'Craso error', es una expresión que utilizamos para indicar que hemos cometido un error fatal, una gran equivocación que -difícilmente- podremos subsanar. El origen de esta expresión se remonta al siglo I antes de Cristo. La expansión de Roma por el Mediterráneo generó multitud de batallas, algunas, como en este caso, no siempre en favor de los romanos y que marcaron la decadencia del Imperio. De una de ellas y de la desastrosa planificación de un general romano proviene esa expresión que denota un error, de graves consecuencias.

Los 'Partos'

Partia se extendía hacia el 245 a.C desde el noroeste de Irán hasta el sur de Turkemenistán. De las estepas nacían caballos capaces de recorrer grandes distancias a orillas del Caspio para defender el territorio y el comercio en la ruta de la seda. De esas tierras provienen los temidos jinetes Partos. Tras la etapa aqueménida Partia pasará a ser gobernada por Nicanor Demetrio, 'el conquistador'.

La ruta de la seda

Es una ruta comercial que unía China, Antioquía y Siria con el extremo suroriental de Europa. Su origen se puede remontar al período de los elamitas, en el 2700 a.C, quienes inventaron el sistema decimal que sirvió para agilizar las transacciones comerciales. Pero no bastaba con eso. Había que crear una extensa red de caminos, puentes y posadas para atravesar esas distancias.

Caravana

De esa ruta comercial y de las instalaciones necesarias para recorrer largas distancias con las valiosas materias primas de Asia y Oriente nace uno de los términos, procedentes del farsi, adoptados por la lengua francesa y española. En francés caravane, en persa karvan y en español 'caravana' designa, según la Real Academia Española, "un grupo o comitiva de personas que, en cabalgaduras o vehículos, viajan o se desplazan unos tras otros". Instalaciones y caminos que facilitaron el comercio en la ruta de la seda y que se convirtieron en una apetecible conquista para el Imperio.

El error de Craso

En el 53 a. C se produce la legendaria batalla en la que el Imperio Romano buscaba ampliar sus dominios hacia Oriente. Uno de los grandes generales del Imperio, conocido por ser hombre de grandes posesiones y riquezas, Marco Licinio Craso, se aventuró con las legiones en tierras partas en busca de una victoria militar que le otorgara mayor renombre como estratega. Jamás volverá a casa. Perderá -literalmente- la cabeza junto a su hijo Publio y sus legiones en la batalla de Carras.

La batalla de Carras

Las tropas romanas cuadruplicaban a los efectivos de los Partos. Los arqueros partos fueron letales. Capaces de atravesar las corazas romanas diezmó los efectivos legionarios, que tuvieron que batirse en retirada. En ese primer encuentro fue decapitado el hijo de Marco Licinio, Publio. Su cabeza exhibida en una lanza pudo obcecar la mente de su padre que diseñó un plan para contraatacar, desconocedor de que quien le guiaba a él y a otros veinte mil hombres hacia la muerte en Carras, era un espía afín a los Partos. De ahí la expresión 'Craso error'.