
- Sueños de la niñez - Morguefile free
Interpretar sueños, para aquél que desea hacerlo, es una labor que requiere primero, gran interés por las demás personas; luego es una vocación no académica, ya que sus métodos completos no se estudian en ninguna universidad, porque es una transmisión de conocimientos desde lo ancestral, oral o por libros y sobre todo, es el desarrollo de un poder de observación sobre la realidad de las personas, del mundo y de los movimientos invisibles que constituyen una filosofía de la vida y la oscuridad que reina en los corazones humanos.
Desde antiguo (Artemidoro), se recomienda un conocimiento vasto sobre diferentes materias. En nuestra época, los libros son la fuente principal de transmisión de conocimientos y el aspirante debe saber leer entre líneas la verdad de las cosas, dado que el conocimiento no es todo lo que hay, aunque en medio de los discursos eruditos están a medias las verdades (y las ilusiones).
El Libro del Mundo
La realidad es la fuente de la cual ningún artista puede alejarse, si quiere entender las tramas y movimientos universales, representadas en la aldea y en el mundo extenso por igual. Así que, si de algo se habla, es de sabiduría, materia esquiva que pasa por apariencias de gloria, pero que es humilde y pobre y no suele verse extravertida o vestida de luces.
Los estudios académicos son muy útiles, pero no está todo allí, pues los profesores se atienen a programas oficiales y ganan un salario, lo cual es un obstáculo de intereses. Tampoco el conocimiento está en la calle, sino verdaderamente escondido de la vista en todos lados. Más bien, puede decirse que es una materia que se encuentra en sí mismo, como si la persona fuera el laboratorio alquímico por excelencia.
Las bibliotecas
En el siglo XXI, un intérprete de sueños tiene algo más de trabajo que en el siglo II. Hay demasiado material que leer y demasiadas claves que entender. Debe basarse en su intuición personal y eso es algo que se desarrolla, pero en general, debe agradecerle a los genes.
Las bibliotecas contienen los libros que necesita, también las publicaciones periódicas y sobre todo, las personas que la visitan, pues atendiendo a eso, puede conocer las preferencias, los mandatos escolares y personales con que llegan a su puerta. (El que busca algo con afán está expuesto a la vista, se muestra como es).
La observación es muy importante, pues un intérprete no puede ser ajeno a los contenidos psicológicos prácticos que se dan en las tiendas de barrio o en las colas del banco, por ejemplo. No hay tía ni abuela que pueda salvarse de contar sus historias pretéritas y no sólo debe prestar atención a todo, sino que debe ser prudente y callado. Es mejor no apresurar conclusiones de nada ni de nadie, pues las cosas van cambiando día a día, minuto a minuto.
Los méritos hacen la humildad
Los sabios antiguos no eran fáciles de hallar, nadie sabía dónde vivían ni con quién. Cuenta Juan Bergua, eminente traductor español y comentarista de documentos antiguos que cuando Sócrates llevó a unos amigos filósofos a la casa, su esposa llamada Xantipa, les echó una palangana de agua encima, para que “los vagos” se retiraran. Es que las personas no comprenden fácilmente el interés por las cosas no palpables, pero son los primeros en hacer las colas cuando existe un prestigio o fama que antecede a las ilusiones y posibles engaños.
La práctica mejor
El mejor campo de aprendizaje de la interpretación de sueños es uno mismo. Debe aprender a anotar sus sueños y buscarles el sentido. A la vez, debe interiorizarse de los avances de la ciencia y dónde se hallan los investigadores de la materia en el momento actual.
El aprendizaje de esto se cruza con los contenidos de los siglos pasados y desde Freud no ha habido gran avance. (El conocimiento del soñante íntimo queda para los psicólogos y terapeutas). Los manuales de sueños son históricos, sirven para comparar, pero sus motivos a veces están desactualizados, a pesar de que cualquier símbolo soñado antiguamente, pueda tener cierta actualidad. Los sueños actuales incorporan ovnis, computadoras, MP3 y ametralladoras MK47. Si no conoce esto, Artemidoro no podrá agregar mucho desde el pasado.
Instrucciones finales
Tome un sueño, escríbalo en un cuaderno, anote la fecha y la hora. Luego, sepárelo en párrafos convenientes y distinga los elementos, si son personajes, objetos o cosas. Fíjese cómo transcurren en el sueño, si son siempre los mismos, si cambian, si se reemplazan mutuamente. (A veces se ve uno mismo en el sueño, y luego es otro). Tome nota de las emociones que tuvo y léalo varias veces sin apuro; en la mente comienzan a aparecer asociaciones que deben ser anotadas en los márgenes. Así, poco a poco, el sueño que aparecía confuso e indescifrable, comienza a presentarse coherente.
Una buena interpretación necesita algunas horas de reflexión y las sucesivas lecturas incorporarán nuevos elementos, seguramente. El secreto es ver al sueño en forma general primero, para luego ir a los detalles. En lo general, es útil ver al sueño “como si” se hiciera aquello o “como si” sucediera tal cosa. Por ejemplo, el sueño es "una persona corriendo sobre piedras blandas".
La pregunta que se hace el intérprete es ¿Qué pasaría si se corre sobre piedras blandas? No podría hacer pie, no tendría un sustento sólido, no correría bien y habría retraso. La analogía viene luego, ¿Cuál es la realidad? La persona no tiene empleo, no tiene sustento, sus proyectos no avanzan. Ergo: la imagen del sueño es la descripción de la situación o de la conducta del soñante, la cual no reconoce, como si un pintor genial hiciera la escenografía.
