Muchos jóvenes adolescentes se preguntan por qué sueñan con las chicas que les atraen o a veces, con quienes no les atraen y las chicas sueñan con príncipes azulados, con héroes de barrio o cancionistas de éxito.

Les parece extraño, aún cuando seguramente han estado pensando mucho en ello o negando una fantasía, pero en realidad, en medio de las ocupaciones colegiales y familiares se les han aparecido las imágenes que luego harán de ellos una "víctima" de los ensueños.

Sexo y romanticismo

Por un lado, la maduración psíquica y del sistema reproductor, alientan cuestiones de pensamiento al respecto. La polución nocturna y el orgasmo indican la participación física en la maduración. El instinto y las modalidades socio-paradigmáticas conforman un cuadro que tiende a estas expresiones y los sueños indican un parámetro de las conductas preciso y notable, pero oscuro a sus protagonistas.

El marco social propende al desarrollo de todo lo que es interés adolescente y se habla, a veces, del “poder juvenil”, no tanto para contribuir a la maduración y educación de los jóvenes, sino para tomarlo como un índice comercial.

La moda así establecida consolida las tendencias que unifican a los jóvenes por edad, por gustos o estilos, por posibilidades económicas y por ende, el contraste de sus roles sociales.

Los enamorados del amor

Los sueños literales ahorran energía en símbolos y van al mensaje directo de la necesidad inmediata, la acción erótica y la emoción romántica. Sueñan directamente con sus deseos y el objeto de su amor “oceánico”, es decir, aman a una figura indefinida como parte de un juego de aprendizaje.

“¿Cómo vive esa rosa que has prendido / junto a tu corazón? / Nunca hasta ahora contemplé en el mundo / junto al volcán la flor”. (Rima XXII, Gustavo Adolfo Bécquer)

Con los años y la experiencia adquirida, estos mecanismos tienden a perfeccionar las tendencias, aunque muchos permanecen en tal situación mucho tiempo porque suele ser placentera. Cuando el deseo se expresa en sueños contrarios a los gustos y tendencias (se desea siempre lo mejor) es índice de que esa tendencia o inclinación tiene algunos ripios que es necesario analizar.

“¿Por qué sueño con esa chica/o que no me gusta?” se preguntan algunos jóvenes. La respuesta es clara: esa chica/o tiene los componentes necesarios para demostrar que lo otro, la belleza en las preferencias fantasiosas, tiene algo de incorrecto o falso. En general, que la actitud está equivocada y el sueño se expresa didácticamente como un maestro natural para moderar los impulsos.

“¿En qué hondonada esconderé mi alma / para que no vea tu ausencia / que como un sol terrible, sin ocaso, / brilla definitiva y despiadada?” (Ausencia, Jorge Luis Borges).

Las chicas los prefieren exitosos

Los sueños femeninos difieren un poco de los masculinos, porque sus intereses vivenciales son distintos a pesar de los intentos de unificación de los géneros, lo cual en parte, es una estrategia socio-económica.

Las chicas prefieren soñar con un príncipe azulado, que tenga un caballo blanco y una guitarra eléctrica que acompañe una veta poética donde se diga muchos “te quiero” en la letra, como promesas de traer la luna a sus pies, recorrer largos y peligrosos caminos hasta ella y ser la única persona deseable en el mundo.

Por la magia del romanticismo esto es logrado para la mayoría de las personas en una determinada época de la vida, hasta que llega por maduración inevitable la siguiente etapa de la pareja y el cambio de los intereses personales.

Cuando el amor es un circuito completo

Por una tendencia natural, los géneros se acercan entre sí con el motivo de relacionarse y elegirse mutuamente. Para eso están las reuniones sociales y si la escenografía visual y sonora es vencida, las parejas suelen formarse igualmente luchando contra estos factores que tienden a separarlos.

Al final, el circuito amoroso se concreta, ya que la formación de familias siempre prevalece y está asegurada la perpetuación de la especie. En el camino, quedan los sueños y los símbolos que siempre han prevenido, graficado y hasta amenazado con la necesidad de volver al cauce prudencial y conveniente.

La mayoría de la gente puede lograrlo, pero quedan atrás aquellos personajes que serán por mucho tiempo “los reyes de la noche”, los donjuanes y los metro-sexuales, típicas figuras de la inmadurez adolescente que más sirven a la farándula y su mundo de ilusiones despojados de toda simbología educativa.

“Decís que me porto como un chico / pero nadie te ama como yo / decís que soy cruel por lo que digo / pero nadie te ama como yo”. (“Y quemás”, Los Piojos, rock argentino).

El circuito del amor es un aprendizaje arduo durante muchos años; la felicidad es un resultado y se puede vivir como un logro, si las personas le han puesto al corazón y sus laberintos, la cuota necesaria de seso para construir su mundo como desean y les conviene vivir, sin olvidarse que como dice el refrán, "todo es prestado en el mundo" y que en algún sueño de la noche, se les pide no olvidar esta enseñanza.