El tabaquismo es una adicción provocada por el consumo de tabaco, fundamentalmente asociada a uno de sus componentes activos, la nicotina, que actúa sobre el sistema nervioso central. Pero no solo la nicotina constituye un claro peligro para el fumador. Otros componentes como el alquitrán, el cianuro o el monóxido de carbono, por citar algunos, representan un evidente riesgo para la salud y que, a lo largo del tiempo, están detrás de muchas enfermedades que puede terminar padeciendo el afectado.

A día de hoy, el tabaquismo puede considerarse como la mayor epidemia que padece la humanidad y la primera causa de muerte prematura en el mundo, según la OMS. Solo en Estados Unidos se estima que mueren 300.000 personas cada año, mientras que en España la cifra ronda los 50.000.

Causas del tabaquismo

En realidad las causas de esta adicción tienen mucho que ver con las ideas preconcebidas que se han vendido desde los medios de comunicación, entre los que destacan el cine o la publicidad. Los inicios de la mayoría de fumadores suelen tener condicionantes sociales; reconocimiento, aceptación, transgresión de las prohibiciones, etc. Posteriormente pueden encontrarse otros motivos de carácter psicológico, tales como el placer que produce fumar, así como la sensación de relajación y concentración. También se le pueden atribuir ciertas propiedades terapéuticas, como antidepresivo o para calmar la ansiedad.

Estos supuestos beneficios, sin embargo, tienen un precio demasiado alto, tal y como se ha podido constatar en las graves consecuencias que produce su consumo continuado; un consumo que crea una fuerte dependencia, tanto física como psicológica y que produce el conocido síndrome de abstinencia cuando se intenta dejar de fumar, con una sintomatología que va de la ansiedad, la irritabilidad, dolor de cabeza, a un mayor apetito.

Consecuencias del tabaquismo

La incidencia del tabaco en la salud es tan amplia como grave. Uno de los riesgos más conocidos es el de padecer cáncer de pulmón. Se estima que un 90% de estos casos guardan una relación directa con el tabaco. Igualmente se le asocia con otros muchos tipos de cáncer, como el de esófogo, de faringe, de páncreas, de estómago, de hígado o de cuello uterino, asociado muchas veces con el virus del papiloma humano.

Las enfermedades del aparato circulatorio, como la hipertensión, la insuficiencia cardíaca o la aterosclerosis, también son muy comunes entre los fumadores. La nicotina es un potente vasoconstrictor; su acción provoca la disminución del grosor de las arterias y vasos coronarios, aumentando el ritmo cardiaco y, por consiguiente, la presión arterial.

El corazón es otro de los grandes damnificados, siendo mucho más frecuentes los infartos en personas fumadoras que en el resto de la población.

El aparato digestivo, con enfermedades como la úlcera o la gastritis, es otro de los órganos en peligro. La impotencia o la pérdida del deseo sexual también están asociadas al tabaquismo. La vista, los dientes o el oído están igualmente expuestos a sufrir deterioro a causa del tabaco.

La osteoporosis, la bronquitis, las enfermedades renales, la esclerosis múltiple o el enfisema pulmonar son otras enfermedades en las que el fumador está más expuesto a padecer.

Tabaquismo y embarazo

El consumo de tabaco en el periodo de gestación incrementa el riesgo de padecer un aborto espontáneo, así como también incrementa la mortalidad perinatal. Otro de los efectos constatables es el menor peso del recién nacido. El tabaquismo también aumenta el número de complicaciones que pueden producirse durante el embarazo y el parto. Se ha comprobado que los hijos de madres fumadores tienen un riesgo superior de padecer la patología conocida como muerte súbita del lactante.

Las mujeres embarazadas que persisten en el hábito de fumar no solo arriesgan su propia salud; también ponen en peligro la de su hijo, puesto que el tabaco modifica notoria y negativamente las condiciones de desarrollo del feto durante la gestación.

Cómo dejar de fumar y vencer la adicción al tabaco

Las estadísticas dicen que la mitad de los fumadores morirá a causa de su adicción al tabaco. Es una razón de peso para plantearse dejar de fumar, sin embargo, tal y como sucede con toda adicción, esta no es una empresa fácil.

Los métodos para dejar de fumar son muchos y muy variados, aunque el primer paso siempre debe ser el convencimiento personal de querer lograrlo. Para grandes fumadores muy dependientes hay medicamentos como Vareniclina o Bupropión que resultan efectivos, aunque ninguno de ellos es milagroso. Además, los efectos secundarios, tales como el dolor de cabeza, insomnio, depresión, náuseas, ansiedad o trastornos del sueño, solo los hacen indicados cuando otros métodos no funcionan.

Muchas veces el convencimiento de abandonar este pernicioso hábito no es suficiente. Se requiere planificación, evitar situaciones asociadas al tabaco, como lugares, amistades, café o alcohol. El apoyo psicológico puede ser de utilidad, al igual que la terapia de grupo. Parches, chicles o espráis nasales son otros elementos que pueden ayudar a dejar el tabaco.

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