Ya hace unos años que venimos escuchando y leyendo sobre el tantra, pero lo cierto es que sabemos poco de esta poderosísima disciplina oriental. Si buscamos en internet, lo primero que encontramos, son numerosos sitios donde se hace hincapié en el aspecto sexual. Topamos con una serie de trampas dispuestas para conducirnos a una red de falsos gurús, que solo piensan en nuestro dinero. Pero hoy les proponemos introducirnos en este fascinante mundo del tantra, nadando por debajo de la superficie, para asombrarnos con la profundidad de sus saberes.

En los albores de la humanidad

Los orígenes del tantra se remontan a tiempos prehistóricos, se dice que las mujeres fueron las primeras en dar las bases a este sistema. La mujer comenzó a relacionar sus menstruaciones con los ciclos lunares y darse cuenta de las correspondencias entre el cuerpo y el cosmos. Así fue desarrollándose una disciplina des-represora y natural, que tenía como punto de origen la cultura dravídica (sur de la India) y harappiana (valle del Indo). Estas eran razas pacíficas, con organización matriarcal y que vivían en completo equilibrio con la naturaleza. Alrededor del siglo III a.C. fueron invadidos por los llamados pueblos arios, que con el tiempo, incorporaron elementos de la cultura dravídica en sus propias tradiciones védicas. La cultura védica es la que comúnmente relacionamos con la india, con su sistema de castas y su versión del yoga de tipo doctrinal y represor, constituyéndose más en una religión, que en una disciplina naturalista. Por el año 256 a.C., aproximadamente, surge en la India Patañyali que recopila y codifica los yogas existentes dándoles las características del yoga clásico. El tantra por lo tanto es el yoga pre-clásico, la madre de todos los yogas.

Shakti, la energía omnipresente

Según los tántricos hay una energía subyacente en este universo. Todo lo penetra, está presente en los astros, en los vegetales, en los animales, las rocas y también en el ser humano. Afirman que esta energía puede controlarse para beneficio del practicante y de su entorno. Shakti también es el término usado para personificar el principio femenino de la divinidad, la consorte de shiva (principio masculino). Cuando mencionamos la divinidad lo hacemos con el concepto que tenían estas gentes: una personificación de las fuerzas cósmicas holística y ecológica, que estaba en permanente contacto con el diario vivir. De esta forma todo adquiría un carácter sagrado. Por lo tanto el entorno era respetado y se le prestaba suma atención. Gran parte de las técnicas tántricas incluyen ejercicios de atención que purifican el proceso del pensamiento.

Todo un arsenal de técnicas

El sistema tántrico, considera al cuerpo y la mente como una unidad bioenergética y tiene como objetivo la activación de esta. Según sus tradiciones: en la última vértebra del cóccix de nuestra columna vertebral se halla una energía en estado latente, que puede ser despertada con ciertas técnicas. Esta energía es conocida como bujanji o kundaliní, del sánscrito: serpentina o enroscada respectivamente.

Estas técnicas se basan fundamentalmente en el uso coordinado de la mente, la respiración y ciertas posturas que activan los circuitos energéticos del cuerpo. Cuando kundalini se activa, el estado de conciencia, la percepción del mundo y el cuerpo del yogui se transforman. Según sus enseñanzas, el mundo tal cual lo percibimos es tan solo una fracción diminuta de la realidad, postura que se ve cada día más apoyada por estudios científicos (ver “El tao de la física” de Fritjof Capra, doctor en física de la Universidad de Viena).

Sexo tántrico

Sí, el sexo ocupa un lugar importante en el tantrismo. Como es una disciplina sin prejuicios y que apela a todos los recursos que nos ofrece la naturaleza, por supuesto que se aprovecha del poder de la líbido humana. Materia que fue muy estudiada por Sigmund Freud, Gustav Carl Jung y Wilhelm Reich, entre otros. Mediante la excitación y re-dirección de la energía sexual el tantra despierta la sensibilidad del cuerpo y la mente. A través de rituales como el maituna, hace que los participantes trasciendan sus normales niveles de conciencia.

Desde aquellos tiempos de las invasiones arias hasta nuestros días, nuestra civilización transita por los tortuosos caminos de la imposición por la fuerza, la represión, el prejuicio, el sometimiento de la mujer y la guerra. Tal vez aquellas civilizaciones prehistóricas nos muestren, a través de su ciencia tántrica, la salida del laberinto de esta sociedad contemporánea.