El síndrome metabólico es un trastorno que contempla una serie de factores de riesgo que incrementan las posibilidades de desarrollar enfermedades como la diabetes, accidentes cerebrovasculares o enfermedades cardiacas.

El síndrome metabólico es un trastorno que afecta alrededor del 25% de la población mayor de 20 años, según estimaciones efectuadas en Estados Unidos. No hace demasiado tiempo este trastorno afectaba a un perfil de paciente en torno a los 50 años, sin embargo esta cifra ha descendido drásticamente en los últimos tiempos, situándose en los 35 años. Esta realidad tiene mucho que ver con los hábitos inadecuados en la alimentación y con el sedentarismo.

Causas del síndrome metabólico

El síndrome metabólico es un trastorno cada vez más común en los países desarrollados. Las investigaciones no han determinado aún si se trata de una causa única, aunque todos los factores de riesgo están asociados a la obesidad. Los factores de riesgo más característicos son la obesidad de tipo central y la resistencia a la insulina. La insulina es un colaborador esencial para ayudar a que el azúcar de la sangre entre en las células. Cuando hay resistencia este proceso no se lleva a cabo de forma eficiente, dando como resultado una elevación de insulina y azúcar en la sangre que, a su vez, afecta las funciones del riñón y eleva el nivel de grasas en la sangre, como por ejemplo los triglicéridos.

Otros factores de riesgo incluyen la falta de ejercicio, ciertos cambios hormonales, el envejecimiento o una predisposición genética.

Criterios diagnósticos del síndrome metabólico

Hay diferentes criterios para diagnosticar la presencia del síndrome metabólico. Según la definición de la ATP III el diagnóstico será positivo cuando concurran al menos 3 de los siguientes factores de riesgo:

  • Circunferencia abdominal superior a 102 cm. para los hombres y 88 cm. para las mujeres.
  • Colesterol superior a 40 mg/dL en hombres y 50 mg/dL en mujeres.
  • Triglicéridos séricos por encima de 150 mg/dL.
  • Presión arterial superior a 130/85.
  • Glucosa en ayunas de 110 a 126 mg/dL.
Según los criterios de la OMS se requiere la presencia de diabetes mellitus, tolerancia anormal a la glucosa, glucemia en ayunas alterada o resistencia a la insulina. A ellos hay que sumarle al menos dos de los siguientes factores de riesgo:

  • Presión arterial superior a 140/90.
  • Obesidad central de 90 cm. en hombres y 85 cm. en mujeres.
  • Excreción de albumina urinaria superior a 20 ug/min o relación albúmina - creatinina superior a 30 mg/g.
  • Triglicéridos superior a 1.695 mmol/L y/o colesterol HD 0.9 mmol/L en hombres y 1.0 mmol/L en mujeres.

Síntomas y signos del síndrome metabólico

El síndrome metabólico no es un trastorno que se caracterice por presentar una amplia variedad de síntomas, aunque si es probable observar una serie de signos que nos permitan sospechar de su presencia. Cabe señalar la diferencia entre síntomas y signos con relación a una enfermedad. Así pues los síntomas son manifestaciones como el malestar físico que un paciente puede describir, mientras que los signos son evidencias objetivas observadas e interpretadas por el especialista.

Entre los signos más destacables podemos señalar la presión arterial alta, el sobrepeso o los altos niveles de triglicéridos. Cuando se produce resistencia a la insulina puede presentarse acantosis nigricans. De todos modos es importante señalar que habitualmente no existen síntomas asociados de un modo directo al síndrome metabólico y que todas las manifestaciones indicadas pueden ser similares a otro tipo de trastornos, por lo que será el especialista quien deba efectuar el oportuno diagnóstico.

Tratamiento del síndrome metabólico

El tratamiento del síndrome metabólico está enfocado a reducir en lo posible los riesgos de cardiopatía y diabetes. Para ello se recomendarán modificaciones en los hábitos alimentarios y de vida en general, haciendo especial hincapié en la práctica de ejercicio moderado. También pueden ser necesarios medicamentos para bajar la presión arterial, el colesterol LDL y el azúcar en la sangre. En algunos casos puede ser necesaria la administración diaria en bajas dosis de ácido acetilsalicílico.

La dieta es uno de los aspectos básicos tanto para la prevención como para tratar este trastorno. Las recomendaciones incluyen una dieta baja en grasas, con un consumo abundante y variado de frutas, verduras y alimentos integrales. El pescado debe formar parte importante de la dieta, al menos dos veces por semana.

Entre las posibles complicaciones que pueden producirse debido al síndrome metabólico podemos mencionar la diabetes, el ataque cardiaco, la aterosclerosis, enfermedad renal, accidente cerebrovascular, arteriopatía periférica o hepatopatía grasa no alcohólica.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".