Los autores Gilles Deleuze y Félix Guattari, filósofo el primero y psiquiatra el segundo, forman uno de los tándems más productivos de la filosofía del siglo XX. Entre sus obras, destacan El antiedipo, una revisión del psicoanálisis freudiano y de sus conceptos fundamentales (falo, castración, complejo de Edipo), y Mil mesetas, reunión de trabajos que pretenden arrojar una nueva luz sobre los estudios de la época.

El rizoma en Deleuze y Guattari

En concreto, este segundo libro se abre con el capítulo dedicado al rizoma, estructura no-jerárquica que los autores definían, a diferencia de los árboles o de sus raíces, como un modelo no estructurado, en donde cualquier punto se conecta a otro; regímenes de signos entran en contacto con otros, incluso con regímenes de no-signos. “El rizoma no se deja reducir ni a lo Uno ni a lo múltiple. No es el Uno que se convierte en dos, ni tampoco que se convertiría directamente en tres, cuatro o cinco, etc.”.

El modelo rizomático, por tanto, constituye una forma de intercambio, una ruptura con las propuestas clásicas de la metafísica, con los árboles de la lingüística, las clasificaciones de la ciencia, etc. El rizoma procede por variación, expansión, conquista, captura. Forman rizoma, por ejemplo, las plagas, las hormigas.

Asimismo, la orquídea y la abeja se combinarían de forma rizomática: el insecto se vuelve órgano sexual de la flor, y la flor, por su forma similar a la de la abeja, en su pareja para la cópula. La orquídea deviene abeja, y la abeja deviene flor: no existen unidades compactas o compartimentadas, sino líneas de fuerza, trazos, devenires. En último término, el rizoma no sería representable, ni tendría nada que representar.

La clasificación de Umberto Eco

Umberto Eco, el famoso novelista y semiólogo autor de El nombre de la rosa, también había resumido las características del rizoma en su artículo El árbol de Porfirio, de las que se citan solo algunos puntos:

  1. Cualquier sección del rizoma puede empalmarse con otra.
  2. No existen puntos, sino líneas.
  3. El rizoma puede ser desmontado y recompuesto desde cualquier pedazo.
  4. Es antigenealógico: no constituye un árbol.
  5. Ya que el exterior puede formar rizoma con el interior, no hay adentro ni afuera.
  6. Es desmontable y susceptible de modificaciones.
  7. Cada sección local del rizoma puede verse como árbol, sólo por comodidad.
  8. No puede describirse globalmente, ni en el tiempo ni en el espacio.
Frente a El árbol de Porfirio, que jerarquiza las relaciones y que propone un árbol para clasificar, compartimentar y conectar todos los elementos o ítems del saber de su época, el rizoma plantea una ruptura con sus disposiciones y convencionalismos estructurales.

Internet, enlaces y Suite101

Varios años después de que Deleuze y Guattari elaboraran su concepción de rizoma la red de redes puso en práctica muchos de sus asertos principales. Páginas como Wikipedia o la que nos ocupa, Suite101, establecen conexiones, enlaces o links que rompen con la manera tradicional de leer para acceder a una estructura en red, rizomática, en donde los artículos o entradas no acaban nunca, sino que conforman un tejido (tal es la etimología de la palabra texto) cuyas capilaridades pueden tocar todos los demás puntos de la estructura, tanto por la implementación de enlaces publicitarios como por las redirecciones a otras web o artículos.

Una página enlaza a otra, y ésta a otra, como en el árbol de Porfirio que había estudiado Eco, hasta llegar al infinito y conectar con cualquier otro punto. se puede comenzar por donde se quiera, cortar cualquier sección, indagar desde cualquier brazo, que la estructura tentacular e interrelacionada enviará, una y otra vez, a una nueva página desde la que tomar impulso. La inmensa Alejandría digital que es Internet, su laberinto inabarcable, la colmena de links hace de ese gran texto que es internet un complejo rizoma de enlazamientos ilimitados.