No sabemos la naturaleza de los hechos, si son ciertos o una simple estratagema que ha pasado durante los siglos de boca en boca, pero mucha gente cree en ellos sin poner en duda sus contenidos. Da igual tu religión, tu sexo, tu condición social, tu status económico, pero quizás jamás puedas hacer ciertos actos únicamente por creer que traerán “mala suerte”.

Historia de la superstición

Ya Cicerón nos daba la clave de lo que se puede considerar una superstición: “se llama supersticiosos a quien rezan u ofrecen sacrificios todos los días para que sus hijos sobrevivan”. Claro que estaríamos hablando del año II d.C. y las cosas han cambiado significativamente respecto a esa concepción tan antigua.

Más adelante, en la Antigua Roma, a los adivinos se les considera cono superstitiosus, lo que no se consideraba necesariamente un término negativo de la palabra. Sin embargo, las acciones seguidas sí implican un ámbito menos positivo, entendidas como una manifestación exagerada de la Iglesia, o lo que es lo mismo de la religiosidad. La definición de Cicerón al aplicarla al la religión no significa un acto poco acertado, sino se consideraba como a una persona muy religiosa.

Existe una diferencia entre las supersticiones y las pseudociencias. Estas últimas tiene un definido ámbito concreto de creencias en donde no cabe nada que no esté de acuerdo con unas bases concretas. Además hay que incluir que se trata de un vocablo encargado de dar cuenta de un conjunto de supuestos conocimiento, metodologías, prácticas o creencias consideradas como no científicas.

Las supersticiones más famosas

Las supersticiones tiene que ver con muchos componentes de la propia vida, como acontecimientos que ocurren a nuestro alrededor, relacionado con los oficios, hechos que solo son temporales y no duran mucho, también en consonancia con los objetos o con elementos o procesos que creen tener poderes mágicos o curativos. Algunos de los ejemplos más extendidos por todo el mundo son:

  • El cruzarse con un gato negro dicen que trae mala suerte, algo que solo se soluciona al volverse a cruzar con otro felino del mismo color.
  • Romper un espejo puede acarrear 7 años de mala suerte.
  • Pasar por debajo de una escalera antigua, de las cuales forman un triangulo ya que se dice que representa a la Trinidad. Por lo tanto al cruzarla se atenta contra ese dogma o la puerta abierta al mundo de los espíritus.
  • Derramar la sal (por lo general el salero) está considerado como un acto de desprecio hacía el dinero, viendo su base histórica cuando los soldados romanos vertieron sal sobre la ciudad para que ninguna planta volviera a nacer en ella. Se cree que con solo espolvorear este condimento por encima del hombro se anula el efecto anterior.
  • Levantarse con el pie izquierdo de la cama. “Hoy te has levantado con el pie izquierdo” es lo que se suele decir a una persona que no tiene una buena jornada, que no acierta o que simplemente, no está de suerte.
  • Abrir un paraguas dentro de casa está considerado símbolo de mala suerte, será quizás por estar bajo techo sin físico de lo que resguardarte como la lluvia o el sol.
  • Normalmente el uso del color amarillo en nuestra cultura está considerado clásicamente como mala augurio.
  • Que antes de casarse, o de celebrarse la ceremonia de unión, el novio vea el traje de la novia dicen que conlleva mala suerte.

El martes trece

Hace no mucho que hemos pasado un Martes 13 (exactamente el 13 de abril de 2010) y es que es normal en la cultura española, en la griega y también en América Latina, que ese día es por completo un cúmulo de mala suerte. Incluso hay gente que no sale de casa por miedo a que le ocurra una desgracia y pone nombre a su propia fobia: Trezidavomartiofobia.

Muchas veces hemos oído la frase “Martes y trece, ni te cases ni te embarques” pero no existen fundamentos cientos para considerar maldita esta fecha. Se trata de un mito que se aplican del mismo modo en otros países, aunque cambiándolo a viernes 13. Pero mucha gente ha tomado la delantera y considerado ese día como uno de buena suerte, sin ninguna referencia a lo malo que le puede ocurrir.

Al fin y al cabo, de una manera o de otra, todo se remonta a una mera cuestión de fe o en este caso, de superstición. Hay personas que eluden este tipo de cuestión, otros que no muestran importancia y algunos más creyentes intentan contrarrestar los eventos con amuletos considerados de la buena suerte como llevar una castaña recogida el día de la Noche de San Juan, encender una vela a un santo o Virgen, santiguarse al oír algo que proporciona mala suerte, tener un trébol de cuatro hojas, llevar una pata de conejo o portar siempre una herradura, entre otros.