Se atribuye a Oscar Wilde la frase: "La fuerza de las mujeres depende de que la psicología no puede explicarla. Los hombres pueden ser analizados, las mujeres solo pueden ser amadas". Veamos si en los tiempos que corren la ciencia ha constatado diferencias significativas entre ambos sexos.

Antes de extraer conclusiones precipitadas, tengamos en cuenta, no obstante, lo que dice María José Barral, profesora de Anatomía y Embriología Humanas de la Universidad de Zaragoza, "Las diferencias cerebrales entre los miembros del mismo sexo suelen ser superiores a las que hay entre los sexos".

¿Cuáles son las diferencias?

Louann Brizendine, neurobióloga, médica y psiquiatra, resume las distintas características demostrables hasta la fecha entre ambos cerebros. El cerebro masculino es, aproximadamente, un 9% más grande que el femenino, aunque el número de células cerebrales es el mismo. Para el lenguaje y la escucha ellas tienen un 11% más de neuronas dedicadas a esa tarea que ellos. También el hipocampo -dedicado a la memoria- y la zona cerebral dedicada a distinguir la emoción en los rostros de otras personas son mayores en el sexo femenino.

Los hombres tal vez tienden con mayor facilidad a la ira rápida o a una acción violenta ante un peligro físico, por tener más procesadores en la amígdala, un parte del cerebro que regula el miedo y la agresión.

Con las modernas tecnologías de imágenes y escaneado del cerebro (Resonancia Magnética Funcional y Tomografías por Emisión de Positrones), se ha comprobado que realmente utilizamos -hombres y mujeres- circuitos distintos para realizar las mismas tareas.

Brizendine afirma que bioquímicamente hombres y mujeres son muy diferentes. Hasta las 8 semanas de edad, los cerebros de ambos sexos parecen iguales. Alrededor de esas 8 semanas en el masculino la testosterona extermina las células relacionadas con la comunicación y fomenta el crecimiento de las que se dedican al sexo y la agresión.

Sexo y comunicación

Algunos estudios han mostrado que los hombres piensan en el sexo cada 52 segundos de media, mientras que las mujeres suelen hacerlo una vez al día (o hasta tres o cuatro horas en sus días más fértiles). Como la parte cerebral de ellos en la que se generan el pensamiento y la conducta sexual es dos veces y media más amplia, no parece resultar -así visto- tan sorprendente.

En la adolescencia los efectos hormonales son tan diferentes en el cerebro de unos y otros, que los chicos y las chicas parecen transitar por caminos distintos: ellas buscan su autoafirmación con los vínculos sociales, de su cercanía, y ellos a través de la independencia.

En la edad adulta las mujeres hablan una media de 20.000 palabras al día, mientras que los hombres solo unas 7.000, aproximadamente.

""No se debe tratar igual a quienes son diferentes", afirma Alberto Ferrús, doctor en Biología y subdirector del Instituto de Neurobiología Ramón y Cajal del CSIC, en Madrid. Según él algunos centros de élite de Estados Unidos, están considerando seriamente volver a la segregación en determinados aspectos educativos. De esta manera podría fomentarse, a su juicio, el surgimiento del liderazgo femenino y así no verse inhibido en presencia del macho.

María José Barral afirma con contundencia que las diferencias entre los sexos tienen causas genéticas, hormonales y ambientales, y todas son igual de importantes.

¿Matemáticas para ellos y Lenguaje para ellas?

Hasta la pubertad son iguales unos y otros. La diferencia empieza a marcarla la testosterona, que empieza a inundar los cerebros masculinos y los convierte en altamente competitivos. Como consecuencia son capaces de estar más tiempo solos estudiando o trabajando en sus ordenadores, aunque sobre deportes y chicas muestran un interés destacable.

El flujo de estrógeno en ellas hace que se vuelvan más comunicativan, más implicadas con su vida emocional, y la consecuencia de esto último es que les resulte más difícil ponerse a estudiar horas y horas en la soledad de su habitación para llegar a ser las primeras de la clase.

La teoría de Brinzendine afirma que no es la falta de aptitud lo que justifica que las mujeres queden fuera de esos campos, sino las actitudes guiadas por el cerebro ante el trabajo implicado.

"La biología afecta poderosamente, pero no nos encierra en nuestra realidad", concluye la doctora, para apoyar el conocimiento de estos estudios y así poder tenerlos en cuenta a la hora de configurar y planificar nuestros objetivos.

Para finalizar, utilicemos el sentido del humor al leer la cita atribuida a Napoleón: "Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo".