El horror es más difícil de entender y explicar que la bondad. Mientras más horroroso sea un crimen más increíble resulta para la mayoría de las personas que simplemente apartan la vista.

Las estadísticas del horror

  • Cada año, dos millones de mujeres y niños, muchos menores de 10 años de edad, se compran y se venden en todo el mundo.
  • En las guerras y conflictos armados, generalmente las que llevan la peor parte son las mujeres y niñas que son violadas y convertidas en esclavas sexuales, situación que ha denunciado persistentemente Amnistía Internacional.
  • Países como Argentina y México, son reconocidos a nivel internacional por ser proveedores de mujeres secuestradas y engañadas para ser incorporadas al tráfico internacional y local de mujeres sometidas a esclavitud sexual.
  • Según un informe reciente "la esclavitud sexual deja ganancias superiores a más de 10 mil millones de dólares al año y es considerada la segunda actividad ilícita más rentable en el orbe después del narcotráfico".
  • En la Unión Europea el problema es grave: miles de mujeres y niñas cada año terminan en las redes de la esclavitud sexual atentando contra todos sus derechos.
  • En 400 años que duró la esclavitud proveniente de Africa, especialmente para Europa y EE.UU. unos 11.5 millones de personas sufrieron dicha lacra social. Sin embargo, las cifras que se manejan actualmente, unas 33 millones de personas han sido esclavizadas en las redes de prostitución mundial.
  • La OIM en un informe sobre la trata de personas, sostiene que "en el mundo se somete anualmente a cuatro millones de adultos y dos millones de niñas y niños a condiciones de esclavitud, actividad que genera ganancias estimadas en 32 mil millones de dólares, donde más del 85% proviene del comercio sexual".
  • EE.UU. es el país americano con el más alto índice de esclavos sexuales para la industria de la prostitución y la pornografía.
  • La Organización Internacional del Trabajo (OIT) "cree que hay 12,3 millones de personas en condiciones de trabajo forzoso, servidumbre, explotación infantil y esclavitud sexual en el mundo. Otras estimaciones oscilan entre cuatro y 27 millones de personas".

El silencio cómplice

Lo que llama la atención en este fenómeno cruel e inhumano es el silencio de la mayoría de las personas que prefiere apoyar causas ecológicas, sociales, de defensa a las minorías sexuales, y otras acciones válidas, pero dejando indefensas a millones de personas.

Giuseppe de Rosa señala que "el problema humano que supone el fenómeno de la prostitución pesa un silencio casi absoluto. Más bien parece que se molesta cuando alguien habla al respecto. Da la impresión de que se trata de un asunto inconveniente, de algo políticamente incorrecto".

Mientras tanto, la mayoría de los países, tiende a no reconocer el problema o a ocultarlo. Se hacen convenios internacionales, que parecen caer en el olvido apenas se firman.

Una voz en el desierto

En medio de toda esta situación global lamentable anima la presencia de Sunitha Krishnan, una pequeña pero gran mujer co-fundadora de Prajwala, organización que se dedica a rescatar a mujeres de los burdeles y a educar a sus hijos con el fin de evitar que se conviertan en una nueva generación que siga en la prostitución. Prajwala tiene 17 escuelas en la región de Hyderabad en la India, y atienden a 5000 niños. Han rescatado a más de 2500 mujeres de la prostitución, de las cuales Sunitha personalmente ha liberado a 1500.

Han formado un centro donde ayudan a las víctimas jóvenes para prepararse a fin de que tengan un trabajo que las haga autosuficientes. Trabaja junto a otros organismos e instituciones con el fin de incorporar a las mujeres rescatadas para que puedan tener trabajos dignos y que les permitan una vida mejor junto a sus hijos.

En una de sus charlas señala: "La sensación de que miles y millones de niños y jóvenes están siendo violados sexualmente y que hay este gran silencio al respecto a mi alrededor me enoja".

Sunitha lucha para erradicar la prostitución e impedir que se siga considerando un "trabajo" digno, porque, según los estudios que muestra en sus intervenciones, la mayoría de las personas que llegan a esta actividad lo hacen cuando tienen menos de 14 años de edad y en condiciones de esclavitud.

Su preocupación es enseñar que nadie debe sentir vergüenza de ser víctima. Buscan la rehabilitación después de haber pasado por tantos vejámenes y situaciones horrorosas. El desafío más grande no es cuando son rescatadas, sino cuando tienen que recomenzar una nueva vida sanando las heridas emocionales y físicas de las cuales han sido objeto.

El precio de hablar

Siempre es más confortable la comodidad del silencio o de hacer la vista hacia otro lado. Sunitha lleva sobre sí la marca de lo arriesgado de su tarea. Ha sido maltratada por su acción. Tiene problemas en un oído de manera permanente, después de haber sido golpeada por un grupo de matones.

Hablar siempre es un peligro, pero es el único camino para salir de la apatía y la comodidad del que no dice nunca nada, y permanece impávido frente al dolor ajeno.

Sunitha es sobreviviente de la violencia sexual. Fue violada por ocho hombres cuando era adolescente. Sin embargo, sobrevivió y convirtió su dolor y furia en una tarea gigantesca para ayudar a otros y traer esperanza a mujeres, niños y jóvenes que son violentados en las redes criminales de la trata de blancas y el tráfico de seres humanos.

Conclusión

A veces, cuando la esperanza se pierde, es bueno observar a personas que muestran el sendero y nos dicen que es posible construir donde ha sido destruido y rehabilitar a quien ha sido dañado.

Sunitha es una de las heroínas de hoy. Una de esas personas que nos dice con su vida que es posible convertir el dolor en esperanza y nos obliga a tomar partido en una lucha que finalmente es de todos.