El calcáneo es uno de los siete huesos del tarso y es el que constituye el esqueleto de la zona del pie que forma el talón. Numerosos músculos parten del mismo, algunos hacia la pierna y otros hacia los dedos del pie. El dolor de talón, médicamente conocido como “talalgia”, es en la mayoría de las veces consecuencia de la presencia de un espolón calcáneo.

¿Qué es un espolón calcáneo?

Cuando las membranas que envuelven estos músculos (llamadas fascias) se inflaman, generan lo que se conoce como “fascitis plantar”. Esta membrana se endura, se fibrosa y “tironea” del hueso que, como consecuencia, responde generando más hueso: es lo que se conoce como espolón calcáneo. El espolón tiene la forma de una espina de rosa y siempre se encuentra en el lugar de mayor tensión. Si bien muchas veces es asintomático hasta que se descubre mediante una radiografía, otras tantas comienza a doler aún antes de quedar constituido del todo.

Síntomas principales de la talalgia

El paciente puede quejarse de dolor en las primeras horas de la mañana, al dar los primeros pasos desde la cama o al levantarse y caminar luego de cualquier período de descanso. Suele manifestarse más en uno de los pies, aunque es probable que el espolón se halle en los dos. Tocarse, o en casos extremos, rozar esa zona suele despertar las molestias. Si no es demasiado intenso, duele después de largas caminatas o grandes esfuerzos musculares.

No siempre es un espolón

Es importante diferenciar el dolor de talón por espolón o por la inflamación de la planta del pié (fascitis), de aquellas molestias que acompañan las primeras semanas al usar nuevas plantillas ortopédicas, del dolor presente al dejar de usar yeso o bota y empezar a caminar apoyando el talón después de un esguince o una fractura; y del caso de pacientes diabéticos que tienen una neuropatía, esto es, dolor de origen nervioso que predomina en ambos pies.

Cómo aliviar el dolor de talón

  • Usar plantillas ortopédicas especiales para espolón. Estas se diferencian de las demás en que tienen una zona de descanso en el talón para evitar que el espolón se presione contra el suelo en cada pisada.
  • Elevar el talón usando un calzado con algo de taco. De esta manera el peso del cuerpo se desplaza hacia adelante, hacia la cabeza de los metatarsianos disminuyendo la descarga en el lado de atrás.
  • Evitar caminar demasiado, pero no cortar con toda la actividad.
  • Usar calzados cómodos y, si el dolor apareció junto con el uso de un nuevo zapato, dejarlo de lado por unas semanas.
  • Hacer masajes con una pelotita de tenis contra el suelo, masajeando suavemente toda la planta del pié, no solo el talón.
  • Elongar los músculos de la pierna y pié: gemelos y flexores de los dedos.
  • Abusar de la hidroterapia: hacer una vez al día baños de contraste, esto es, meter ambos pies en agua caliente con sal gruesa durante dos minutos, y luego cambiar al agua fría por dos minutos más. Todo el ciclo 3 veces, es decir, caliente-frío, caliente-frío y caliente-frío. Una o dos veces al día será suficiente.
  • No dejar los pies quietos durante mucho tiempo, mover los tobillos de forma circular, doblar y estirar los dedos, etc.
  • Cualquier terapia alternativa puede ser de utilidad (acupuntura, reiki) pero la reflexología es una de las más indicadas por trabajar sobre el pié.
Invalidante en algunos casos, más leve en otros, la talalgia se caracteriza por desaparecer del mismo modo que apareció: de un día para el otro. Hacer kinesiología y mantener flexibles y elongados los músculos hace que sus síntomas de suavicen más pronto. Seguir estos consejos suele ser suficiente en la mayoría de los casos, sin embargo, un médico traumatólogo podrá seguir cada caso en particular y determinar el mejor tratamiento.

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