Es indudable que la tendencia de la sociedad hacia el consumo se ha consolidado, de tal manera que el consumo se ha convertido en uno de los ejes principales de la estructura social.

Las clases sociales frente al consumo

La sociedad se encuentra dividida en clases sociales. Este tipo de segmentación marca fundamentalmente, un sistema de desigualdades entre las distintas clases, en donde se ponen en juego, cuestiones relativas al poder y dominio que ejerce una clase sobre otra.

Los avances tecnológicos posibilitaron, (además del adelanto medible en mejoras significativas en áreas como salud, tecnología), la creación de circuitos de consumo diferenciados, es decir, que si bien la oferta es global, cada clase tiene acceso a un circuito de consumo determinado.

El mercado trata de asegurar impactar en todos los sectores sociales, aún en los que presentan situación de vulnerabilidad. De esta forma, les proporciona la sensación de pertenecer al mundo global actual.

Esta cuestión no es menor, ya que, en estos sectores se ha instalado el imaginario de la exclusión, la sensación de no pertenecer. Sensación fundada en el hecho de que otros sectores logran acceder a determinada calidad de vida que, por la misma segmentación, ellos no acceden.

Los mercados, generan necesidades de consumo para cada sector social, asegurándose de esta forma mantener poder y dominio económico.

Es así que, dentro de la oferta se han generado determinados consumos generalizados, que de hecho impactan sobre esos sectores, un ejemplo claro, es el acceso a los video juegos y a las redes sociales.

Los videos e internet

Con respecto a esto, puede precisarse que, cada sector se ha integrado haciendo uso de estas herramientas, las mismas, en muchos casos, se limitan a ser utilizadas en el uso del tiempo libre.

Puede marcarse, que es alto el porcentaje de niños de sectores vulnerables, que concurren a los lugares en donde la oferta es el uso de video juegos o juegos a través de internet. Si bien la permanencia posibilita un espacio en homogeneización social, también acarrea, situaciones de riesgo, ya que niños y adolescentes tienden a cambiar ese espacio por el espacio escolar, cuestión que refuerza la desigualdad.

En otros casos el acceso a las redes sociales ha permitido la organización de protestas, en donde los sectores excluidos han podido batallar por sus ideales, oponiéndose a regímenes claramente alienantes como sucedió en Egipto, por lo que el uso de tecnología habilita a consolidar espacios que de alguna forma cristalizan la lucha de clases.

Sociedades transnacionales

En la actualidad la globalización ha producido una suerte de mundo sin fronteras, los Estados han perdido poder, dejando ese lugar a las empresas multinacionales, quienes direccionan la economía, el mundo del trabajo, la ecología, la cultura.

Es así que se habla de interculturalidad, economía global, auge de telecomunicaciones, cambios en el mundo del trabajo, entre otras cuestiones.

Con relación a la forma de contratación laboral, la misma, excede lo territorial, ya que las empresas pueden contratar trabajadores de otros países, a veces perjudicando el segmento laboral del lugar geográfico en donde se encuentran.

La vida cotidiana se ha modificado dado que se filtran mundialmente usos, costumbres ideologías, aserciones éticas algunas beneficiosas otras perjudiciales, el hecho es que el hombre común debe adaptarse, como que se encuentra enajenado, intentando de alguna forma digerir una multiplicidad de cambios que lo exceden.

Los mercados en su totalidad reproducen la segmentación social, manteniendo su status de poder que en definitiva es exclusivo ya no de los estados, sino de las multinacionales.

La globalización, sea informática, cultural, ecológica, marca la tendencia transnacional, en donde los mercados y el consumo son ejes centrales, que de hecho profundizan la desigualdad social.