En São Paulo, Brasil, se emplaza un área donde se concentran traficantes y consumidores de narcóticos desde hace más de 20 años. La región llamada localmente como “Cracolândia”, está situada en pleno centro de la capital paulista, es un sitio de fisonomías decadentes donde delincuentes que comercializan drogas y adictos se someten al rigor del vicio. Lucros mayores y precios bajos, en relación a la diversidad de drogas, estimula la venta de crack.

El mayor mercado de venta de droga

En la mayor ciudad de Brasil, una de las más grandes metrópolis de América Latina, traficantes y usuarios de crack transformaron un gran espacio en el principal lugar y la más conocida “boca de fumar” del país. El área es popularmente conocida, hace más de 20 años, como “Cracolândia” y se encuentra localizada en el centro de la capital paulista, según detalla la Empresa Brasil de Comunicación.

De acuerdo con el delegado del Departamento de Investigaciones sobre Narcóticos (DENARC) de la Policía Civil, Luis Carlos de Freitas Magno, el lugar se transformó después que la estación de autobuses del barrio fue cerrada, lo que acarreó una perdida de interés comercial del área.

“Hoteles y bares se quedaron sin clientes y la policía comenzó a notar la llegada de inmigrantes, de otros países de América del Sur. La región comenzó a tornarse propicia para el trafico de crack”, dijo.

Los que más consumen crack

Según con el jefe de Narcóticos, las autoridades comenzaron a recuperar el centro del lugar en el 2000. Hoy, entretanto, la policía nota un reacomodamiento del narcotráfico en la zona. El perfil de los usuarios en el área de la “Cracolândia” es básicamente de habitantes de las calles, de todas las edades y usuarios del alcohol.

“Hay una población fluctuante, cercana a las 2 mil personas usuarias de drogas, lo que dificulta hasta para encontrar una persona por segunda vez en el área. Parte de esas personas no poseen ni certificado de nacimiento”, señaló Magno. Añadió además que, la policía realiza trabajos para tratar de reprimir el narcotráfico y el uso de drogas en la región, inclusive con el apoyo del ayuntamiento, que limpia las calles del sector.

“Parece una acción estúpida, pero no es, porque descubrimos que narcotraficantes y adictos escondían las piedras de crack en las aberturas del asfalto”, segúncomentó el jefe policial

No hay recursos ni medios del Estado

Según con Freitas Magno, los hospitales que reciben drogodependientes no tienen posibilidades para mantenerlos por mucho tiempo. El jefe policial resaltó que hay aún una idea equivocada de que los adictos químicos sean enviados a los hospitales psiquiátricos, pero esos lugares no son indicados porque no hay preparación para ese tipo de tratamiento.

“No hay posibilidades de internación y los Centros de Acompañamiento Psicológicos (CAPS) no son suficientes para la demanda. El Poder Público también no dispone de recursos y medios para absorberlos”.

El crack es el mejor negocio para los narcos

“Con seguridad, el crack llegó para destruir. La cocaína da dinero, pero no es tan rápido. Con el crack, el vicio es más rápido. Los muchachos fumaron aquí, en la vuelta a casa, vamos a buscar la manera de tener más, hasta el cuerpo llega al límite. El crack da mucho más dinero”.

Estas palabras eran de Léo, 29 años, ex narcotraficante que operaba en la ciudad satélite de Brasilia, y señalaba uno de los principales factores de aumento en el movimiento de crack a nivel de grandes y medianas capitales brasileñas.

Según Agencia Brasil, el crack se mostró, en muchos casos, más rentable para los narcotraficantes, en comparación con los otros narcóticos más caros, como la marihuana o la cocaína refinada. En la región metropolitana de Belo Horizonte (capital del estado de Minas Gerais), por ejemplo, un paquetito de cocaína cuesta cerca de US$ 11,23 y una piedra de crack sale un promedio de US$ 2,90.

Característica del consumidor, una oportunidad para el traficante

La característica del consumo, entretanto, puede hacer del crack una oportunidad financiera más atrayente para el vendedor. Un usuario de cocaína puede consumir en una noche dos o tres ravioles. Muchos drogodependientes de crack, que buscaron ayuda en el Centro Mineiro de Toxicomanía, relataron hacer uso de 15 a 20 piedras por día (promedio), señala la información de la agencia estatal.

“Un único usuario de crack genera más ganancias que un consumidor de cocaína. El crack genera fisura, dependencia fuerte por uso continuado. Eso explica también porque las ‘bocas de fumadores’ se están transformando en grandes revendedoras de crack”, dijo el coordinador del Centro de Estudios y Pesquisas en Seguridad Pública de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais (PUC Minas), Luis Sapori.

En la practica, el ex narcotraficante Léo explica esa cuenta: “voy a hablarte la real, en la noche, yo hacía más de US$ 500. Sólo con piedra, piedritas así, de casi US$ 6. Da dinero para quién está en ese medio, da dinero, más de US$ 500 de ganancia. Sí tú anuncias que tienes crack, todos los negritos van a llamar a tu casa de mañana, tarde, noche o a la madrugada. No tiene conversación”.

Probar y resultar prisionero

Para los usuarios, la búsqueda del crack surge como oportunidad de experimentar algo diferente, más fuerte. “El crack apareció por motivación de algunos amigos, que hablaban que era más fuerte, que daba un viaje inmenso y dejaba la persona más poderosa. Resolví probar y acabé adicto”, contó Mauricio, 31 años, habitante de Brasilia y en tratamiento hace varios meses para librarse del vicio que lo esclaviza desde hace varios años.

El psiquiatra Félix Kessler, especialista en el tema, integrante de la universidad de Río Grande do Sul (Brasil), dijo que el crack es una droga muy potente, más que el alcohol y la marihuana. “Las drogas fumadas entran en el organismo rápidamente. El pulmón tiene una superficie extensa que absorbe gran cantidad de sustancia, que va directa al cerebro”, según Kessler.