El reloj es el único invento universal de uso normal que tiene que ver con el tiempo y que guarda relación con el movimiento del planeta en el transcurso de sus noches y días alrededor del sol. La hora, elemento único en este uso, es importante para la vida cotidiana de los humanos, aunque los relojes modernos estén llenos de otros parámetros como la fecha, el cronómetro o la radio.

Su aparición en los sueños, a veces se realiza con la forma de hermosos relojes de péndulo o la forma elemental de un reloj de arena o de sol. Los campanarios de grandes edificios no han renunciado al prestigio de la mecánica tradicional del reloj y por ejemplo, el Big Ben (Palacio de Westminster, Londres) funciona desde 1858.

Soñar con Relojes de edificios y fabricantes suizos

Otros edificios, cuando aparecen en los sueños, representan, en general, a la familia y al sí mismo, y si tienen relojes, representa los cambios y transformaciones. En Argentina, relojes famosos son el de la Torre de los Ingleses (1916), en Retiro, Buenos Aires (Torre Monumental, desde la guerra de Malvinas), construida por residentes ingleses para conmemorar el 25 de mayo de 1910 (fiesta patria) y el reloj cucú de 7 metros de altura, de Carlos Paz, en Córdoba (inaugurado en 1958).

El reloj es el único monumento dedicado al tiempo, los suizos han sido los más relojeros de la historia humana. Los suizos y los relojes que han fabricado por casi 500 años han mantenido su prestigio y calidad, siendo los primeros en presentar relojes pulsera, de cuarzo, antigolpes y resistentes al agua. También los más diminutos y los más caros. La tradición suiza comenzó en Ginebra y se extendió rápidamente en todo el mundo. (Gran parte de la producción se concentra en los cantones de Neucastel, Vaud, Jurá, Berna, Soleura y Basilea).

Visión del tiempo y conocimiento en los sueños

La marcación del tiempo a través del paso de los minutos y horas a disposición de la persona es un patrimonio particular y a la vez, un dominio social, ya que para todos es igual en una misma región. Es un conocimiento con relación a un artefacto que tienen casi todos y que todos pueden conocer o preguntar, en cualquier lado que se vaya.

En las hermosas playas de Entre Ríos, Argentina, las jóvenes autóctonas se divierten con los turistas preguntándoles la hora a cada rato. No sospechan que “dar la hora” tiene connotaciones eróticas, es un argot regional prostibulario. Las doce y cuarto, las tres en punto o la seis y media tienen el mismo sentido picaresco.

En los sueños, conocer o no conocer la hora, es una situación misteriosa, ya que dicho conocimiento es algo que en realidad, no es nada en cuanto contenido, es el dominio de una referencia para ubicarse en la medida de otras cosas. La hora marca sobre los relojes un lapso determinado donde se está por fuera o por dentro de un límite vacío, el cual está determinado por el conocimiento secreto de las motivaciones, llegar temprano, llegar tarde o no llegar a ningún lado.

La persona y el planeta Tierra

Esa línea de nada, señala, sin embargo, la unión de cada persona con el planeta y su posición con respecto al sol, al día y la noche, con el pasado y el futuro y es, entonces, un vínculo silencioso con el universo. Por dentro, en el interior del organismo, (el microcosmos), se repiten las cosas como en un espejo que refleja el mecanismo secreto de los relojes, pero que no tiene entidad física en una representación de artefacto ni puede decirse a otros, solamente vivirse, experimentarse y padecerlo. (Los relojes biológicos son un entramado de acciones bioquímicas, físicas y energéticas sobre órganos especializados con relación a los niveles neuropsíquicos).

El espejo del reloj, el orden inmutable

Como representación, lo mismo que las formas especulares vivas, el mecanismo de los sueños y de la memoria, el paso ineluctable de los segundos, minutos y horas se realiza por la materialidad de engranajes y resortes, pero a la vez, es como un mecanismo de relojería general en células, fibras y chispazos bioeléctricos.

Esa simple figuración del tiempo en un aparato ingenioso y único, don que tiene la materialidad de expresarse con números sin detenerse, crea la dependencia y el orden y a la vez, la barrera ostentosa del caos ficticio y real que amenaza distorsionar todo si se detuviera. Cosa asegurada porque es patrimonio común y lo único en la vida humana que es armonía forzada a ser igual a sí misma.

De hecho, las comparaciones que usan los humanos al referirse al orden y la eficiencia son al andar de los relojes. ¿De qué sirve medir el tiempo con exactitud? Los relojes atómicos aseguran un cálculo extraordinario, sirven como patrones y modelos, pero ¿qué hacen exactamente? En la modernidad, coordinan entidades como Internet, la bolsa de valores, aparatos en órbita, instrumentos científicos y por el estilo.

El reloj despertador es un compañero cotidiano y molesto, pero las personas que se despiertan solas, han obtenido un hábito más saludable. Los taxis de todas las ciudades del mundo marcan los metros inexorablemente, y esta relación espacio-tiempo es la referencia doméstica de la teoría einsteiniana de la relatividad.

Significaciones en los sueños, relojes por necesidad o por adorno, número o motor

Los relojes tienen dos aspectos generales, la faz numérica o marcas que es el resultado visible y otra, el engranaje o motor, así que un sueño generalmente describe lo superficial y pocas veces, al mecanismo, el cual suele estar subyacente o escondido. Según sea uno u otro, su significación varía de lo aparente a lo básico o constitucional. Si no contiene un motor, como el reloj de sol o el de arena, lo que cuenta es el resultado, el pasaje de la luz o de la arena, lo cual no es directamente superficial, sino integral, referido a la psiquis.