El huevo es característico de las aves, pero los reptiles nacen también de huevos. Con otras formas y tamaños, de huevos se forman los insectos y peces. En general, todos los seres animados provienen de “huevos”, ya que representan el medio original restringido adonde se fecundan, se desarrollan y crecen los seres vivos (aún los humanos, con el saco amniótico y demás vivíparos).

Algo paralelo en cuanto su forma es la semilla en el mundo vegetal, ámbito material de donde crecen las plantas. De igual manera, deben ser activados en su origen según la especie y el medio las desarrolla. Y aunque todos son como “huevos”, se les conoce más por su clásica figura ovoide y semidura de origen animal (adaptación evolutiva terrestre, diferenciándose de los de medios acuosos o húmedos).

¿Primero el huevo o la gallina?

Como un problema metafísico (Aristóteles, Plutarco), se ha planteado esta disyuntiva en los casos de difícil solución. La cadena de verdad es sostenida por los razonamientos en base a conexiones infinitas y siempre se llega al principio u origen de las cosas; esto en los sueños es menos corriente, ya que en ese campo solo existen planteos, puesto que las soluciones son concientes y a veces, elecciones meramente tomadas al azar (la opinión – doxa – y la ilusión).

El primer significado onírico congruente es de ser el origen de algo, porque todo comienza allí, es la fuente de la forma y el movimiento vivo. La imagen del huevo clásico es lo primero, núcleo que da un resultado, el animal, que a su tiempo pondrá otro huevo como sucesión de sí mismo.

Como forma, el huevo representa todo lo que se acerca a su imagen, ovoide, esferoide, elíptico. Las comparaciones son atinentes tanto a lo sexual como a lo considerado “perfecto” (como con los griegos) y lo esférico se compara a la cabeza de donde surgen los pensamientos.

En los sueños no se puede hablar de un resultado en base a un origen, sino que la imagen es la explicación llana de la figura que se trate, sin conexiones lógicas y lingüísticas propias ni tampoco consecuencias reales discursivas. Es un ámbito cerrado lógicamente en la imagen (ícono e imagen verbal). Solamente el discurso permite, en la conciencia, ejercer un análisis verbal del sueño, por lo cual aparece la cuestión del origen y su finalidad (asociación de ideas y analogía).

La arquitectura y filosofía del huevo

Consta groseramente, de tres elementos: cáscara, yema y clara. Las tensiones equilibradas de la quínica más el calor, dan como resultado, un nuevo ser. Un huevo de gallina tarda 20 días en producir un nuevo animal por su incubación.

La cáscara tiene cierta resistencia para proteger al embrión, pero permite ciertos trucos humanos como parar un huevo (Cristóbal Colón, anécdota de los preparativos de su primer viaje), meterlo dentro de una botella, disolver la cáscara en vinagre y otros.

En Mitología, el huevo es el origen del universo (china); la explosión del Big Bang es la expansión del “huevo” cósmico, según teorías antiguas y modernas. Según Stephen Hawking, primero fue el huevo.

Soñar con huevos

Soñar con huevos es en la quiniela, el doble cero, por su parecido gráfico. Metafóricamente, corresponde a los testículos del varón, pero la mujer consta de dos órganos similares e internos, los ovarios (donde de producen los ovocitos que serán fecundados por los espermatozoides en el coito), pero toda forma esferoide, ojos, orificios de la nariz, glúteos y diversos objetos, son equivalentes.

Llevar los huevos en canastas (como recién recolectados), representa la oferta de algo esperanzador. A la vez, un esfuerzo (trabajo) para juntarlos y conservarlos útiles. Tenerlos en la heladera, como en la realidad, indica conservadurismo y prevención, Romperlos o cascarlos, señala un interés analítico sobre algo o un descuido. Cocinarlos, lo utilitario y los cambios de una acción planteada hacia la solución de un conflicto de tipo material. Los huevos revueltos son una excelente comida en lo real, en los sueños indican que los planes son confusos y las obras pensadas no muy definidas (una mezcla de varios deseos).

Separar la clara de la yema es ahondar en detalles por alguna manipulación. Comerse la cáscara, es “falta” de calcio o sea, necesidad de solucionar las apariencias, generar el sostén a hechos infundados o estar en una situación débil de argumentos. Pintarlos, como para Pascuas, es darle un sentido extra y según el color o adorno lleva a un significado anexo a la figura. Por ejemplo, un huevo rojo indica un cierto peligro de lo planeado o deseado. Un huevo verde, que hay libertad de plantear algo o vía libre y así, sucesivamente.

De huevos y moral

Félix María de Samaniego (1745-1801) creó en su fábula “La gallina de los huevos de oro” una historia moral sobre la codicia:

Érase una Gallina que ponía / un huevo de oro al dueño cada día. / Aun con tanta ganancia mal contento, / quiso el rico avariento / descubrir de una vez la mina de oro / y hallar en menos tiempo más tesoro. / Matóla, abrióla el vientre de contado; / pero, después de haberla registrado, / ¿qué sucedió? que muerta la Gallina, / perdió su huevo de oro y no halló la mina. / ¡Cuántos hay que teniendo lo bastante / enriquecerse quieren al instante, / abrazando proyectos / a veces de tan rápidos efectos / que sólo en pocos meses, / cuando se contemplaban ya marqueses, / contando sus millones, / se vieron en la calle sin calzones.

(Fuente: Poemas de.net).

Soñar con huevos fritos señala cierta comodidad, pues se trata de una comida fácil de hacer sin mucho trabajo y representa aquello que se persigue sin esfuerzo, un resultado ligero, pero efectivo. En realidad, es semejante a la fábula pues “desperdicia” (en sueños) un producto noble.

El huevo hervido es equivalente a este significado, solo cambia la forma y señala alguna transformación agregada al deseo expresado en sueños o una redundancia. Soñar con pollitos es desear resultados y ser positivo con lo deseado (el huevo) pues el tierno animalito será en el futuro algo útil.