Tacámbaro es el espacio donde se expresan las canteras, las maderas y los hierros forjados. Saltan las notas de los violines, la poesía de José Rubén Romero, la nostalgia guerrera del Rey Tacámba y el folklore de la Tierra Caliente. Se escuchan las risas de la inocencia, el canto de las aves y el murmullo del tiempo. Viven la historia, las leyendas, tradiciones y costumbres. Huele a piloncillo y azúcar quemada que viene de los ingenios azucareros, a aguacates maduros y flores de café, de naranjos, de manzanos, duraznos y a centenas de crisantemos en las laderas. Se exhiben la creatividad, el color y los oficios, mientras en las capillas y templos se sienten la oración, la entrega y las meditaciones sobre lo divino.

La naturaleza impone su magia

Tacámbaro es paisaje infinito, verde intenso de los bosques y verde suave de los cañaverales. Es millones de flores sobre los fieles árboles de aguacate. Es aguas frescas y termales, cascadas y ríos. Es el mejor clima del mundo donde la vida se da con placer, es sol, días y noches de lluvia con relámpagos que en las noches muestran las siluetas de los cerros, es noches estrelladas con las fases de la luna que han inmortalizado los poetas. Tacámbaro es crepúsculos vespertinos, sabor culinario, deleite, la buena salud, la paz, la sanación. El pueblo es un concierto de campañas agustinas, fiestas y recuerdos, bailes tradicionales. El destino es orgullo nacional, cuna de hombres y mujeres ilustres, ternura entre la modestia de sus calles uniformes, encanto, es magia. Tacámbaro es Pueblo Mágico.

Hablar de Tacámbaro significa abrir los sentidos para sentir la naturaleza. En el último kilómetro de la zona boscosa un rincón milenario muestra su espectáculo, se trata de La Alberca, lago sagrado y oculto entre los pinos y encinos de un cráter de volcán apagado, donde el verde intenso y abundante de la vegetación nos invita a internarnos en ella para practicar el senderismo, acampar o simplemente leer un buen libro cobijados por la sombra de los enormes árboles que la rodean y guiados en la lectura por el interminable canto de las aves.

La Alberca, el lago en el cráter del volcán

La Alberca es el destino romántico por excelencia. El poeta y novelista José Rubén Romero nos describe al espacio como un espejo infinito donde los siglos peinan sus cabelleras grises, nos recuerda en su obra que el Rey Tacámba lo adoptó como escondite de amores y refugio para los buenos momentos de su vida, donde dejó las huellas del amor junto con la princesa Inchátiro. Cuenta la leyenda que en las profundidades se encuentra un enorme cristo traído de Europa, imagen que fue arrojada por los evangelizadores con el objetivo de calmar las furiosas aguas que por 1540 poseía, como si se negasen a la conquista espiritual y suplicaran para siempre ser defendidas por su Rey Tacamba.

La Alberca ofrece su magia a todas horas, durante el día suceden los turnos para producir distintas tonalidades de azules y verdes en el agua, siempre en coordinación con los rayos solares y las siluetas del bosque. Por la noche reina el misterio y las energías del lugar parecen iniciar su momento de gloria, los sentidos se hipnotizan cuando se percibe el sonido de los ríos subterráneos que alimentan el manto, y soplan los ligeros vientos de la flora. Un sobresalto nocturno es común cuando los peces saltan a la superficie en medio de la oscuridad. El lago del Rey Tacámba conjuga diversidad de atracciones, desde la espléndida vista desde uno de sus miradores al Valle de Tierra Caliente, hasta la oportunidad para reflexionar y pensar en la magia que brinda la vida.

Zona Protegida y Parque Ecológico Cerro Hueco

La naturaleza ofrece también las peculiaridades del Parque Ecológico Cerro Hueco con las mejores vistas a la Tierra Caliente y sus caprichosos relieves. El parque cuenta con comodidades para paseos ecológicos, ya que sus cenadores están adaptados con parrilla para los banquetes campiranos, se pueden practicar diversos deportes o simplemente sentir el clima, el cobijo de los pinos y vivir la oportunidad de aprovechar el momento.

Cascadas, balnearios naturales y más lagos

Tacámbaro es zona de cascadas, se cuentan más de diez, entre las que destaca Santa Rosa con más de 120 metros de altura, Arroyo Frio, Santa Paula y El Capiri. La situación virgen es común en toda la región ideal para deportes de aventura. El Etucuarillo atrae a los viajeros con las aguas termales y sus propiedades curativas enmedio de un entorno rústico y tradicional. Abundan los balnearios modernos y perfectamente equipados dentro del pueblo y entre huertas de aguacates circundantes. La Laguna de la Magdalena es otro escenario para importantes eventos sociales y deportes acuáticos, espacio en el cual se trabaja para convertirlo en destino de ecoturismo y aventura con tirolesas, zona para acampar, muelle para botes de exploración y cenadores.

Cuando se visita Tacámbaro, sólo es necesario abrir los sentidos, la magia natural aparece desde kilómetros antes de llegar al pueblo, entre huertas de aguacate surgen aromas del oro verde de la región, al follaje de los cedros y a las flores de bugambilias. El pueblo se muestra humilde y cautivador en medio de la herradura de montañas boscosas que lo envuelve, abriéndose hacia el valle de Tierra Caliente, que le ha dado el título de Balcón de Tierra Caliente y forma parte del selecto grupo de Pueblos Mágicos de Michoacán.