Existen muchos objetos en la naturaleza y entre los creados por el ser humano que connotan lo sexual, ya que este tema parece sobrevolar las significaciones más que surgir de una analogía; y esto sucede desde que el ser humano aprendió a pensarse ególatramente, digamos a partir del siglo XIX y sobre todo en el XX cuando Freud instaló el psicoanálisis y marcó la importancia de la sexualidad en la base del pensamiento inconsciente.

La connotación sexual

Tampoco las situaciones quedan atrás respecto del tema, ya que desde el chiste al arte, la expresión de deseos y los contenidos ocultos o reprimidos, conllevan alguna referencia sexual, ya que es la base energética de la persona, la que se supone está involucrada por el Eros, a todo movimiento vital del cuerpo y la psiquis.

Cualquier figura o situación que adopte o sugiera la forma y uso de los genitales, sean masculinos o femeninos, connotan la sexualidad y podría pensarse que al imitar esas formas, la invención humana ha trasladado sus propiedades figurativas a muchos utensilios que nos sirven. Aquello que penetra o hace fuerza, que ocupa un lugar, es fálico. Lo que contiene y limita, lo que alimenta de alguna forma, es femenino (el útero, la vagina o las mamas). Y es porque estas formas son la arquitectura de una inteligencia y su efectividad es máxima a los fines que sirve.

La Gran Energía

Además de las formas esenciales, están las funciones. Un órgano es, además de un cuerpo concreto, un resultado energético y para el ser humano la sexualidad con todos los marcos anexos a estas funciones es básicamente el motor primigenio de muchas de sus otras conductas en el mundo.

Podría decirse que el humano tiene otros impulsos de necesidad como el hambre y la sed, la conservación de la vida, pero ante la sexualidad y el instinto de perpetuación, quedan un poco por detrás en condiciones normales, ya que aquellos instintos constituyen una base para lograr la inmortalidad genética.

La sublimación de lo sexual depende de lo cultural y del conocimiento popular de las proyecciones psicológicas, puede imaginarse que históricamente, existe una evolución de los conceptos y que las pulsiones van colocándose por debajo de otras según el tiempo que se viva. También, que pueden resurgir en primer plano si las circunstancias son conflictivas o extremas.

La mitología es en gran parte sexual

La mitología antigua griega gira alrededor de la reproducción y la sexualidad, los diferentes eventos y luchas están supeditados a la obtención de la generación, aunque según Robert Graves, existe una historia paralela a los mitos que corresponde a la época oscura de la humanidad, donde los protagonistas eran pueblos en conquista o de avance sobre otros y en las narraciones orales tomaron formas singulares y nombres, como fueron Heracles o Teseo. El tema sexual cobra fuerza en los mitos al punto que los mismos dioses tenían intenciones eróticas en muchos de sus actos en contra y a favor de los humanos.

La sexualidad actual

El continuo desarrollo de la sensualidad en la modernidad actual ha impulsado el crecimiento de los esquemas sexuales y las mentes se han abierto a su ejercicio sin las ataduras religiosas y morales de otros tiempos. Esto ha sido asumido por el liberalismo al punto de presionar con los medios de comunicación a un extremo que contradice premisas racionales o en su defecto, no ha sido investigado a fondo con respecto a la salud mental, sino con miras a obtener mejores estrategias económicas sobre el tema.

En los sueños parece haber dejado de existir represión a las cuestiones sexuales, manteniendo los miedos (como el embarazo o las enfermedades venéreas) por una falta de conocimiento o despreocupación por la información que abunda.

En los sueños de los jóvenes, sin embargo, se conserva todavía la pureza del romanticismo, el deseo de entrar en el circuito de la sexualidad de una manera materialista, pero con la novedad de cierta inocencia que a veces es señalada como ignorancia o falta de enseñanza por parte de los adultos.

El psicoanálisis

En un principio fue denominado líbido, como energía sexual, ampliándose luego como energía vital, a la serie de pulsiones que se transforman en actos y pensamientos en otros niveles de las relaciones humanas. Es conocido que Eros actúa sobre Psiquis en el mito griego y en la época de las hormonas, la juventud dorada, la atracción es poderosa e insistente, por lo cual no es posible dejar de pensar en ello y reflejar en los sueños todos estos deseos y fantasías.

Cuando no se encuentra presente el objeto de amor, aparecen figuras sin rostro, situaciones de citas románticas, de bodas, matrimonios y alianzas amorosas, pero todo surge de las potencias propias del soñante. En una segunda instancia, dentro de la pareja, los sueños suelen presentar pensamientos sobre el esposo o la esposa, como del trabajo y lo doméstico, y en tercer lugar, cuando aparecen los niños, son estos los que se reflejan en la mente de los padres, predominantemente de la madre.