

La parte dedicada a asuntos religiosos se emplazaba en el lugar donde actualmente se alza la Catedral. Del templo dedicado al culto al emperador Augusto únicamente se han conservado algunos restos. Sin embargo, si que han aparecido numerosos vestigios de lo que constituía la Plaza de la Representación .En los edificios del casco antiguo de la moderna ciudad se puede observar una curiosa amalgama entre los restos romanos y los edificios posteriores. Especialmente destacar la torre del Pretorio, que se ubicaba en una de las esquinas del foro, que se mantiene aunque con varias reformas posteriores.

No en vano por la grandeza de sus restos y por la cantidad de elementos conservados la UNESCO declaró a Tarragona ciudad Patrimonio de la Humanidad.