La revista Rolling Stones Italia, que cada año dedica la portada de diciembre a la personalidad que se ha distinguido por su carácter y temperamento rock&roll acaba de nominarlo “estrella del rock del año”. Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia y frecuentador habitual de las crónicas rosas y de los escándalos, tanto como de los centros del poder político, sabe vivir como nadie bajo los reflectores, y su vida “es digna de las más famosas estrellas del rock”.

Para saber cómo todo empezó, hay que remontarse a los años 80. En aquel entonces, en Italia el panorama de la televisión estaba dominado por la RAI, la emisora pública. Sin embargo, pequeñas o medianas emisoras privadas iban naciendo como hongos, aprovechando el vacío legislativo. Una de esas emisoras pertenecía a un entonces casi desconocido emprendedor de Milán, Silvio Berlusconi, que había construido su poder de la nada gracias a su espíritu empresarial, y según algunos, a amistades influyentes.

Berlusconi logró imponerse en el panorama de los medios de comunicación gracias a la aprobación de la “ley Mammì” que permitía a las entonces emisores locales del Cavaliere de empezar a transmitir a nivel nacional. En poco tiempo, el emprendedor se convirtió en el dueño de casi todas las emisoras privadas. A Canale 5 fundada en 1978, se sumaron “Italia 1” y “Rete 4”, con las cuales puso fin al monopolio estatal de la Rai.

Tras poco tiempo, Berlusconi traspasó las fronteras nacionales, creando en Francia “La Cinq” , y en España, Telecinco. El poder de Berlusconi se alargó al ámbito de la prensa escrita donde compró importantes participaciones de “Il Giornale”. En los años ’90 emprendió una larga batalla judicial, en contraposición a Carlo de Benedetti, por el control del grupo Mondadori, editor en aquel momento del periódico “La Repubblica” y de los semanarios “l’Espresso”, “Epoca” y “Panorama”.

Los jueces decidieron en favor de Berlusconi que pudo hacerse con el control de la editorial, mientras que Benedetti se quedó con Repubblica y “l’Espresso”. En 2007 Cesare Previti, legal de Berlusconi en el caso Mondadori, fue reconocido culpable por haber sobornado a uno de los dos jueces. Berlusconi salió indemne en aquella sentencia. No obstante, dos años después, en octubre de 2009, otro juzgado condenó al grupo Fininvest, que controla Mondadori y los otros negocios del Cavaliere, a pagar 750 millones de euros al conglomerado de empresas CIR SpA, propiedad del empresario Carlo de Benedetti, por haber sobornado al juez del caso Mondadori.

La aventura política

La aventura política del Cavaliere empieza en 1994, cuando la investigación “Manos Limpias” acaba con los anteriores partidos políticos que habían gobernado Italia desde su fundación como República. El poder económico de Berlusconi (según Forbes es la tercera persona más adinerada de Italia) le facilita su escala al poder , tanto que en 1994 conquista la deseada silla de Primer Ministro.

Su primera experiencia dura muy poco, en cuanto su aliada la Liga Norte le retira su apoyo. Berlusconi vuelve a ser Primer Ministro italiano, desde mayo del 2001 hasta el mes de mayo de 2006. En 2006 gana las elecciones la coalición de centro-izquierda liderada por Romano Prodi, que por incomprensiones internas dentro de su partido dimite dos años después. En abril de 2008, Berlusconi, que en 2007 había anunciado la disolución de su histórico partido Forza Italia y el nacimiento del "Pueblo de la Libertad" en coalición con la Liga Norte y Alianza Nacional de Gianfranco Fini, vuelve a gobernar Italia.

Los medios de comunicación

En Italia los medios de comunicación están en las manos de un único hombre, Silvio Berlusconi. A pesar de haber renunciado a la presidencia de Fininvest, el Cavaliere sigue siendo el dueño de la mayoría de las emisoras privadas y, además, como primer ministro, controla la televisión pública. En 2001, en uno de sus primer actos de gobierno, despidió a periodistas incómodos como Enzo Biagi, Santoro y Luttazzi; por lo que se bautizó como el “Edicto de Sofia”. De su actual mandato como primer ministro, quedan todavía en la memoria las feroces polémicas con el diario “La Repubblica”.

Problemas judiciales y escándalos

El 7 de octubre la Corte Constitucional rechazó el “Laudo Alfano” que suspendía los procedimientos judiciales abiertos contra los cuatro más importantes cargos del Estado italiano, entre los cuales está, por supuesto, el de Primer Ministro que ocupa Berlusconi. Los jueces estimaron que la ley violaba el artículo tercero de la Constitución italiana que prevé que todos los ciudadanos son iguales frente a la ley. La decisión supondrá la reapertura de al menos dos de los procesos contra al “Cavaliere”.

A los problemas con la justicia se sumaron los escándalos de su vida privada. El pasado verano algunas revelaciones comprometedoras minaron la confianza del electorado italiano hacia su primer ministro. La misma mujer de Berlusconi, Veronica Lario, reveló a la prensa que su marido había tomado parte en la fiesta de cumpleaños de una joven, Noemi Letizia, con la cual tenía una relación sospechosa. A esto se sumaron las fotos de las fiestas que el primer ministro solía organizar en sus residencias de Villa Certosa y Palazo Grazioli, rodeado de chicas jóvenes y guapas. Con una de esas, Patrizia d’Addario -una prostituta de lujo que acaba de publicar un libro de memorias- mantuvo, como desvelaron algunas escuchas, relaciones sexuales.

Todos estos escándalos, como su propensión a “meter la pata” en declaraciones públicas u ocasiones oficiales –definió al recién elegido Obama, “joven, alto, bronceado”- le han proporcionado una fama discutible tanto en Italia como en el extranjero. En julio de 2008 la Casa Blanca, a través de su portavoz, tuvo que pedir disculpas al gobierno italiano por haber repartido, durante un viaje en Japón del presidente Bush, un dossier “no oficial” sobre Berlusconi en el cual se definía como “un diletante político que llegó al cargo sólo mediante el uso de su considerable influencia en los medios nacionales".