Cuando en 1988 entro en servicio en la Armada el portaaviones Príncipe de Asturias, PDA, introducía a España en un selecto club el de naciones que disponían de portaaviones en sus flotas de guerra y en un club aún más selecto, el de naciones que han sido capaces de desarrollar, construir y poner en funcionamiento sus propios modelos y no limitarse a adquirirlos a otros. En esa época solo los EEUU, Gran Bretaña, URSS, Francia e Italia habían sido capaces de desarrollar y disponer en la época sus propios portaaeronaves otras naciones como India, Brasil, Argentina que disponían de este tipo de buques habían tenido que limitarse ha adquirir un modelo de segunda mano a un tercero. Paradójicamente en ese tiempo histórico España se encontraba en ese grupo al disponer del portaaeronaves Dédalo proveniente de EEUU.

Al construirse el PDA España daba un salto cualitativo de primer orden.

Portaaviones en España

Ya en la Guerra del Rif, España dispuso de un portahidroaviones que adquirido en Gran Bretaña apoyó los desembarcos de Alhucemas con los ataques de sus hidroaviones que mediante una grúa colocaba en el mar, desde este los hidroaviones despegaban, bombardeaban sus objetivos, volvían, se aprovisionaban y atacaban de nuevo; al empeorar la mar el portahidroaviones los recuperaba y los volvía a subir a bordo, este primer buque aeronáutico recibió el nombre de Dédalo mismo que recibió el siguiente buque de esta clase donado por los EEUU en 1967 y que en un principio se llamó USS Cabot y que participó en la Segunda Guerra Mundial donde llegó a soportar un ataque kamikaze.

Ya anticuado cuando se incorporó, sin embargo el Dédalo cobró impulso y operatividad cuando a partir de 1973 empezaron a operar desde su cubierta los nuevos cazas AV8-A Harrier de despegue vertical con lo que el buque ascendió de su inicial denominación de portahelicópteros a portaaeronaves. Con todo seguía siendo un barco muy viejo y para los años 70 era preciso remplazarlo. Así en 1977 se aprobó el diseño y construcción de un portaaviones netamente español.

Desarrollo del Príncipe de Asturias

El proyecto inicial del nuevo buque era estadounidense y se denominaba Sea Control Ship, SCS, y que ya había sido rechazado por la US NAVY por desarrollar un tipo de buque demasiado pequeño para las necesidades norteamericanas, los cuales optaron por los superportaaviones clase Nimitz para dotar a su marina, sin embargo para un país mediano como España un proyecto como el SCS que desarrollaba un portaaviones ligero era un proyecto muy válido.

De este modo los 12 planos originales adquiridos pasaron a ser 20.000 tras pasar por los ingenieros de la Empresa Nacional Bazán, hoy IZAR, en que los esbozos de los primeros diseños fueron modificados hasta alterar por completo la idea original especialmente la incorporación de un diseño genial de ingeniería naval, la incorporación integral de una rampa de despegue con una inclinación de 12º, Sky-Jump, esta modificación española demostró ser un golpe de genio. Tras dos años de trabajo de diseño en 1979 se inició la construcción en los astilleros del Ferrol, el buque fue botado en 1982, las pruebas de mar se realizaron en 1987 y la entrega a la Armada con la imposición de la bandera de combate en 1988 en una magna ceremonia naval el 30 de mayo en Barcelona.

El tiempo total que llevo su diseño y construcción, 11 años, los retrasos en la misma, problemas laborales y sindicales de la empresa y el tópico derrotismo español hizo que la entrada en servicio del barco estuviera llena de criticas y polémicas. Los hechos demostraron que estas eran totalmente absurdas.

Operatividad naval

Desde su entrada operativa el nuevo Príncipe de Asturias sorprendía a la Armada y marinas aliadas por su versatilidad y prestaciones, era capaz de desarrollar toda clase de misiones navales desde escolta de convoyes, lucha antisubmarina, apoyo a desembarcos anfibios, combate aeronaval de alta intensidad y especialmente gracias a su cubierta en Sky-Jump podía lanzar y recuperar sus aviones en cualquier condición atmosférica. Mientras buques equivalentes como los Invincible británicos o el Garibaldi italiano eran incapaces de operar sus Harrier. De hecho en multitud de maniobras las flotillas OTAN quedaban a merced de la operatividad del PDA en caso de mala mar o que en ejercicios de combate las escuadras en que figuraba el PDA siempre ganaban, provocando mediante sus Harrier el hundimiento teórico de buques tan poderosos como el Forrestal estadounidense o el Illustrius o el Ark Royal británico.

El Príncipe de Asturias a su vez se desplegaba en misiones reales de control naval como en la Guerra del Golfo o Crisis de los Balcanes. Con un currículo como este las naciones con buques equivalentes se vieron forzadas a devolverlos a astilleros para reconstruirlos en nuevos diseños que imitaban al PDA y además este buque fue el elegido por Tailandia para dotarse de un buque de esta clase, el Chakry Naruebet, era la primera vez en la historia que una nación encargaba a otra un portaaviones.

España no solo estaba en el club de naciones con portaaviones sino que ademas disponía del mejor del mundo en su clase, portaaviones ligero. Sin embargo se avecinaba un cambio.

Motivos de la baja

La entrada en servicio del novísimo BPE Juan Carlos I daba la oportunidad de dotarse de dos grupos de combate basados en dos portaaviones, lo cual hubiera dado a la Armada una capacidad de combate desconocida desde Trafalgar. Pero el PDA con su tiempo de servicio necesitaba de una actualización ordinaria que pusiera sus sistemas electrónicos al día, con un costo de 100 millones de € más los 30 millones anuales de mantenimiento, en vez de acometer este gasto y garantizar la operatividad del buque y con la actual crisis económica como argumento el actual gobierno optó por la solución más fácil y demagógica el darlo de baja y subastarlo, previsiblemente para desguace.

Podía haberse optado por tener el buque en baja disponibilidad, inmovilizarlo hasta disponer de fondos o incluso venderlo a un tercero. Pero se opto por la solución más radical ya por economías, en mejor situación financiera esta baja no se habría ni planteado, o quizás con la intención torticera de demostrar públicamente que las FAS se aprietan el cinturón en tiempos de crisis.

Incidentalmente la crisis de Gibraltar del verano de 2013 ha demostrado el error de esta decisión, aunque un conflicto parece improbable el contar aún con el PDA dotaría a la Armada de superioridad numérica en portaaviones, 2 contra 1, frente a las provocaciones y demostraciones de fuerza británicas.Todavía está por ver si España como nación no lamentará en un futuro la baja de su navío de guerra más emblemático.