Este estudio estadounidense publicado en la revista British Medical Journal Open informa que algunas pastillas usadas para conciliar el sueño y comúnmente recetadas aumentan en cuatro veces el riesgo de muerte prematura, incluso entre aquellos que toman menos de 18 dosis al año.

La investigación destaca además que estos medicamentos también han sido asociados con un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer entre los que los toman en altas dosis.

Aumento del riesgo de muerte prematura y cáncer

El consumo de somníferos parece estar relacionado con un mayor riesgo de muerte prematura, según el estudio llevado a cabo en Estados Unidos y publicado en la revista especializada en temas médicos en internet British Medical Journal Open, el lunes 27 de febrero.

La investigación destaca que los medicamentos también han sido asociados con un riesgo significativamente mayor de cáncer entre los que lo toman en altas dosis como: benzodiacepinas, como el temazepam; no benzodiacepinas, como el zolpidem, la eszopiclon y el zaleplon; y barbitúricos y antihistamínicos sedantes.

Esta medicación a grandes dosis está asociada con un 35% más de riesgo de padecer cáncer en comparación con personas que no las usan, pero las razones de este vínculo todavía no son claras, señala el estudio.

10.500 consumidores de somníferos de una media de 54 años

Los doctores dirigidos por Daniel Kripke del Centro del Sueño de la Clínica de la Familia Scripps Viterbi en La Jolla, California, estudiaron el historial médico de 10.500 voluntarios, con una edad media de 54 años, que viven en Pensilvania y son consumidores de pastillas para dormir a los que se les había recetado medicación durante un promedio de 2,5 años, entre 2002 y 2007.

La supervivencia de estos pacientes se comparó con los de más de 23.600 personas de la misma edad, sexo, estilo de vida y problemas de salud subyacentes que no habían tomado pídoras para dormir durante el mismo período.

Y tras la comparación en los estudios y los pacientes que recibieron el tratamiento con somníferos se llegó a la conclusión que los factores que pueden influir en los resultados, incluyendo la edad, el sexo, el peso, el estilo de vida, el origen étnico, y el cáncer diagnosticado previamente, apuntan a un vínculo entre estos medicamentos y un mayor riesgo de muerte, incluso en dosis relativamente bajas.

Riesgo cuatro veces mayor de muerte

Los científicos comprobaron que los usuarios de los somníferos presentaron un riesgo de morir más de cuatro veces mayor, aunque el riesgo en términos absolutos es bajo y no encontraron las causas, según la cadena BBC.

Las píldoras que han sido identificadas como peligrosas por este estudio son aquellas conocidas como hipnóticos, las cuales provocan sueño en el paciente, en vez de inducirlo a través de la relajación.

El estudio, del Centro Jackson Hole de Medicina Preventiva en Wyoming y la Clínica del Sueño Familia Viterbi de Californina, investigó la relación con el riesgo de morir de benzodiazepinas como temazepam y diazepam y también de otros somníferos que no son de la familia de las benzodiazepinas como zolpidem, zopiclone y zaleplon, como los barbitúricos y los sedantes antihistamínicos.

Los investigadores concluyeron que quienes tomaban los somníferos por prescripción médica presentaban 4,6 veces más posibilidades de morir en los siguientes dos años y medio.

De hecho, murió uno de cada 16 pacientes (638 de 10,531) comparado con el uno de cada 80 que falleció entre quienes no tomaban somníferos.

Tasa de mortalidad

De acuerdo con la nota publicada en la agencia Europa Press, la investigación detalla que las personas que tomaron hasta 18 dosis al año tenían 3,5 veces más probabilidades de morir, mientras que las que tomaron entre 18 y 132 dosis tuvieron un riesgo cuatro veces mayor de mortalidad.

Aquellos que tomaron la mayor cantidad de dosis (más de 132 en un año) tuvieron cinco veces más probabilidades de morir, lo que indica que el nivel de riesgo se elevó en conjunto con dosis cada vez mayores.

Según el estudio publicado por la revista médica británica, describe que el número total de muertes en cada grupo fue reducido, menos de 1.000 fallecimientos.

Y hubo claras diferencias entre ellos como el registro de 265 muertes entre las 4.336 personas que tomaban zolpidem, en comparación con las 295 muertes entre las 23.631 personas que no habían tomado sedantes o pastillas para dormir

Posible aumento de caídas y accidentes

Entre las hipótesis plausibles del aumento de riesgo de muerte prematura están el hecho de que, tratándose de medicamentos sedantes, podrían multiplicar la propensión a las caídas u otro tipo de accidentes.

Además, podrían alterar los patrones respiratorios de los pacientes mientras duermen o estar relacionados con un aumento de los suicidios.

Más peligrosas que fumar

Las personas con alteraciones del sueño deberían tener precaución con el uso de somníferos por los riesgos que conlleva su consumo.

Estos pueden ser fármacos peligrosos por un uso inapropiado o un exceso de medicamentos tranquilizantes y pueden provocar lesiones cerebrales.

"Parece que las píldoras para dormir serían tanto o más peligrosas que fumar", explica el doctor Daniel Kripke, director del estudio, y profesor de la Universidad de California en San Diego.

Los cálculos a grandes rasgos sugieren que en 2010 los hipnóticos (pastillas para dormir) podrían estar asociados con entre 320.000 y 507.000 excesos en Estados Unidos únicamente”, afirma el estudio.

"Estas píldoras son peligrosas; reducir su uso se relacionaría con una reducción de las muertes en el país", asegura.

Consumo en cifras astronómicas

Estos medicamentos inductores del sueño son consumidos en cantidades millonarias. Sólo en Inglaterra en 2010, el temazepam se recetó 2,8 millones de veces. Otro de uso común, la zopiclona, fue recetado 5,3 millones de veces.

Asimismo, son auténticos tops de ventas en las farmacias norteamericanas. En EE.UU., se estima que entre un 6% y 10% de la población tomó somníferos durante 2010.

Los autores de este estudio afirman que tomaron pastillas entre 1 de cada 20, y 1 de cada 10 adultos.

Los españoles también son grandes consumidores. En España, se calcula que los somníferos sin receta son consumidos por un 1,6%, de la población.

Consultar con el médico sin alarmarse

Para Malcom Lader, profesor de Psicofarmacología Clínica del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, los pacientes no deberían entrar en pánico por estos hallazgos.

"El estudio tiene que ser replicado en una muestra diferente. Creo que no deberíamos emitir un juicio hasta que haya más estudios", comentó Lader.

"Los pacientes deberían discutir con sus médicos y, bajo ninguna circunstancia, dejar de tomar su medicación".

Nina Barnett, de la Real Sociedad Farmacéutica, opina que "se trata de un estudio importante y aunque no parece que vaya a cambiar radicalmente las recetas en el corto plazo, debería llamar la atención y servir de recordatorio para pacientes y quienes los recetan de los riesgos del uso de sedantes contra el insomnio".

La asociación entre mortalidad y sedantes no es nueva y esta investigación demuestra que quienes han tomado estos medicamentos tenían mayor tendencia a morir que quienes no los tomaban.

Los investigadores creen que se debe reconsiderar el uso de hipnóticos a corto plazo.

En este sentido, la editora jefe del BMJ, Trish Groves, añade que, «aunque los autores no han sido capaces de probar que las píldoras para dormir causen la muerte prematura, sus análisis han descartado una amplia gama de factores causales posibles para estos resultados, que plantean problemas importantes, y dudas sobre la seguridad de los sedantes y pastillas para dormir».