El psiquiatra y pediatra Hans Asperger fue el primero en abordar esta patología en 1944, sin embargo su trabajo no prosperó, probablemente, por encuadrarlo dentro de las psicopatías. Tendrían que transcurrir cerca de 40 años para que fuera retomado por Lorna Wing, publicando un trabajo en una revista psiquiátrica y refiriéndose a este trastorno como Síndrome de Asperger. El reconocimiento de este síndrome no tendría lugar hasta la década de los 90, incorporándose al DSM-IV en 1994.

El Síndrome de Asperger es un trastorno generalizado del comportamiento y encuadrado dentro de los trastornos autísticos, aunque se diferencia de este en que no existe retraso en el desarrollo del lenguaje y, a pesar de aparecer en la infancia temprana, no se hace más evidente hasta fases tardías.

¿Qué es el síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger es un trastorno mental y del comportamiento. La persona suele mostrar serias dificultades para comunicarse e interactuar socialmente. Existe, asimismo, un déficit importante en cuanto a sus actividades e intereses, siendo estas por lo común muy restringidas. Esta restricción, por otra parte, facilita que algunas personas afectadas por este síndrome muestren unas habilidades muy superiores al resto en aspectos concretos. Aparentemente su aspecto e inteligencia es normal, incluso superior a la media. La manifestación del síndrome es distinta en cada persona, compartiendo, eso sí, las dificultades para relacionarse adecuadamente con sus pares, la obsesión por los detalles en detrimento de lo central, la interpretación literal de los conceptos o ideas o la nula empatía hacia los sentimientos ajenos, así como con los propios.

Test para evaluar el síndrome de Asperger

El test para identificar precozmente en los niños un posible síndrome de Asperger ha resultado de utilidad entre la población infantil comprendida entre los 4 y los 11 años. Las preguntas del cuestionario puntúan 0 o 1 punto. Considerando que hay 6 preguntas que no puntúan, el máximo es de 31. Una puntuación de 15 o superior indicarían la presencia de comportamientos susceptibles de una posterior valoración diagnóstica.

Etiología del síndrome de Asperger y su relación con el autismo

Parece lícito afirmar que existe una relación entre el Síndrome de Asperger y el autismo, a pesar de los rasgos distintivos entre ambos trastornos. En realidad se desconoce la causa de este síndrome, aunque todo indica que se trata de una anomalía del cerebro. También se considera que existen ciertos factores genéticos que lo convertirían en un trastorno hereditario, sin embargo no se ha logrado determinar ningún gen específico relacionado con el síndrome. Por alguna razón que también se desconoce, el síndrome tiende a afectar más a los niños que a las niñas.

Sintomas del síndrome de Asperger

Las personas afectadas por el Síndrome de Asperger suelen concentrarse hasta la obsesión en áreas muy concretas, buscando toda la información posible sobre este asunto y preocupándose muy poco del resto. Al contrario que los autistas buscan relacionarse, pero debido a sus limitaciones con el lenguaje, su incapacidad para interpretar tanto los sentimientos y cualquier tipo de interacción verbal o gestual, o su interpretación literal de una frase, comprometen seriamente la interacción social. Un niño con Síndrome de Asperger al que se le diga una frase hecha tan conocida como “se te ha comido la lengua el gato”, interpretará literalmente la frase, buscando una respuesta adecuada que no encontrará y, probablemente, respondiendo algo que nada tenga que ver con lo que se le pretendía decir.

Los síntomas más comunes son:

  • Lenguaje corporal nulo.
  • Habla monótona.
  • Falta de reacción y respuesta ante las emociones de los demás.
  • Incapacidad para entender el humor o el doble sentido.
  • Problemas con la comunicación no verbal.
  • Inflexibilidad a las rutinas o rituales.
  • Indiferencia por la felicidad de otras personas.
  • Torpeza.
  • Comportamientos repetitivos.
Debido a todas estas características, los afectados por el Síndrome de Asperger pueden llegar a sufrir ansiedad o depresión durante la adolescencia o de adultos. También se han detectado casos de trastorno obsesivo-compulsivo.

Tratamiento y diagnóstico del síndrome de Asperger

Los métodos diagnósticos para determinar la presencia de este trastorno están sujetos a distintos criterios; como los criterios de Gillbert, los de Ángel Riviére o los que recoge el DSM-IV.

Debido a la variabilidad que presenta el Síndrome de Asperger no se puede hablar de un tratamiento único y efectivo. Lo que sí es cierto es que cuanto antes se trate más posibilidades habrá de éxito.

Los programas adaptados para tratar el Síndrome de Asperger están enfocados al desarrollo de habilidades a partir de pasos simples y actividades bien estructuradas que ayudarán a reforzar aquellos comportamientos que se consideran más básicos. Estos programas incluyen terapia cognitiva para ayudar a los niños a comprender y manejar sus emociones e identificar los comportamientos repetitivos y las obsesiones. Se incluye fisioterapia y terapia ocupacional para mejorar las destrezas motoras y entrenamiento grupal para avanzar en los contactos sociales. También se incorpora la logopedia y la terapia del lenguaje para los aspectos más cotidianos relacionados con la conversación. Igualmente importante es la capacitación de los padres para enseñarles las técnicas adecuadas para utilizar con el niño.

Las asociaciones para el Síndrome de Asperger también prestan una gran ayuda a muchas personas que no saben a quien acudir o como enfocar y tratar su problema.

Medicamentos para tratar el síndrome de Asperger

Cuando aparecen complicaciones como la ansiedad, la depresión o conductas agresivas pueden utilizarse medicamentos del tipo ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), así como antipsicóticos o estimulantes.

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