El estudio del antropólogo G.P. Murdoch sobre estructura social, señala que solo en 43 de las 238 sociedades humanas estudiadas alrededor del planeta, es decir un 16%, se dan matrimonios monógamos. En su obra ‘Atlas Etnográfico’ mostró que en 850 de 1.170 sociedades, un 72%, admiten la poligamia, “un tipo de matrimonio en que se permite a una persona estar con varios individuos al mismo tiempo”.

La historia de cuento del príncipe azul y la princesa que son felices para siempre ya es una utopía. Un estudio realizado por la empresa de contactos Ashley Madison, y recogido por Lasextanoticias.com en noviembre de 2011, asegura que “España es el segundo país más infiel del mundo”.

Falta de atención, desilusión, rutina, aburrimiento sentimental, vida sexual deficiente, búsqueda de nuevas sensaciones, pérdida de libertad ausencia de personalidad que conlleva la búsqueda de autoestima y seguridad fuera de la pareja, o simplemente el deseo sexual hacia terceras personas, etc. son algunas de las razones más comunes por las que se da el adulterio.

Diferencias entre hombres y mujeres

En general, las estadísticas señalan que el hombre sigue siendo más infiel que las mujeres. El 64% de los varones frente al 36% de ellas, según la agencia Ashley Madison. Pero, hay que tener en cuenta que por cada hombre infiel, hay una mujer que se expone.

Aunque los motivos que empujan a la infidelidad suelen ser distintos en el hombre y la mujer. La socióloga, Judith Stacey, que ha investigado las relaciones entre matrimonios señala que "por término medio, los hombres son más capaces que ellas a la hora de separar el sexo de las emociones, y en general, ellos tienen más compañeras sexuales. No están satisfechos con la monogamia".

Stacey indica que mientras que “ellas son más propensas a hacerlo cuando están descontentas con su matrimonio, los hombres buscan aventuras sexuales incluso cuando están satisfechos con el sexo de su matrimonio”. “Lo hacen simplemente por que les excita”, añade la socióloga.

Sin embargo, los casos de mujeres infieles suelen ser más dañinos para el matrimonio. En general, los hombres engañan por sexo, mientras que las mujeres lo hacen por amor. Por ello, cuando una mujer es infiel, suele significar la muerte para la relación de pareja.

La teoría indica que los hombres pueden separar más fácilmente el sexo y las emociones e involucrarse con alguien por quien no sienten nada, mientras que las mujeres suelen necesitar experimentar una conexión emocional con una persona antes de sentir deseo sexual. Además, una mujer que engaña suele no querer resolver las cosas con su pareja porque ya ha intentado hacerlo y se rindió.

Redes sociales e infidelidad

Las nuevas tecnologías han cambiado nuestra vida. Internet es, hoy en día, uno de las formas más habituales de comunicarnos, de relacionarnos, de conocer personas y ha transformado hasta nuestras relaciones de pareja

Un estudio realizado por la Academia Americana de Abogados Matrimonialistas muestra que su negocio “ha aumentado en los últimos años gracias a la popularidad de las redes sociales”. En concreto, “el 20%, uno cada cinco divorcios en EE.UU. fue causado por Facebook, el 15% por MySpace, y un 5% por .Twitter

Además, Internet se ha convertido en un factor para el aumento de la infidelidad femenina. El primer 'Estudio sobre conductas y preferencias sexuales de usuarios de Internet en España', realizado por Sexole.com, señala que “el 50% de las mujeres son infieles, frente al 44% de los hombres”.

Esto se debe a que las mujeres son más susceptibles a la infidelidad emocional y, las redes sociales, ofrecen más oportunidades para este tipo de conexiones que comienzan con un coqueteo, una amistad que crece, o relaciones en línea aparentemente inofensivas, que progresan hasta convertirse en algo más.

El inicio de una relación aparentemente inocente a través de la intimidad que proporciona la pantalla hace que incluso la gente que está feliz con su pareja, caiga.

Infidelidad, ¿Significa el fin de la pareja?

A veces, el adulterio puede hacer que te des cuenta de lo que tienes en tu casa y de que no quieres perderlo. Esto es el pensamiento general.

Pero, contrariamente a lo que se cree, la infidelidad no implica el final automático de una relación de pareja. Paradójicamente, puede consolidarla y es una de las razones por la que permanece junta. En muchas ocasiones, un ‘rollito’ con otra persona puede reforzar los lazos de una relación.

Hay personas que quieren a su pareja y se lían con terceros porque necesitan otra cosa, buscan una conexión emocional, sexual o simplemente ‘matar’ el aburrimiento. La aventura no les cambia en su relación primordial, ni implica el deseo de dejarla por su amante.

El infiel busca en otra persona un divertimento, algo que le distraiga de lo mal que está con su pareja y que provoque la autoestima y seguridad personal que le falta en si mismo, y la satisfacción emocional para aguantar el día a día con su relación. Buscan fuera lo que no tienen y eso les reconforta para continuar con su vida normal.

El pensamiento razonable es: si la relación no funciona, lo mejor es romper: ¿Para qué seguir juntos? Pero el cariño, la rutina, la cobardía, y el miedo a la soledad o a no encontrar a otra persona conllevan a la salida fácil: poner los cuernos.

El psicólogo Walter Riso, especializado en relaciones amorosas, afirma que “somos poligámicos por naturaleza y monogámicos de vocación”. Quizás, lo atractivo de la infidelidad es su condición de ser algo prohibido y morboso y, por ello, es deseado. Y ya se sabe: Siempre se desea lo que no se tiene.