Al final de cada año y comienzo del siguiente se suceden en todo el mundo las entregas de premios cinematográficos por parte de todo tipo de asociaciones de profesionales, críticos, prensa y aficionados al séptimo arte. Este maremágnum de premios culmina con la gran noche de los Óscares, cuando las ceremonias esperan al siguiente invierno para volver a empezar. Justo el día anterior a tan señalada fecha, dos galas muy distintas tienen el honor de ser las últimas en entregar sus galardones: los Spirit Awards y los Razzies.

Spirit Awards, no tan lejos de los Óscares

La industria del cine es una gran máquina que no se detiene, y necesita combustible para seguir funcionando. Una forma de convertirse en profesional del cine es comenzar haciendo cortometrajes, y no es extraño, si analizamos la filmografía de cualquier director, guionista o actor consagrado (véase Alejandro Amenábar o Álex de la Iglesia), ver que en sus inicios participó en alguno de estos "cortos", que permiten conocer el oficio y darse a conocer al público especializado, que posteriormente puede traducirse en ofertas de trabajo más grandes. Una segunda manera es la televisión. Dirigir o interpretar series es, muchas veces, el primer paso para hacer una película. Tom Hanks, Bruce Willis, Michael Mann o J.J. Abrams comenzaron en la pequeña pantalla para luego triunfar en la grande.

Una tercera vía, la que nos ocupa, es el cine independiente. Películas financiadas a través de mecenas o amigos del autor, que normalmente se apartan del estilo narrativo y temático del cine estándar, pero que no por ello adolecen de calidad. Con el tiempo y la ayuda de las estrellas, este cine ha cobrado importancia, y hoy se le presta mucha atención. Festivales como el de Sundance, creado por Robert Redford, prestan especial atención al cine indie, y, desde 1985, estas películas, en principio marginales, cuentan con sus propios premios, los Independent Spirit Awards, otorgados por Film Independent, organización sin ánimo de lucro dedicada a promover el cine y sus creadores fuera del ámbito hollywoodiense.

Este año, la gran triunfadora y una de las favoritas para los premios Óscar es "Cisne negro", de Darren Aronofsky, uno de los clásicos del cine independiente, que precisamente comenzó haciendo cortos y ganó el premio de Sundance con su primer film, "Pi", en 1998.

A lo largo de su historia, los Spirit Awards y los Óscares, a priori alejados en presupuesto y glamour, han coincidido en nominar y premiar algunas de las obras más sobresalientes de los últimos 25 años. "Platoon", "Fargo", "Lost in translation", "Pulp fiction", "Pequeña Miss Sunshine", "Juno", "Entre copas"... la lista de films que han ganado premios en ambas ceremonias con sólo 24 horas de diferencia es muy larga e ilustre, y podría continuar este año con "Cisne negro" (menciones para Aronofsky y Natalie Portman), "El discurso del rey" (Mejor Película extranjera, que en este caso no atiende a idiomas), "127 horas" (Mejor Actor, James Franco) o "Winter's bone" (mejores interpretaciones secundarias, Dale Dickey y John Hawkes), que ya tienen sus Spirit Awards en la vitrina.

Los Spirit Awards cuentan con categorías a Mejor Ópera Prima o Mejor Guión, siguiendo su vocación de promotores del futuro del celuloide, y además rinden tributo a directores de culto como John Cassavetes y Robert Altman dando su nombre a dos premios especiales.

Razzies, lo mejor de lo peor

En el polo opuesto están los Razzies, llamados en realidad Golden Raspberries, que premian desde 1980 lo peor del año en las salas. Estos premios se suelen cebar con las grandes superproducciones de acción y efectos especiales, y estrellas como Sylvester Stallone, Steven Seagal o Kevin Costner son algunos de los "agraciados" con mayor número de premios. Estos "anti-óscars" tienen poco que ver con las estatuillas doradas, pero se han dado casos en los que la misma persona ha ganado un Razzie y un Óscar el mismo año, como sucedió en 1997, cuando el guionista Brian Helgeland fue designado el mejor por "L.A. Confidential" y el peor por "El mensajero del futuro", o el año pasado, cuando Sandra Bullock se llevó el gato al agua por "Loca obsesión" y "The blind side", y asistió a recoger el premio.

Como Bullock, otros ganadores han dado muestras de sentido del humor acudiendo a la ceremonia y aceptando el Razzie, como el director Paul Verhoeven (por "Showgirls") o la actriz Halle Berry (por "Catwoman"), que acudió con el Óscar que había ganado por "Monster's ball" en 2002.

En esta ocasión, el director M. Night Shyamalan con "The last airbender, el último guerrero" ha logrado llevarse Peor Película, Peor Director y Peor Guión, mientras que el elenco completo de "Sexo en Nueva York 2" ha logrado el premio a Peor Actriz.

Los Razzies también cuentan con sus premios especiales, como Peor Pareja o Peor "Remake", a los que añaden novedades cada año, como la de Peor Uso del 3D que también ha conseguido el film del director indio.

Es difícil que en la noche de los Óscar veamos alguna de las presentes en los Razzies, que quedan como una anécdota divertida o una crítica al sistema de estudios. Más seguro es que los que anoche celebraron su espíritu independiente se acerquen hoy a la industria para ser homenajeados.