Era mujeriego y lo reconocía. Apenas tres semanas antes había llegado a afirmar en una entrevista con el diario Liberation que podrían tenderle una trampa en la que una mujer, previo pago de 500.000 o 1.000.000 de euros, diría que había abusado de ella. Y a pesar de eso, acude al engaño en la primera ocasión que se le presenta tan fácilmente como un Mihura saturado de testosterona.

Antecedentes

Lo cierto es que su fama le precedía. Y en cuanto llegó a la dirección del Fondo Monetario Internacional en 2007 la justificó teniendo de inmediato un "affaire" con una funcionaria del organismo, Piroska Nagy. Pero la investigación del propio Fondo concluye que no hubo abuso de poder ni favoritismo, solo "un error de juicio".

Más oscuro parece el asunto de Tristane Banon, una joven periodista francesa que dice haber sido víctima de un intento de abuso por parte de él durante una entrevista en París. El problema es que no lo denunció en su momento (año 2002) y no existe más prueba ni testimonio que el de su propia palabra, pues reconoce que estaban solos.

Pervertidos contra el Sistema

Sea como fuere, el caso de Strauss-Kahn se parece mucho al de otras personalidades que recientemente han sido expuestas ante la opinión pública como delincuentes sexuales... ¡precisamente después de haberse mostrado muy peligrosas para ciertos intereses!

Todavía está fresco el escándalo de Julian Assanges, creador de Wikileaks, en Suecia. Resulta que, casualmente, justo a continuación de sacar a la luz el llamado Cablegate, la mayor filtración de documentos confidenciales de la historia...empieza a violar mujeres.

Este sujeto, experto en informática y telecomunicaciones, buen conocedor de la Física, las Matemáticas, la Filosofía y las Neurociencias, sabiendo como sabía que andaba buscándole las cosquillas la primera potencia mundial, hace lo que nunca ha hecho, precisamente en el momento que menos debiera hacerlo.

Luego, claro, parece que las cosas no eran del todo como las pintaban: que las chicas reconocieron haber dado su consentimiento a las relaciones; que todo se reducía a un problema de usar o no preservativo, etc, etc.

Pero es que Eliot Spitzer, el ex gobernador del estado de Nueva York, debió dejar el cargo por "haberse ido de putas" unas cuantas veces, cuando - casualmente también -, más le estaba haciendo la pascua al núcleo de Wall Street que provocó la crisis actual.

La sociedad no podía permitir que semejante "degenerado" le parase los pies a quiénes con sus practicas especulativas gestaban la crisis económica, llevando a millones de personas a la ruina mientras ellos se enriquecían desmesuradamente.

A día de hoy nadie ha averiguado todavía porqué el FBI investigaba a Spitzer cuando aún se desconocía si había hecho o no algo ilícito.

¿Un violador compulsivo?

Es la única explicación que podría darse a la forma en que supuestamente actuó Strauss-Kahn aquél 14 de mayo en su habitación del hotel en Nueva York. Siempre, claro está, según las palabras de la camarera que lo acusa..

Por tanto, hasta que no se demuestre lo contrario - ¿o era al revés? -, debemos creer que alguien con un perfil psicológico correspondiente al de una personalidad que atesora títulos en Economía, Derecho, Administración de Empresas, Ciencias Políticas y Estadística, oculta entre sus pliegues semejante desajuste.

Y que, además, ha logrado mantenerlo oculto durante más de treinta años de vida pública en Francia, donde ha desempeñado las más altas funciones académicas (catedrático de Economía en el Institut d'études politiques de París), políticas (diputado en la Asamblea Nacional, ministro de Economía, de Industria y Comercio, etc.) e institucionales (representante francés en la Ronda de Uruguay, asesor personal del secretario general de la OCDE).

No puede dudarse que un personaje de esta envergadura, no tiene medios más discretos de solucionar tales "urgencias", si se le presentan. Y que, sabiéndose vigilado y próximo nada menos que a la mismísima presidencia de la República francesa (todas las encuestas le daban vencedor por un amplio margen frente a Sarkozy), no puede controlar - a sus 62 años - sus más primitivos impulsos, que se le desatan repentinamente ante una mujer cuyos encantos por cierto todavía no hemos podido juzgar, tirándolo todo por la borda a cambio de ese suculento plato de lentejas.

El mal nunca triunfa

Tenemos suerte de que, como en las películas de serie B, un momento antes de lograr sus objetivos, el "malo" sea traicionado por sus instintos y haya sido detenido por quiénes velan día y noche por nuestro bienestar.

¡Cómo estaría el mundo si alguna vez dejaran de hacerlo!