Florencia y Roma son famosas por concentrar las obras de grandes genios del arte italiano renacentista como Miguel Ángel, Rafael y Tiziano. Sin embargo, el territorio cuenta también con Perugia, Urbino y Siena, localidades de increíble valor histórico y cultural en las que se conservan las joyas menos conocidas del primer Renacimiento.

Si quieres conocer en profundidad esta época, sal del las grandes ciudades y disfruta de un viaje por los pequeños centros urbanos medievales en los que florecieron algunos de los más brillantes artistas del momento. Arte, cultura e historia se unen en un entorno incomparable.

Los inicios de la pintura renacentista en Perugia

El territorio de Perugia, en la provincia de Umbría, estaba ya poblado en época etrusca. Durante la Edad Media su agitada historia política coincidió con el desarrollo de una incipiente corriente pictórica renacentista, de la que Pietro Perugino fue el mayor exponente.

Pietro di Cristoforo Vanucci, nombre real del artista que vivió entre 1445 y 1523, destaca por la monumentalidad y el naturalismo, así como la perfecta proporción de sus figuras.

Hoy se pueden ver obras del Perugino en la Capilla Sixtina o en el Louvre de París pero también en su ciudad natal, donde mantuvo un taller. Una de las más significativas se encuentra en la sala de audiencias del Colegio del Cambio, que el artista decoró con enormes frescos de tema alegórico y sacro en torno al año 1500.

Dos de sus famosas madonnas se pueden ver en la catedral de San Lorenzo y en el Palacio Baldeschi, mientras que el fresco compartido con Rafael en la iglesia de San Severo y la Pietà inacabada de la abadía de San Pietro son obras de madurez.

En la Galería Nacional de Umbría se pueden visitar, además de las de Pietro Perugino, obras de los artistas Arnolfo di Cambio, Piero della Francesca y Pinturicchio. Este último, discípulo del Perugino, desarrolla un estilo colorista y de gran lujo decorativo que se aprecia en obras como las tablillas de San Bernardino o la famosa Pala de Santa Maria dei Fossi, conservadas en el museo.

La ciudad de Perugia posee además un patrimonio arquitectónico significativo desde época etrusca y una rica vida cultural gracias a su prestigiosa universidad.

La escuela pictórica de Siena

El ayuntamiento de Siena es también capital de la provincia del mismo nombre y se encuentra en Toscana. Con casi 55.000 habitantes, la ciudad es el prototipo de urbe medieval y su centro histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.

Según los datos de Guida Toscana, Siena fue fundada como colonia romana en época del emperador Augusto con el nombre de Saena Iulia, aunque restos etruscos confirman que el territorio estaba habitado desde mucho antes.

En el siglo X el cruce de vías comerciales hacia Roma favoreció el crecimiento de la localidad, que tres siglos más tarde se convirtió en la cuna de la escuela sienesa. Durante 200 años esta escuela consiguió competir con Florencia, a pesar de ser más conservadora y estar más concentrada en la belleza decorativa y la elegancia del último periodo gótico.

El primer nombre de la escuela es el de Duccio di Buoninsegna, influenciado por el gótico francés y elementos bizantinos. Su obra más famosa es la Maestà (1308-1311), un retablo pintado por las dos caras que se encuentra en su mayor parte en la catedral de Siena.

Su aprendiz Simone Martini desarrolló una notable perfección lineal y un armonioso uso del color. Las dos obras más significativas que se pueden visitar en Siena son los frescos del ayuntamiento de la ciudad. El primero es una Maestà, basada en la de su maestro, y el otro, en la pared opuesta, es la escena de la victoria del capitán Giudoriccio da Fogliano en el asedio de dos castillos. El detallado fondo del campamento y las fortalezas, así como el uso del color convierten el paisaje en el principal protagonista de la obra.

Los hermanos Pietro y Ambrogio Lorenzetti fueron también miembros notables de la escuela sienesa que dejaron obras significativas en la catedral y el ayuntamiento de la ciudad.

Urbino, la cuna de Rafael

La ciudad natal de Rafael es la capital de la provincia de Pésaro, con poco más de 15.000 habitantes. Su centro histórico rodeado de murallas medievales es Patrimonio de la Humanidad desde 1998.

Como resaltan los estudiosos Pierluigi De Vecchi y Elda Cerchiari en I tempi dell'arte, durante el gobierno de Federico Montefeltro (1444 - 1482) Urbino destacó por la fecundidad de sus estudiosos. Piero della Francesca escribió entonces sobre la perspectiva, Francesco di Giorgio Martini terminó su Tratado de Arquitectura y el padre de Rafael, Giovanni Santi, hizo una compilación sobre los principales artistas del momento.

La ciudad conserva numerosos testimonios de época renacentista, entre los que destaca el Palacio Ducal con sus característicos torreones y la propia casa de Rafael Sanzio, donde se conserva un fresco de época juvenil del pintor.

En Urbino también se pueden visitar la catedral, que contiene algunas telas de Federico Barocci; el mausoleo de los duques, obra de Donato Bramante, y el monasterio de Santa Clara, que contó con la intervención del famoso arquitecto Francesco di Giorgio Martini.

Por último, la iglesia de San Domenico, reconstruida en el siglo XVIII, conserva aún un hermoso portal renacentista con una luneta obra de Luca della Robbia de 1450.

Los centros históricos de Perugia, Siena y Urbino envuelven al visitante en su atmósfera medieval, pero la intensa actividad cultural de sus universidades y sus recursos turísticos permiten disfrutar contemporáneamente de la acogida y del ambiente más cosmopolita.