Durante la dinastía Chou (1122 a 286 a.C.), China se había convertido en un sistema de estados feudales que vivían en guerra constante para angustia del pueblo. Fue ahí cuando comenzaron a florecer diferentes escuelas filosóficas con ideas sobre gobierno, ley, orden social, conducta y ética. A estas escuelas se las llamó Las Cien Escuelas. Con el tiempo fueron desapareciendo y las únicas escuelas que sobrevivieron fueron el Taoísmo y el Confucionismo.

¿Qué es el Tao?

Tao significa camino, vía o senda y por lo tanto también doctrina, método o principio. Para los chinos es una legislación divina que existe en el universo y lo regula. La idea es ajustarse al Tao y no estorbar su fluir.

El Taoísmo adopta una posición mística y aboga por la inacción, la quietud y la pasividad. Todo saldrá bien –dicen- si la gente deja de preocuparse y vuelve a la naturaleza. El Confucionismo adopta la posición pragmática, donde cada uno desempeña el papel que le corresponde y cumple con su deber. En realidad, las dos religiones son dos expresiones diferentes del mismo concepto.

Taoísmo

Es básicamente una escuela filosófica. Su fundador fue Lao-Tsé (viejo maestro), que descontento con el caos de su tiempo buscó alivio en el retiro espiritual y la vuelta a la naturaleza. No se sabe mucho sobre él aunque se dice que vivió en el siglo VI a.C. Escribió el libro Tao-Te-King (el camino de la virtud) que se considera el principal libro de texto del Taoísmo. De ahí se deduce que el Tao es la misteriosa fuerza cósmica responsable del universo material y que sus seguidores deben buscarlo.

El sucesor de Lao-Tsé fue Chuang-Tsé. En su libro, Chuang-Tzú explicó las ideas del Ying y el Yang. Según él, nada es permanente o absoluto sino que todo está en un estado de flujo entre dos cosas opuestas, tarde o temprano todo regresa al principio. Si uno vive de acuerdo a la naturaleza, de alguna manera puede conocer sus secretos y hacerse inmune al sufrimiento físico. Meditaban, hacían dieta y ejercicios de respiración, logrando vivir muchos años, por lo que la gente decía que eran inmortales.

En el siglo II ya era una religión. Se practicaban curaciones mágicas y alquimia. Chang-Ling fue el primer “maestro celeste” ya que decían que había logrado preparar el elixir de la vida y que, montado en un tigre, había ascendido vivo al cielo.

En el siglo VII el Budismo comenzó a infiltrarse en China y para combatirlo los taoístas deificaron a Lao-Tsé, construyeron templos, monasterios y conventos y se crearon órdenes de monjes. Adoraban infinidad de dioses y divinidades. Con el tiempo el Taoísmo se convirtió en un sistema de idolatría y superstición, con mezcla de creencias sobre espíritus inmortales, fuego infernal y semidioses. Adoptó muchos dioses chinos entre los que se destacan Los Ocho Inmortales.

Confucionismo

Confucio nació en Tsou en 551 a.C. Su madre le dio una muy buena educación y él ya era un erudito a los 15 años. Se casó a los 19 años y tuvo un hijo. A los 25 murió su madre y le afectó mucho, por lo que se recluyó durante 27 meses. Después de esa etapa, Confucio emprendió la función de maestro itinerante y enseñaba música, poesía, literatura, ciencias y ética. Era muy venerado no sólo por sabio sino porque enseñaba conocimientos históricos, mientras que otras escuelas solo expresaban sus propias opiniones.

Confucio enseñó que toda persona debía aprender el papel que se esperaba que desempeñara en la sociedad, y vivir de acuerdo con ese papel. Eso era el “li”: la norma de conducta por la cual el verdadero caballero cumple con sus relaciones sociales. Cuando todos se esfuerzan por hacer eso, todo se corrige. Pero ¿cómo se expresa el li? a través del “jen”. El jen trata con la naturaleza humana, o la persona interna. La naturaleza humana es esencialmente buena, por lo tanto la solución a todos los males sociales radica en el cultivo de uno mismo. Por lo tanto si la gente observa el li (se comporta adecuadamente) y cultiva el jen (trata a todos con bondad) todo ese paz y armonía.

Libros sagrados

Los textos que dejó el Confucionismo son muchos, pero se destacan Los Cuatro Libros: La gran sabiduría, La doctrina del justo medio, Las Analectas, y El libro de Mencio. También se destacan Los Cinco Clásicos: El libro de las odas, El libro de la historia, El libro de los cambios, El libro de los ritos y Anales de la primavera y el otoño.

El Confucionismo fue elevado a la categoría de culto estatal. Los ritos y rituales confucianos se convirtieron en la religión de la casa real. En el año 630 durante la dinastía T’ang, se erigió un templo estatal a Confucio en cada provincia y condado del imperio, y se lo elevó a la posición casi de un Dios.