Después de unas décadas en las que primaba el diseño por el diseño y las sillas eran a veces esculturas en las que daba miedo sentarse, actualmente se están unificando los criterios de funcionalidad y valor estético. En general, las tendencias apuntan a la sobriedad, tanto en las formas como en los acabados. Este mismo concepto se extiende también a los colores de las telas, en el caso de que optemos por asientos tapizados.

Un poco de historia

El mobiliario actual se beneficia de las investigaciones de los diseñadores de principios del siglo pasado. Los materiales que entonces estudiaron son los que sirven para fabricar las sillas de ahora. Desde que en 1840 se logró el proceso de curvado de la madera, los diseños de las sillas estuvieron unidos a la evolución de las técnicas y los materiales y a la búsqueda de una mayor comodidad.

En los años 30, se aplicó en las sillas el resistente tubo metálico. En esta época apareció la primera silla de aluminio con asiento y respaldo de chapa perforada. Objetivo: aligerar peso, pero no resistencia. También por aquellos años se profundizó en las posibilidades que ofrecía la chapa de madera. El plástico en los 60 y el diseño italiano en los 70 terminaron de poner las bases del diseño de los asientos actuales.

Una cuestión de espacio

El espacio, mucho más reducido en las casas de hoy, ha sido determinante en los nuevos diseños.

  • Las sillas plegables están a la orden del día y resultan muy adecuadas para la cocina o para un office pequeño, siempre que puedan limpiarse con productos antigrasa, o como auxiliares en el comedor. No son apropiadas para un uso prolongado.
  • También los taburetes, altos o bajos, son un buen recurso. Resultan cómodos los que tienen travesaños para los pies y un pequeño respaldo; elígelos sin brazos, porque éstos dificultan la libertad de movimiento. No son cómodos para estar sentados durante horas.

Sobre el asiento perfecto

  • Los asientos blandos no son recomendables para la espalda, porque al hundirnos se fuerza su posición natural. Es preferible que la base sea más bien rígida y que se le dé comodidad con un cojín. El asiento debe estar algo inclinado hacia atrás (salvo las de estudio). Lo fundamental: un buen apoyo lumbar.
  • Una silla debería tener las siguientes medidas: entre 43 y 45 cm de ancho, de 34 a 38 cm de profundidad y una altura de entre 39 y 43 cm (hasta 45 cm si es de comedor).
  • Si el modelo que te gusta resulta demasiado duro, hazlo más cómodo con cojines, confeccionados con un sistema que permita sacar el relleno (la gomaespuma gruesa es muy adecuada). La tela de la funda debe ser resistente y lavable.

Con funda, muy prácticas

  • Una funda práctica tiene que estar realizada en un tejido lavable y resistente al roce y debe quitarse con facilidad para su limpieza. Tejidos apropiados: algodón de trama cerrada, terliz, damasco o mezclas de lino y algodón.
  • La funda es, además, una solución decorativa: puedes unificar las sillas del comedor, camuflar una silla deteriorada o realzar el aspecto de una silla más barata.

En cada habitación

Para el comedor, sillas de madera, tapizadas o de hierro. Cualquiera que sea el estilo que elijas, ten en cuenta que una silla de madera oscura resulta más seria y pesada, mientras que las de madera clara dan un aspecto ligero. Si te decides por el hierro, hazlo más cálido con cojines y combínalo con madera o fibras naturales. Las sillas con brazos resultan decorativas y cómodas, pero necesitan bastante más espacio: resérvalas para la presidencia de la mesa o para el dormitorio, a modo de butaca descalzadora.

Estudio y oficina en casa

Las modas llegan también a las sillas de estudio, a pesar de que la buena ergonomía debe ser el criterio que guíe la elección de esta clase de mueble, sobre todo si se pasa mucho tiempo sentado. Para el escritorio han resurgido las que imitan las de los despachos americanos de principios del siglo pasado, en madera oscura, con barrotes en el respaldo, asiento giratorio y patas de trípode.

La silla adecuada para trabajar es la que cuenta con asiento y respaldo regulables, adaptables a las necesidades de cada uno. En general, altura correcta: unos 43 cm.

Si es para estar mucho tiempo sentado, busca sillas con refuerzo lumbar: el peso se descarga en las rodillas y se evita sobrecargar la espalda.

En el hogar, las sillas modernas compiten con los sillones más cómodos, y se destacan por su ergonomía y diseño que garantizan un asiento saludable y confortable.