La reedición de Skin Deep, formada por tres historias publicadas en los años 80, es una espléndida oportunidad de redescubrir a Charles Burns. Sus personajes, grotescos parias sociales llevados al extremo, le sirven a este conocido autor underground para desarrollar historias pulp tan inverosímiles como atractivas, con toques de crítica social y un sencillo y apabullante blanco y negro.

Skin Deep, en Ediciones La Cúpula

Ediciones La Cúpula presenta este nuevo tomo de Skin Deep (que ya había publicado hace años) al precio de 17,50 euros. Este mismo sello ya ha publicado El Borbah y Big Baby, otras dos recopilaciones de historias que vieron la luz entre 1988 y 1991 en la mítica revista RAW (de Art Spiegelman, el reputado creador de Maus). Aunque la propia editorial destaca que el estilo de Burns no cuajó definitivamente hasta su paso a Heavy Metal, Skin Deep nos lleva a los orígenes del autor.

Burns nació en Washington (Estados Unidos )en 1955. Desde niño se aficionó a los cómics, con títulos tan diversos como la revista Mad, Pogo o las aventuras de Tintín (al que homenajea en Tóxico, de reciente publicación en España por Mondadori). Agujero Negro, editada por La Cúpula, es uno de sus títulos más conocidos.

Dog Days, Burn Again, A Marriage Made In Hell

Son tres las historias que contiene Skin Deep, de premisas tan arriesgadas como terriblemente imposibles. En la primera de ellas, Dog Days, Burns detalla la vida de Dog-Boy (un personaje creado por este mismo autor en 1981, también la revista RAW), un joven que, tras serle transplantado el corazón de un perro, adopta patrones de comportamientos de este animal de compañía, lo que afecta a sus relaciones sociales.

En Burn Again, el protagonista es Bliss Blister (el nombre es ya un claro mensaje), un hombre que cree profetizar el Apocalipsis en nombre de un Dios de un único ojo, muy lejano al de la iconografía cristiana. Y en A Marriage Made In Hell, vemos a una pareja poco convencional nada más contraer matrimonio: un veterano de guerra cuyas secuelas físicas retrasan el contacto sexual con su esposa y una mujer que aspira a ser la perfecta ama de casa.

Burns se vale de un estilo de dibujo sencillo y directo, casi esquemático en algunas ocasiones y con una distribución de viñetas de lo más clásico para que la el lector capte al instante el sentido de cada ilustración y se centre en lo que realmente quiere contarle. Porque Burns va mucho más allá de mostrar simplemente a un joven que se cree un perro, un predicador falso o una matrimonio poco convencional. Sus historias son una mezcla de lo trágico, lo grotesco y también lo real.

La influencia del pulp en Burns

La influencia más superficial en el cómic de Burns hay que encontrarla en el pulp, aunque lo que hace el autor norteamericano es servirse de ese género sólo para revestir sus historias. Tiene más importancia en la parte gráfica y en el insistente y sombreado blanco y negro que en el guión, donde Burns da rienda suelta a sus fantasías, perversiones e ideas más imaginativas y descabelladas.

Con ellas, la crítica social se convierte en un elemento esencial de sus narraciones. Es imposible no ver un duro análisis de la sociedad norteamericana en Burn Again o A Marriage Made In Hell, en la primera hacia la ingenuidad de la gente, a la perversión de los mensajes religiosos y en la mala fe de quienes se aprovechan de las creencias de los más desfavorecidos, y en la segunda hacia el irreal, siempre feliz y arquetípico matrimonio americano.

Burns rechaza corsés narrativos y temáticos

Burns se aleja de todo corsé narrativo, incluso en la extensión de sus historias, que van desde las catorce páginas de A Marriage Made In Hell hasta las 47 de Burn Again. Puede apostar por la comicidad más irreverente, como en Dog Days, o por las fantasías sexuales más arriesgadas, como en A Marriage Made In Hell. En esta historia es fácil incluso ver a Burns reflejado en la escritora que inicia la narración, creando un relato que tiene tenues bases en el mundo real.

El volumen de Ediciones La Cúpula se completa con un pequeño portafolio de imágenes y explicaciones de Burns, que complementan la lectura de una obra tan decidida como personal, un título para adultos por su temática y por unos guiones llenos de perversidad y originalidad.