A pesar de que la violencia infantil es una de las mayores preocupaciones en las sociedades actuales, la realidad indica que se sigue presentando de manera sistemática y en algunos casos, forma parte de la cultura educacional de los padres.

Debido a esto, en muchas ocasiones es difícil diferenciar y detectar casos de violencia infantil. Sin embargo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que en “México 60% de los niños entre uno y 14 años son víctimas de diversas acciones de violencia que lesionan y vulneran su integridad física y emocional”.

Tipos de violencia y maltrato infantil

Pero el maltrato infantil no solamente son los actos que se vinculan con agresiones físicas, golpes o empujones, sino que tiene una dimensión mayor y se puede presentar con actos o acciones que dañan sin dejar huellas visibles a los niños,

“Hay padres que nunca han golpeado a sus hijos pero los dañan a nivel emocional con sus actitudes al dejarles de hablar cuando están enojados o que son incapaces de resolver las necesidades sentimentales y psicológicas del niño”, afirma María Teresa De la Rosa, directora de teatro y creadora de un taller para detectar abusos en los menores.

De esta manera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el maltrato infantil “como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño”.

Teatro contra la violencia infantil

El taller de teatro infantil para detectar problemas de violencia familiar y en contra de los niños, es una herramienta que muchos expertos han utilizado como un método incluso terapéutico.

“El taller de teatro está enfocado a romper la forma tradicional en que los psicólogos y pedagogos aplican los métodos para diagnosticar, ya que está orientado a facilitar los medios de expresión para que los niños verbalicen sus situaciones y sus conflictos”, explica María Teresa De la Rosa.

Y agrega: “los niños son muy expresivos, en su cara se puede ver cuando están tristes, alegres, enojados, pero hay que saber interpretar estos estados emocionales y encontrar la causa de por qué se sienten así y el teatro es una vía para descubrirlo”.

Así, al interpretar los niños algún personaje de su entorno familiar, imitar sus actitudes y sus palabras, puede ser las claves para que los especialistas detecten el tipo de relaciones que prevalecen y la existencia de rasgos de violencia familiar o de pareja.

Juegos y títeres para diagnosticar

El taller de teatro para niños está diseñado y pensando en las necesidades de expresión verbal y corporal de los menores, pero al mismo tiempo permite que a través de los juegos y representaciones, puedan recrear su realidad cotidiana.

“Adaptamos el taller de teatro para que los niños expresen su realidad familiar. Utilizamos títeres para crear escenas en donde cada participante cuenta como es Mamá y Papá en casa; se disfrazan de adultos, actúan como adultos y personifican de manera natural las cosas hacen los papás”, explica la directora de teatro.

Con estas técnicas, es mucho más fácil que el niño se sienta motivado a participar y contar cosas que de otra manera no las expresa.

A través de estas técnicas –explica María Teresa De la Rosa- se pueden detectar elementos de violencia psicológica, física, emocional; si hay falta de atención hacia el niño o existe un abandono emocional.

“Pero además, hay un trabajo interdisciplinario en donde los terapeutas determinan el tipo de ayuda que cada niño necesita y en caso necesario se canaliza a otras instituciones para su atención”.

Concientización de los padres

Más allá de la utilidad práctica de este taller de teatro para niños, su gran objetivos es concientizar a los padres de que hay muchas formas de aplicar violencia hacia sus hijos y crear una cultura de respeto familiar y de pareja.

“Este trabajo está pensado principalmente en los padres, porque pretendemos concientizar a la gente de que hay muchas formas de violentar a los niños y que dimensionen los alcances y consecuencias que esto puede provocar en sus hijos”, señala la directora de este taller.

Y algo muy importante es que también busca romper los modelos existentes en las relaciones de pareja.

“Porque la violencia es una repetición de patrones de comportamiento y la violencia de género siempre termina en violencia familiar y alguien que violenta a su pareja a la par violenta a sus hijos”, concluye María Teresa De la Rosa.