Después de 50 años de Revolución la esperanza de una sociedad donde viviría el hombre nuevo es en la realidad una sociedad para sobrevivir de los mismos hombres, contradictoria y fantástica, surrealista y cotidiana, extraña y transparente.

En Cuba hay que resolver

La vida activa de las calles y plazas en Cuba es precisamente en los horarios laborales, como un domingo eterno precisamente lejos del domingo. La gente hace como que trabaja y el Gobierno hace como que le paga.

El sueldo promedio de un cubano es de alrededor de unos 20.00 USD al mes, en un sistema de doble moneda donde el peso cubano que recibe en su salario lo debe cambiar en pesos convertibles (CUC) para poder adquirir la mayoría de los productos y servicios básicos que requiere.

El nivel de desocupación es alto pero las plazas están disponibles, mucha gente no quiere el trabajo por el sueldo que recibe y prefiere buscar otras formas de sobrevivencia en el día a día de las calles.

La pérdida del valor del sueldo ha propiciado la creación de una eficiente red de producción y servicios al margen del Estado. Para sobrevivir en Cuba se requiere familiarizarse con los términos “lucha”, “resolver” y “escapar”, parte del lenguaje coloquial plagado de símbolos y señales.

Luchar no es precisamente una pelea, aunque es pelearse por la vida, es conseguir algo que no está normalmente disponible, es negociar. Resolver engendra el nivel de corrupción y doble moral en la sociedad, “aquí todo se resuelve” dice una canción.

Los suministros de cualquier tipo que debieran ser distribuidos y ofrecidos, se consiguen de alguna manera por otras vías, “es buscarse la vida”. Resolver es como un abracadabra para la vida de los cubanos.

La vida no es fácil

Vivir en Cuba no es fácil, la gente lucha, escapa, sobrevive. El documental Mecaniqueros: Todo es posible en La Habana” presentado por TVE evidencia la realidad cubana, que es tan difícil de vivirla como de entenderla.

El cubano se las ingenia para obtener ingresos adicionales a los que recibe por su trabajo, a costa del propio Gobierno. Muchas de las familias cubanas reciben ingresos de las remesas de parientes que residen fuera del país, cercanas a los 900 millones de dólares anuales, o bien por los productos que les hacen llegar cuando los visitan, ya sea para su consumo personal o para la reventa.

En Cuba opera una regla no escrita, que es entendida y aplicada por los cubanos. Se piensa una cosa y se dice otra o no se dice por temor a represalias o por los problemas que puede causarle el comentario. Es un mecanismo de supervivencia, un doble discurso propiciado por la represión del Gobierno y el conformismo de la población.

Los mecanismos de supervivencia en Cuba han permitido, al Gobierno y a la sociedad, seguir hacia delante en un camino que no queda claro hacia donde va. La población se mueve en una dimensión desconocida hacia un futuro que no promete nada diferente a lo que viven hoy en día.

Como en la "Historia Interminable" de Michael Ende, donde la inseguridad de Bastian para cambiar la realidad de Fantasía hace que la historia se repita una y otra vez. Pero, ¿qué hará el pueblo cubano cuando cambie la sociedad y requiera modificar sus hábitos y costumbres, pues tendrá nuevamente que sobrevivir o, ahora sí, comenzar a vivir y disfrutar el éxito.