Nunca es tarde para aprender a hacer surf. Si te sientes en forma y te apetece jugar con las olas subido en una tabla, elige una playa con viento, ponte un neopreno, alquila una tabla y prepárate para disfrutar del surf. Te adelantamos algunos consejos básicos.

Factores a tener en cuenta

Busca una playa con viento.

Olvídate del Mediterráneo y mira en la costa Atlántica, donde haya viento capaz de provocar olas grandes y previsión del estado del mar. Canarias es un buen destino, en especial Fuerteventura y también hay buenas olas en el Norte de España, desde Galicia, hasta el País Vasco, pasando por Cantabria. California, Hawái y el Caribe son otro de los mejores destinos para surfear.

Apúntate a un cursillo de iniciación.

Aunque puedes empezar por tu cuenta, conviene apuntarse a un curso los primeros días. Cuesta alrededor de 50 Euros/jornada, y dura unas 3 horas. Los monitores te facilitan todo el material y traslados, y te ayudan a familiarizarte con la tabla y las olas. En España hay varios surf camps para aprender.

Materiales: la tabla, el neopreno y la cuerda

Alquila una tabla grande y blanda.

Hay muchos tipos de tablas, pero la mejor para principiantes es una grande y con flotabilidad, que permite levantarse fácilmente, aunque la maniobrabilidad no es muy alta. La longitud ideal depende de la altura, el peso y la habilidad de cada persona. En cualquier caso, un adulto podría empezar sobre una tabla entre 1,80 a 2 metros. Cuanto más larga, más fácil es mantener el equilibrio.

Respecto al material, mejor si es blando y con una parte acolchada, casi como una goma espuma, de modo que no hace daño si golpea en el cuerpo con la fuerza de las olas. El alquiler sale bien de precio, unos 5 euros/día.

Ponte un traje de neopreno.

El neopreno aísla del frío y protege la piel de rozaduras. El surfista pasa mucho tiempo tumbado en la tabla, rozándose la parte abdominal, lo que suele provocar rojeces. El traje tiene versión de verano y de invierno, con manga larga en brazos y piernas y más grueso, al menos unos 3 mm. Se venden en tiendas especializadas y su precio oscila entre los 60 y los 150 euros.

Engánchate la tabla al tobillo.

La cuerda sirve para que la tabla no se vaya muy lejos cuando nos caemos. La tabla se lleva siempre amarrada al tobillo con una cuerda, cuya longitud recomendada es de 2 metros. El tobillo debe ser el último que subimos cuando nos levantamos, el que llevamos más atrás. Podemos hacer una prueba dejándonos caer hacia delante; observa qué pié apoyas primero y la cuerda irá enganchada al otro.

Algo de técnica: calentamiento y levantarse en 3 tiempos

Realiza ejercicios de calentamiento.

Antes de meterte en el agua, realiza ejercicios de estiramiento y flexibilidad al menos 10 minutos. Estira el cuello, los brazos, muñecas, la cintura y las piernas hasta los tobillos. También puedes realizar en la arena la maniobra para levantarte en la tabla.

La postura en la tabla.

Una vez en el agua, la postura inicial para remar es tumbados boca abajo, centrados a lo ancho y sobre la parte trasera de la tabla, siempre dejando que la “nariz” salga un poco sobre el nivel del mar. La tabla debe estar mirando hacia la playa y el agua a la altura de la cintura, para subirnos cómodamente.

Controlar los tiempos.

¿Cuándo remar y cuándo levantarse? Podemos empezar a remar cuando la ola venga a unos 20 metros. Cuando la espuma nos llegue a los pies, podemos dar dos brazadas más antes de subirnos a la tabla.

Aprende a levantarte.

El ejercicio es sencillo y tiene 3 fases. La primera consiste en levantar un poco el pecho hacia arriba, curvando la espalda. Después, adelantar un pie a la tabla y después apoyar el otro pie en paralelo con el primero.

Cortesía entre surfistas.

El surf es ante todo un deporte, y como todo deporte, fomenta la camaradería entre los surfistas. No hay un ganador y un perdedor, sino que se trata de que todos disfruten. Es importante controlar nuestra tabla y no colarse en la trayectoria de otro surfista. Es preferible dejar pasar una ola buena a meterse donde ya hay gente y arriesgarse a chocar.

Con sólo unos días de práctica podemos surfear y disfrutar de las olas. Tal vez no como los surfistas en medio de grandes olas que vemos por televisión, pero sí podemos aprender a controlar la tabla y maniobrar en las olas. Eso sí, se necesita mucha agilidad, mucha práctica y también mucha paciencia.