Hablar de prejuicio es adentrarnos en una de las facetas más complejas de la psicología humana. El prejuicio se refiere a personas que considerándose racionales actúan bajo la premisa de nociones irracionales.

La gran paradoja

Un prejuicio no tiene base racional sobre la cual sustentar sus premisas, sin embargo, tiene tanta fuerza que aún ante las evidencias quienes sostienen un prejuicio siguen adelante. Ya lo decía con ironía Albert Einstein (1879–1955): "¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".

El prejuicio es un supuesto sobre una persona, un grupo humano, una cultura, una raza, un incidente o cualquier situación sin tener sustento racional. Se basa exclusivamente en concepciones aprendidas, transmitidas por vía oral o escrita, pero sin base objetiva.

No existe una razón lógica para sustentar un prejuicio, simplemente, se sostiene como un axioma social que no admite refutación.

Los primeros estudios

Gordon Allport (1897-1967), psicólogo estadounidense, fue el primer en intentar un análisis científico de este fenómeno humano. Su libro La naturaleza del prejuicio, publicado en español el año 1962 (Buenos Aires, EUDEBA) en base a la tercera edición en inglés, se ha convertido en un clásico del tema.

En dicho texto analizó especialmente el prejuicio racial. Allport sostiene que: "El prejuicio étnico es una antipatía que se apoya en una generalización imperfecta e inflexible. Puede estar dirigida hacia un grupo en general, o hacia un individuo por el hecho de ser miembro del grupo. […] El prejuicio es la valoración moral que hace una cultura de alguna de sus propias prácticas. Es un modo de designar aquellas actitudes que se desaprueban".

Quienes basan sus criterios de acción en base al prejuicio a menudo olvidan que éste es aprendido y transmitido de generación en generación sin ningún tipo de sustento racional.

Prejuicios dominantes

En el mundo actual al tradicional prejuicio étnico o racial, se han sumado:

  • Los prejuicios al extranjero, esto en parte favorecido por la migración forzada por factores económicos o por conflagraciones bélicas. Un fenómeno en alza que ya afecta a millones de personas que se ha visto trasplantadas de una cultura a otra.
  • Los prejuicios sexuales, que en el último tiempo han aumentado debido a las reivindicaciones que ciertos grupos han logrado en el reconocimiento de sus derechos ciudadanos tales como homosexuales, lesbianas y transexuales. El prejuicio convertido en homofobia.
  • Los prejuicios religiosos, que lamentablemente se están convirtiendo en estereotipos políticos debido al terrorismo protagonizado por algunos extremistas árabes. Este fenómeno hoy tiene dos caras, en occidente la sospecha y persecusión a los musulmanes, la mayoría inocentes de cualquier tipo de acusación, y en oriente, la intransigencia frente a grupos cristianos, precisamente como reacción a lo que en occidente se hace con algunas comunidades musulmanas.
  • Los prejuicios económicos, con el aumento del consumo y la cantidad de personas que accede a mayores beneficios se empiezan a generar prejuicios con quienes tienen menos, por un lado, y en la vereda del frente, contra quienes han logrado fortuna.
  • Los prejuicios intelectuales, cuando se sospecha de las personas que tienen menos dominio cognitivo, o al revés, cuando se elaboran juicios sesgados con aquellos que tienen mayores capacidades intelectuales. En ambos casos se tiende a caricaturizar.
  • Los prejuicios de género, que lamentablemente en los últimos años han aumentado en parte debido a las reivindicaciones que las mujeres han ido logrando en el mundo económico, político, social y familiar.
La lista es larga, no obstante, el común denominador es la falta de sustento racional para sostener los estereotipos o concepciones prejuiciosas.

Origen de los prejuicios

Para el filósofo alemán Theodor Adorno (1903-1969), el prejuicio se sustenta en una personalidad autoritaria. En su libro La personalidad autoritaria, publicado en 1950 sostiene que las personas que tienen la tendencia a desarrollar una forma de pensar rígida y que se guían exclusivamente por jerarquías y reglas sociales estrictas "tiene más posibilidad que otros de mantener prejuicios".

Sin embargo, en los últimos años se ha configurado otro origen y que tiene que ver con la psicología de la identidad social y la autoestima. Según señala Alfredo Dillon en base a estudios científicos del tema, "las personas que tienen una baja autoestima o que experimentan una caída de ésta tienen una mayor predisposición a expresar prejuicios".

Eso implica que la educación familiar, el desarrollo de la personalidad y los factores asociados a la madurez psicológica son elementos altamente relevantes a la hora de expresar o crear un prejuicio.

Por qué razón es un problema

Los prejuicios condicionan las relaciones entre las personas. Ocasionan conflictos sociales y minan la confianza que es básica para establecer relaciones interpersonales sanas.

Pareciera que nuestro mundo ha avanzado en el tema. La realidad muestra otra cosa. Como señala Dillon: "Tener prejuicios hoy está mal visto; discriminar es políticamente incorrecto. Y sin embargo, los prejuicios sobreviven: más sutiles, menos evidentes que antes. Pero igualmente irracionales".

El prejuicio no reconoce méritos en el otro. Aunque las evidencias sostengan lo contrario toda acción positiva de la persona de la que se elaboran prejuicios tenderá a ser vista con sospecha.

El prejuicio además, exacerba el rumor, fenómeno que también estudio Gordon Allport, puesto que se tiende a creer aquello que valida mi prejuicio y descartar aquello que podría refutarlo. Si alguien dice "los intelectuales son orgullosos", todo aquello que sirva para reafirmar dicho prejuicio será tomado en cuanta, y todo lo que vaya en contra será desechado, evidentemente, con elementos irracionales.

Conclusión

Los prejuicios sobreviven, en parte, porque las sociedades y grupos culturales (macros y micros), no toman los resguardos educativos adecuados para impedir que dichos prejuicios prosperen.

La educación ha probado ser el mejor aliciente para disminuir prejuicios y estereotipos. Es responsabilidad de todos, comenzando desde el hogar, el ayudar para que estas actitudes irracionales disminuyan.