La tosferina, también conocida como síndrome coqueluchoide o coqueluche, es una enfermedad bacteriana muy contagiosa que provoca una inflamación traqueobronquial y accesos violentos de tos que pueden dificultar la respiración al tiempo que crea una sensación de asfixia. Es característico escuchar una especie de estertor cuando el afectado trata de tomar aire.

El coqueluche es una enfermedad de tipo endémico que afecta casi exclusivamente a la infancia y está considerada como una enfermedad grave susceptible de provocar discapacidades permanentes en los bebés, o incluso la muerte. De todas formas hay que señalar que, debido a la vacunación masiva contra esta enfermedad, la incidencia de la misma en la infancia ha descendido notablemente, por lo que en la actualidad, la prevalencia entre niños y adultos no presenta las grandes diferencias que se apreciaban años atrás.

Síndrome coqueluchoide es el término que se prefiere utilizar cuando el diagnóstico es exclusivamente clínico y la causa puede ser debida a otros agentes virales o bacterianos. Así pues, aunque existe un gran semejanza en las manifestaciones clínicas, se diferencia en que la tos ferina se debe exclusivamente a la bacteria Bordetella pertussis, Bordetella bronchioseptica o Bordetella parapertussis.

Causas de la tosferina

La tosferina está causada principalmente por la bacteria Bordetella pertussis, aunque no es raro que otras bacterias como la Bordetella parapertussis o la Bordetella bronchioseptica puedan ser las causantes. También se ha demostrado que ciertos virus de los serotipos Adenovirus pueden causar cuadros clínicos idénticos a los de la tosferina, lo que anteriormente hemos dicho que se correspondería con el síndrome coqueluchoide. Parece ser que otros virus, como en el caso del citomegalovirus, también pueden producir la misma sintomatología.

Vacuna contra la tosferina

La bacteria se disemina por el aire con facilidad cuando una persona tose o estornuda, con la evidente posibilidad de que se produzca el contagio. Las medidas de prevención aconsejan que los niños afectados no acudan a la escuela y que sean convenientemente aislados, así como que las personas adultas que estén en contacto con niños infectados reciban la vacuna antitosferínica en su forma adulta.

En cuanto a los niños, para protegerse de la infección, se recomienda la vacuna DTaP, que puede administrarse sin problema a los bebés. Para obtener toda su efectividad, la recomendación es que se administre en cinco dosis; la primera a los 2 meses, después a los 4 meses, a los 6 meses, entre los 15 y los 18 meses y, por último, entre los 4 y 6 años. Otra de las vacunas habituales para prevenir la tosferina es la Tdap, que suele emplearse como refuerzo de la vacuna DTaP y que se administra a los 11 ó 12 años, aplicando una inyección en el brazo, y cada 10 años desde la primera aplicación.

Síntomas de la tosferina

Los síntomas de la tosferina se asemejan a los del resfriado común, y suelen presentarse al cabo de una semana de haber estado expuesto a la bacteria. Los episodios de tos más graves aparecen a los 10 ó 12 días, pudiendo ir acompañados de vómito e, incluso, de pérdida de conocimiento. Es importante saber que los casos de tos acompañados de vómito son un indicativo para tener en cuenta la posibilidad de que se trate de tosferina. Otros síntomas son la asfixia, más común en los bebés, la rinorrea, fiebre por debajo de los 39 grados o la diarrea.

Diagnóstico y tratamiento de la tosferina

El diagnóstico está basado en buena medida en los síntomas, aunque puede ocurrir que los síntomas, en algunas ocasiones, no sean tan obvios. En estos casos se toma una muestra de moco para ser analizada en el laboratorio. También se puede proceder a un conteo sanguíneo completo que deberá mostrar cantidades elevadas de linfocitos.

El tratamiento se llevará a cabo mediante la administración de antibióticos, como la eritromicina. Un inicio precoz del tratamiento garantiza un buen pronóstico. El problema es que se diagnostique demasiado tarde y los antibióticos ya no sean tan efectivos. En cualquier caso ayudarán a que la enfermedad no se disemine a otras personas.

Conviene saber que en los casos de tosferina, los expectorantes, antitusígenos y jarabes para la tos no sirven y no deben utilizarse. El pronóstico, en general, es bastante bueno en los niños mayores, mientras que en los bebés el riesgo es mayor y requieren un control muy cuidadoso. Pueden darse complicaciones como la neumonía, infecciones del oído, apnea, convulsiones, hemorragia cerebral, retardo mental o trastorno convulsivo permanente.

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