Y aunque desde siempre en el adiestramiento militar se han empleado simuladores para recrear y familiarizar a las fuerzas con el entorno que se encontraran en combate, los simuladores de vuelo son el ejemplo más evidente de esto, el avance de la tecnología y de los sistemas informáticos ha permitido llevar la simulación táctica a unos extremos nunca vistos recreándose en simuladores unas situaciones que no podrían simularse en la realidad ni entrenarse en supuestos de emergencia o de combate que no pueden simularse en ninguna maniobra o ejercicio convencional.

En España esta capacidad de adiestramiento se puede encontrar en los tres ejércitos y tomando la Armada como punto de partida pudimos comprobar en la Base de Rota la calidad de los equipos de simulación tanto para recrear acciones de combate, incendio en barcos y rescate en el mar.

Rescate en el mar, en tierra.

El rescate en el mar es indudablemente el más complicado dada la dificultad del escenario acuático: mar embravecido, tormentas, bajas temperaturas, temporales, oleaje. La inestabilidad del entorno provoca que solo un entrenamiento especializado garantizaría un rescate exitoso en alta mar ante ellos el adiestramiento en instalaciones heredadas de la ayuda americana de los años 60 se demostró totalmente obsoleto, así se necesitaba un entorno que recreara las condiciones de un mar embravecido y su dificultad de supervivencia por ello se inicio el proyecto STEC (Survival Training Emergency Center/Centro de Entrenamiento de Supervivencia en Emergencias) iniciado en 2007 y concluido en marzo de 2012 que dota a la Armada con un complejo que incluye piscina climatizada, sistema de oleaje, imitación de lluvia por aspersores, efectos sonoros, control de luces y la réplica de una cabina de helicóptero de tamaño medio movida por grúa.

Con este sistema se puede imitar el accidente de un helicóptero u otra aeronave en alta mar. La grúa deposita la cabina en la piscina que con sistema de oleaje puede imitar cualquier condición naval: calma, ligero oleaje o fuerte marejada; los aspersores de lluvia, los efectos de sonido y el control de la temperatura del agua ayudan a simular el entorno con lo que se puede ensayar una operación de rescate en un entorno realista que permite el adiestramiento más completo.

En lo breve de su andadura más de 1.100 miembros de las FAS y las FCSE así como ejércitos aliados se han entrenado en el STEC, es considerado el centro más avanzado de Europa en su clase y la US NAVY se ha interesado en él para construir una versión propia en EEUU.

Dirigiendo el combate desde una consola.

Se dice que hoy día un avión es "un ordenador que vuela", pues esta frase es aplicable al 100 por 100 a un buque de guerra que podría ser "un ordenador que navega" pues tanto la navegación, el gobierno del barco, su gestión y por supuesto su actuación en combate se dirigen por ordenadores con técnicos militares navales especializados que controlan en sus consolas los radares, sistemas de armas y de control del barco. De hecho este entra en batalla dirigido desde una sala, mamparo, el Centro de Información y Combate, CIC, verdadero cerebro del navío desde el cual manejando teclados y pantallas los marinos detectan las amenazas, responden a los ataques y reaccionan a las incidencias que cada situación comporta.

La visión del capitán dirigiendo el combate desde el puente de mando es muy romántica pero queda restringida al cine, la guerra naval moderna se dirige desde una pantalla de ordenador.

Así en la Base de Rota se dispone de una serie de cabinas donde se imita los CIC de los buques de guerra de la Armada tanto fragatas como portaaviones o buques acción marítima. En ellos y controlados desde una sala en que se crea el supuesto operativo se puede imitar cualquier situación táctica y en cualquier condición de los buques en toda climatología y en cualquier lugar del mundo.

Combate en las costas del Líbano.

Así se simulo en las cabinas una misión en que el portaaviones Juan Carlos I con las fragatas Navarra, Álvaro de Bazán y Santa María de escolta realizan una misión de aprovisionamiento a las tropas españolas en el Líbano repentinamente una avioneta suicida atiborrada de explosivos se dirige a los buques tras desoír las advertencias reglamentarias y entrar en el área de seguridad un misil de una de las fragatas la destruye, en respuesta una batería de misiles costera dispara un misil contra los barcos se despliegan los sistemas de chaff y perturbadores electrónicos que desvían el arma, una segunda batería costera dispara un segundo cohete que parece inmune a las perturbaciones electrónicas se le lanza una salva de misiles antimisiles que lo destruyen a un par de kilómetros de los buques. En represalia por el ataque cazas Harrier del Juan Carlos I bombardean y destruyen las baterías donde ha partido el ataque.

Aunque todo el supuesto ha ocurrido en las pantallas de unos ordenadores lo cierto es que imita un incidente de la Guerra del Líbano de 2006 en que una fragata israelí fue dañada por un misil disparado desde la costa.

Apagando incendios en buques

El incendio en buques es siempre una tarea peligrosa y comprometida que puede costar la supervivencia de un navío y más en un escenario de guerra, pues en la Guerra de las Malvinas los británicos perdieron hasta 7 buques por los incendios provocados por las bombas y misiles argentinos. De este modo se dispone de un complejo de instrucción, el CASI (Centro Adiestramiento Simulación de Incendios) que imita el puente de un buque de guerra con aeronaves donde bomberos y tripulaciones se entrenan en la extinción de incendios de un navío de guerra con sus pasillos y compartimentos donde el fuego se imita con salidas de gas y las tripulaciones deben entrenarse en las técnicas de extinción que aplicarían en un caso real.

El conjunto de estos complejos de entrenamiento han puesto a la Armada en la cabeza mundial de instrucción naval.