Las enfermedades del corazón tienen mucho que ver con la calidad de vida que llevan las personas en una sociedad cada vez más acelerada y estresante. Este ritmo de vida promueve actitudes que favorecen bien poco a la salud del corazón. Las enfermedades cardíacas van al alza y la prevención, junto a conductas más saludables, como una dieta saludable y ejercicio moderado, son el camino a seguir para poner freno a este alarmante problema de salud.

¿Qué es un infarto? Las causas

Los vasos sanguíneos –coronarios– que llevan oxígeno al músculo cardíaco –miocardio– pueden llegar a desarrollar placas de ateroma, lo que se conoce como ateroesclerosis, dificultando en mayor o menor medida el flujo de oxígeno y nutrientes al corazón. La ateroesclerosis es la más común de las enfermedades cardiovasculares, y la gravedad dependerá de la interrupción de dicho flujo. Cuando es temporal se trata de una angina de pecho, pero cuando se trata de una interrupción permanente e irreversible, entonces hablamos de un infarto de miocardio.

La arterioesclerosis, comúnmente precedida por la ateroesclerosis, indica un endurecimiento de las arterias de mediano y gran calibre, unido a una pérdida de elasticidad, mientras que la arteriolosclerosis se refiere a las arterias más pequeñas, o arteriolas. Por lo general provocan un estrechamiento de las arterias, hasta el punto de llegar a obstruir el flujo sanguíneo, facilitando de este modo la formación de un trombo; un coágulo de plaquetas y proteínas de la coagulación que terminan por taponar el vaso. Es lo que se conoce por trombosis o embolia: un trombo que viaja por la sangre hasta quedar obstruido en un vaso pequeño.

Riesgos de padecer un ataque al corazón

Es indudable que existen factores que multiplican las posibilidades de sufrir un infarto. De igual modo existen comportamientos que reducen esas posibilidades. Entre ellas, la práctica regular de ejercicio físico, una alimentación equilibrada y, en general, llevar una vida saludable. Entre los factores de riesgo que más influyen en las enfermedades cardiovasculares están los siguientes:

Síntomas del ataque cardíaco

La manifestación más frecuente del infarto se localiza en la zona torácica. Los dolores en el pecho no desaparecen aunque se haga reposo. Ante este síntoma hay que acudir inmediatamente al especialista. Los síntomas más habituales son:

  • Dolor torácico intenso y prolongado, a modo de presión intensa que puede irradiarse en brazos y hombros, sobre todo en el lado izquierdo.
  • Dificultad para respirar.
  • Sudoración.
  • Palidez.
  • Mareo.

Diagnóstico del infarto

Existen diferentes pruebas para determinar la salud del corazón. Entre las más relevantes están:

  • Monitorización electrocardiográfica, que permite analizar la evolución del paciente a través de un monitor de electrocardiograma mientras permanece en la unidad coronaria del hospital. Detecta las posibles alteraciones en el momento en que hay dolor. Con posterioridad se utiliza para verificar o descartar si se ha producido daño en el corazón.
  • Análisis de sangre, que permiten diagnosticar el aumento de la actividad sérica en determinadas enzimas, fruto de la necrosis que se está produciendo. Igualmente importante es el conocimiento del nivel de colesterol, azúcar y hormonas tiroideas.
  • Prueba del esfuerzo, que se lleva a cabo en una cinta rodante o en una bicicleta estática. Sirve para observar los cambios de tensión arterial, pulso y gráficos del electrocardiograma.
  • Estudios isotópicos que permiten el estudio del corazón mediante isotopos que se inyectan en pequeñas dosis en la vena y se observa, mediante un dispositivo que registra una serie de imágenes, durante la prueba del esfuerzo.
  • Cateterismo cardíaco, que permite determinar de un modo efectivo tanto la presencia como la extensión de una cardiopatía isquémica.

Tratamiento de las enfermedades cardiovasculares

Dependiendo de la gravedad de la dolencia cardíaca se pueden aplicar distintos tipos de tratamientos:

  • El oxígeno es la primera medida que se aplica.
  • Los analgésicos cuando el dolor así lo requiere.
  • Los betabloqueantes para ralentizar el latido del corazón.
  • Los trombolíticos para disolver los coágulos que impiden el flujo de la sangre.
  • Los antiagregantes, cuya función consiste en impedir la agregación plaquetaria y, por ende, la formación de trombos.
  • Los calcioantagonistas, que reducen la tensión arterial e impiden el acceso de calcio en las células del miocardio, minimizando de este modo la posibilidad de que se endurezcan y estrechen.
  • Los nitratos, cuya acción consiste en disminuir el trabajo del corazón.
  • Los digitálicos, que estimulan el corazón para que bombee sangre.
Otros tratamientos son el bypass coronario, donde se utiliza una sección de una vena o arteria para unirla, por encima y debajo de la zona bloqueada, y crear así una nueva ruta donde fluya la sangre. O la intervención coronaria percutánea, donde se abre la arteria bloqueada y se efectuará una angioplastia, pudiéndose extraer el trombo, en ocasiones, con un catéter aspirador.

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