Tras obras como Marinero en tierra (1925), con la que ganó el Premio Nacional de Poesía, El alba del alhelí (1927) o La amante (1926), una crisis personal supone el germen de este poemario, publicado en 1929.

La estética surrealista vigente en la época es la escogida por el autor para expresar todas estas emociones contenidas, que culminan en la aparición de los ángeles, y que Rafael Alberti define así en sus memorias: “Y se me revelaron entonces los ángeles, no como los cristianos,(...) sino como irresistibles fuerzas del espíritu (...). Y los solté en bandadas por el mundo, ciegas reencarnaciones de todo lo cruento, lo desolado, lo agónico, lo terrible y a veces lo bueno que había en mí y me cercaba.

Gestación de Sobre los ángeles

Como el mismo autor explica en su libro La arboleda perdida, la composición de esta obra procede de una profunda crisis que el poeta sufrió entre 1927 y 1928. Asimismo, detalla las causas de la misma, que se pueden resumir así:

  • La crisis amorosa sufrida tras la ruptura con la pintora Maruja Mallo.
  • La envida que sentía el poeta hacia sus compañeros, por su posición estable, viajeros unos, catedráticos otros, en cualquier caso con una formación y un estatus que él sentía que no poseía. Un enorme complejo de inferioridad que Alberti acusó también por su posición económica considerándose “un hurón”.
  • Los recuerdos infantiles, el remordimiento, las dudas generadas desde la infancia en el colegio de jesuitas, que desencadenaron la pérdida definitiva de la fe religiosa.
  • El descontento con su obra anterior, que hace que el poeta busque nuevas formas de expresión, un camino diferente para su poesía.
Todos estos sentimientos, todos estos “demonios”, van dando forma al libro de poemas que Alberti compondrá en estos dos años de crisis.

Un libro personal, las confesiones del poeta gaditano

Algunos autores, como J. M. Cohen en su obra de 1959 Poetry of this age, han barajado la posibilidad de que Sobre los ángeles no fuera únicamente un libro personal, sino que tuviera también una extensión social, haciéndose portavoz de una desesperación que “era un eco de la de un mundo que galopaba hacia una crisis”. Pero, tras leer las confesiones del propio poeta, se puede decir que en esta obra a Alberti le ocupan exclusivamente sus propios dilemas, teniendo en cuenta además su actitud misantrópica frente a lo que le rodea.

Y es que son muchas las piezas que remiten, bien a sus recuerdos, bien a su situación personal del momento. Como ejemplos de este último caso hay varias composiciones: “El ángel de la ira”, “El ángel rabioso” o “El alma en pena”, todos ellos expositores de la coyuntura vital de Alberti. Queda claro, por ejemplo, el vacío que siente en varias ocasiones, como en “El cuerpo deshabitado”, en la que se lamenta por la pérdida de su alma.

Del mismo modo, en “Paraíso perdido” el sentimiento de soledad y vacío viene provocado por la pérdida de la inocencia, de su mundo adolescente, tema recurrente en toda la obra. Esta soledad llega al límite cuando percibe que el mundo no le responde, le ignora.

Fuentes e influencias en Sobre los ángeles

Bien sabido es ya el dominio de Alberti de las distintas formas poéticas, desde el cancionero hasta Góngora, como queda demostrado en libros como Marinero en Tierra o El alba del alhelí. En Sobre los ángeles existen una serie de influencias literarias indiscutibles, como apunta C. B. Morris:

  • Referencias bíblicas: Alberti se vale de multitud de ellas, desde los profetas Isaías o Ezequiel, hasta escritores religiosos como Santa Teresa, San Juan de la Cruz o San Ignacio de Loyola, presentes en composiciones como “El cuerpo deshabitado”, donde lo que llueve sobre el poeta son los elementos profetizados por Isaías, que advierte que “el soplo de Yavé va a encender como torrente de azufre”, e imaginados por San Juan en el Apocalipsis: “Tocó el primero la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclado con sangre”. En poemas como “Los ángeles mohosos” se hace también referencia a los cinco sentidos y a las cinco manos que los destruyen en el orden establecido por San Ignacio de Loyola: vista, oído, olfato, gusto y tacto.
  • Gustavo Adolfo Bécquer. La obra se divide en cuatro partes, una entrada y tres partes más, tituladas de idéntica forma: Huésped de las nieblas, cita del poeta romántico. Asimismo, en “Tres recuerdos del cielo” el poeta le rinde claro homenaje.
  • Otras influencias, como Góngora, Quevedo, Rimbaud o Baudelaire.

Una obra imprescindible para comprender el surrealismo español

Él mismo lo recuerda en una conversación con José Luis Salado en 1934 (Revista Cervantes): “Sobre los ángeles marca en mi obra afinidades bien distintas: los poetas bíblicos Ezequiel, Isaías y San Juan; Baudelaire, Rimbaud y Bécquer”.

Conjugando tradición y modernidad, Rafael Alberti compone una obra marcada por lo subjetivo, transmitido a través de imágenes surrealistas y de las figuras fantasmales de los ángeles, quienes acompañarán al lector a través de sus poemas y le abrirán las puertas del alma del escritor. Sobre los ángeles es, además, una obra imprescindible para comprender el surrealismo español.