La ONU debe ser la conciencia mundial ante graves problemas de la humanidad, al menos lo intenta. Ha declarado el estado de hambruna en el sur de Somalia.

Meses atrás se dirimía en la organización especializada en analizar la situación alimentaria mundial, FAO, quién iba a ser su secretario general. El candidato Miguel Ángel Moratinos tenía un programa con el objetivo principal (que sólo pronunciarlo resulta utópico) de erradicar totalmente el hambre en el mundo.

¿Es posible erradicar el hambre en el mundo desde un despacho?

Finalmente, la institución de la ONU para la Alimentación y la Agricultura optó por la continuidad, por el secretariado que seguiría las líneas actuales de trabajo, el brasileño José Graziano da Silva, candidato apoyado por el prestigio de uno de los pesos pesados de la política latinoamericana, el expresidente Lula da Silva. Era ya secretario de la FAO para Latinoamérica y fue el organizador del admirado plan "Hambre Cero", que puso el presidente Lula en marcha en su país en su primer gobierno.

La elección del director general de la FAO acabó siendo el pasado mes de junio una lucha más de bloques geopolíticos. Algo tan esencial para el bienestar mundial como la seguridad alimentaria no se libró de las disputas diplomáticas. Las rencillas entre europeos hizo presentar dos candidatos, restando fuerza al español; el anodino austriaco, Franz Fischler, sólo obtuvo 10 votos, aunque uno de ellos fuera de la influyente Alemania. Había 180 países votantes.

Las presiones del conjunto de Estados iberoamericanos para que se eligiese a Graziano no recibieron al principio el apoyo de los Estados Unidos, debido a las simpatías brasileñas con el "socialismo populista" del presidente venezolano, Hugo Chávez. El debate quedó en un asunto entre norte y sur, los proyectos políticos contra el hambre quedaban en segundo plano. La candidatura del "primer mundo" traía aires de renovación a nivel estructural, queriendo convertir la FAO en una "gran ONG" controlada por todos los países miembros y no en seguir siendo sólo una plataforma de influencias de las potencias emergentes, de ahí el peso de Brasil.

Objetivos de Desarrollo del Milenio, erradicar el hambre y la pobreza en el 2015

En un reciente informe de la ONU sobre la marcha de los ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio) se daba una visión optimista de los logros sobre los objetivos fijados por la comunidad internacional al comienzo del milenio. Según el secretario general, Ban Ki-moon, el índice de pobreza mundial estará en el 2015 muy por debajo del 23% fijado como meta, se calcula, según las previsiones del estudio que estaría sobre el 15%. Sin embargo, advierte que las desigualdades entre los más pobres se acrecientan, que esas mejoras son en las "zonas emergentes" y que los más pobres de los pobres corren peligro de perder el vagón del tren de la prosperidad universal.

La crisis alimentaria del "Cuerno de África", con el agravamiento de la crisis en el sur de Somalia, desmienten esas esperanzas. La crisis económica mundial es un lastre para que el mundo rico invierta en objetivos de desarrollo como lo estaba haciendo en las últimas décadas de bonanza. Los que estaban en desarrollo han visto peligrar sus logros por la crisis, aunque en menor medida, pero han usado su empuje económico para hacerse un hueco en el elitista juego internacional de influencias de poder, y no para ser el nuevo motor de los progresos de estos "mandamientos de la humanidad".

Hambruna donde existe pobreza endémica

Como una enfermedad incurable la pobreza parece tener carácter de endemia en esa zona del mundo, curiosamente lugar de origen de los homínidos que se extendieron por el planeta y dieron como resultado a nuestra especie. El ser humano que sigue viviendo en esas latitudes ha sufrido dos temporadas de lluvias escasas, resultando el año pasado uno de los más secos, arruinando las cosechas.

El incremento del precio de los cereales a nivel local, la inestabilidad política y de seguridad cívica de la región (en Somalia no existe un Estado estructurado), el aumento de la mortalidad del ganado y la imposibilidad del acceso de la ayuda humanitaria (como en el caso de la FAO) a algunas zonas, ha terminado de agravar la situación, decretándose el estado de alerta, el estado de hambruna extrema. El 80% de la región vive de la agricultura, las cuentas son claras. Sequía + corrupción + guerra - ayuda = estado de hambruna extrema.

El 2015 está demasiado cerca

Apenas quedan cuatro años para alcanzar los objetivos. Las imágenes de Somalia de niños y mujeres (los más afectados) con huesos enjutos como toda vestimenta son tan crudas como hartamente repetidas en la historia de la humanidad. Y si no se demuestra lo contrario, Somalia forma parte de la humanidad que se fijó ese primer objetivo de erradicar la pobreza y el hambre extremos antes del 2015.