Asociados con este elemento alimenticio, se hallan en los sueños figuras conocidas de la infancia, los amigos y los juegos, todos ellos, recuerdos de la niñez ya que, culturalmente, la leche de vaca integra las escenificaciones con relación a mandatos maternos y a las costumbres.

La leche en los sueños se halla vinculada con los orígenes de algo, ya que el “ritual” de tomar la leche, se da en la niñez, cuando las relaciones paternas están vigentes en la formación emocional de la persona. Contenida en un vaso o una taza y mezclada con té, café o chocolate y acompañada de galletitas o pan untado con dulce, es la típica imagen de un niño/a de mediados del siglo XX, donde estaba establecido el auge de la clase media o mediopudiente.

Piluuuso…La leche…” decía la abuela en off de un famoso personaje infantil de la TV argentina en los años ´60 (El Capitán Piluso y Coquito, Alberto Olmedo y Humberto Ortiz), dando el ejemplo (una mano femenina con un vaso de leche que salía por detrás de cámara) de una rutina que los chicos retrasaban un poco cuando jugaban ajenos al mundo de los adultos.

Blanco y puro, el alimento de la infancia

La condición de blanco y puro, le da a la leche una agradable sensación de confianza. Es la materia favorita de la madre y provenir de sus manos, la hace maravillosa. Este factor de nostalgia en el tiempo pasado, hace que muchos adultos continúen con la costumbre de beber leche o en su defecto, de rechazarla.

En dicha época de mediados de siglo, ser invitado a “tomar la leche” era una costumbre social de la clase media y la única oportunidad de evento social entre los menores. Hoy día es impensable, por muchos motivos, pero sobre todo, porque casi nadie, excepto los bebés, toma leche como viene de la vaca (es enorme la cantidad de productos derivados de la leche, presentados en formas de yogures, postres y flanes que los adultos consumen).

La leche está compuesta por agua, proteínas, albúmina, caseína, glúcidos, lípidos, sales y vitaminas. Según el premio Nobel de Fisiología, (1947), Bernardo Houssay, argentino, “los pueblos que consumen más leche son los que tienen más vigor y longevidad, vida media más larga y menos mortalidad”. Según este autor, la leche materna tiene valores proteicos mejores que la leche de vaca y es más rica en lactosa, con menos ácidos grasos (Fisiología Humana).

La imagen primordial de la leche es la referida a la lactancia materna. Como sustituto o refuerzo, la leche de vaca, es una proyección ineludible de la cultura humana, pasado ese lapso de lactancia, ya que este producto ocupa el segundo lugar de importancia en la alimentación del niño. (La leche materna ocupa el primerísimo lugar por su aporte de alimento e inmunidad al bebé).

La “copa de leche” ha llegado a ser un derecho para los niños y un alimento obligado en los regímenes populares y democráticos, ya que con una población infantil marginada en general, por los planes económicos liberales, dicho elemento es básico para remediar niveles de mayores carencias, aunque no la solución (artículo 18 de los Derechos del Niño, ONU, 1989).

Los dientes de leche y la leche como parámetros dialectales

Las metonimias (causa-efecto y todo por la parte) y sinécdoques (el todo con una de sus partes, velas por barcos), referentes a la leche, provienen de su aspecto exterior, los “dientes de leche” (que se caen luego y son sustituidos por los permanentes), “niño de pecho” por decir, falto de experiencia, “anda a tomar la leche” como un menosprecio de imberbe. “Buena leche”, referido a la capacidad de buenas intenciones. “Mala leche”, lo contrario, relacionado a la hipocresía y maledicencia.

El dulce de leche, los quesos y cremas

El gran invento del dulce de leche (algunos ubican su origen en Argentina, Uruguay, o en otros puntos del planeta, debido al descuido de una cocinera) proporciona otro de los productos alimenticios que es conocido en todo el mundo (4.200 toneladas en 1997, en Argentina). Los sucedáneos lácteos, como la leche en polvo o condensada tienen una muy importante producción a partir de un alimento integral que además sirve a la producción de manteca, quesos y cremas. Junto con el huevo, son los productos imprescindibles en la gastronomía universal.

Soñar con cualquiera de esos elementos, tiene que ver con la leche, ampliándose a cualquier sustancia orgánica de tales características, como sucede en las actividades sexo-amorosas por una asociación escatológica y vulgar. El acto de la lactancia materna está asociado a la imagen normal de un acto de altruismo y de protección, pero en otros niveles, puede asociarse a la sexualidad y el erotismo por cuanto son atributos exclusivamente femeninos. Es diferente si el sueño lo tiene un joven adolescente que un adulto que ha sido padre, ya que la imagen para el primero, significa una especie de regresión y en el segundo, un fruto o plan positivo sobre el futuro.

Empresas lácteas en Argentina y leche de cabra

La Serenísima, La Paulina, Danone, Sancor, Nestlé, Santa Brígida, Verónica, Ilolay, Milkaut y otras que comercializan 30 millones de litros de leche al día y 520 millones de dólares al año por exportación (a Argelia, México, Brasil y Venezuela, 2003) de productos lácteos. Últimamente se han comenzado a utilizar productos provenientes de otros animales, como la leche de cabra la que se afirma es más digerible y contiene menos lactosa que la de vaca. De esta leche se fabrican quesos, dulce de leche y en polvo. Sus orígenes se remontan a los egipcios y se fabrican además, jabones.