La timidez siempre esconde una falta de seguridad en uno mismo, basada muchas veces en un temor irracional a ser juzgado desfavorablemente por cualquier cosa que se diga o se haga. Esta situación conduce irremediablemente a la persona tímida a tener serias dificultades en sus relaciones con los demás.

Causas de la timidez

El desarrollo de una personalidad tímida puede deberse a varios factores, como por ejemplo un aprendizaje erróneo donde la persona no se ha sentido valorada o no se haya fomentado el valor de la autoestima, factores genéticos, patrones parentales poco adecuados o incluso ciertos hechos traumáticos no superados, como los malos tratos o el abuso sexual, que llevan al individuo a encerrarse en sí mismo para no enfrentarse al problema o para no ser descubierto.

Sea cual sea el origen, la timidez puede superarse. La adquisición de habilidades sociales y la valentía para enfrentarse a los miedos que atenazan a la persona es el primer paso para reforzar la autoestima y, en consecuencia, ir dando pasos en el camino correcto. Aprender a pedir favores, a hacer una crítica cuando se está en desacuerdo, a cometer errores o a decir no cuando algo resulte perjudicial para los propios intereses, constituyen derechos inherentes a cualquier persona. No se trata de buscar el valor para hacer las cosas, sino de hacer las cosas para adquirir el valor.

¿Tímidez o introversión?

Es relativamente habitual que los términos tímido e introvertido se empleen indistintamente, cuando en realidad no debería ser así. Una persona introvertida puede ser tímida o puede no serlo. Y lo mismo sucede con una persona extrovertida. También la fobia social puede confundirse a veces con la timidez o la introversión, aunque las diferencias son notorias.

El introvertido tiende a encerrarse en sí mismo. Se siente cómodo en su mundo interior con los objetos que le rodean y con las actividades que desarrolla. Disfruta en soledad y no tiene una necesidad manifiesta de compartirlo con los demás. Karl Jung señalaba una importante diferencia en contraposición a la persona extrovertida. Según Jung, la energía de los introvertidos aumenta cuando están solos y disminuye entre mucha gente, mientras que con los extrovertidos sucede justo lo contrario.

El tímido, al contrario, no se siente nada satisfecho de su condición. Para el tímido, la vergüenza ante lo inapropiado o ridículo de su conducta, así como de sus creencias, actos o convicciones, limita y condiciona su proceder. Su introversión, en este caso, no obedece a cuestiones elegidas con libertad o con las que se sienta cómodo, sino que se trata de algo que no puede evitar.

Personalidad tímida: consecuencias

La personalidad que caracteriza a una persona tímida puede tener diversos orígenes y, sin duda, es una situación que no consigue vencer fácilmente. El tímido experimenta un gran desasosiego ante la posibilidad de que se note su timidez, pero muy a su pesar es traicionado por manifestaciones como el rubor que aparece en sus mejillas, sudor frío, latidos que aumentan, nudo en la garganta, temblores, tics y otras manifestaciones psicosomáticas incontrolables que poco ayudan a ocultar esa realidad.

Por lo general suele mostrarse callado y evita la mirada directa, sobre todo cuando tiene que enfrentarse a situaciones comprometidas. Su actitud termina llevándole al aislamiento, tanto en el terreno social, laboral como afectivo; la misma actitud huidiza que, en ocasiones, suele provocar desconfianza a los demás.

Según el Dr. Jonathan Cheek, autor del libro Cómo vencer la timidez este comportamiento no es inmutable, por lo que es posible superarlo: “La timidez es sólo una reacción emocional temporal, que se presenta en el enfrentamiento con personas o situaciones desconocidas. Algunas personas tienen una predisposición genética a la timidez. La gente tímida no es poco sociable, sino que se exige mucho a sí misma”.

Consecuencias de la timidez

La timidez comporta problemas psicológicos de mayor o menor envergadura. Como en todo hay distintos grados.

La persona tímida, al negarse a nuevas experiencias y a conocer nuevas personas, limita su campo de acción y pierde muchas posibilidades potencialmente beneficiosas de enriquecimiento personal, quedando anclado en la soledad, el abandono o en la depresión.

Su incapacidad para ser asertivo influye negativamente en la opinión que de él puedan tener los demás, provocando juicios incorrectos y situaciones indeseadas.

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